sábado, 21 de mayo de 2016

Adquirir criterios, vivir valores: retos de la educación

Nuestra sociedad española desde hace ya unos cuantos años ha sufrido en sus “propias carnes” como un auténtico drama social la gravedad de la crisis económica, y parece que salir de ella todavía se nos resiste. Esta debacle de la economía no ha sido sino consecuencia de una crisis de mucho mayor calado: la sociedad contemporánea seducida por los cantos de sirena del relativismo, que propugna tanto la inexistencia de principios absolutos como el “todo es lo mismo”, consecuentemente desembocando en una notoria ausencia de criterios y de valores personales a cambio de la ilusoria conquista de una mayor “libertad”.

Consciente de la necesidad de imprimir un cambio de rumbo en el devenir de nuestro tiempo, el sentir unánime actual de la sociedad considera que la educación resulta una tarea no solo importante sino también urgente. La clarividencia de la ciudadanía “de a pie” contrasta con la paradójica “ceguera” de dirigentes políticos para abordar con seriedad la dirección y gestión efectiva del entramado de la enseñanza en España, quedando manifiesta su incapacidad de entablar el más mínimo diálogo para resolver esta cuestión ‒como se ha podido comprobar hasta ahora y a pesar de llamarse “políticos”‒, al encontrándose “entretenidos” en sus intereses partidistas y sociológicamente lejos de “arrimar el hombro” ante la clamorosa demanda de padres y de docentes de un único y común modelo educativo que resuelva el problema de raíz.

Este panorama solo puede ser transformado por la riqueza que es capaz de transmitir la educación familiar y docente. La unión de familia y “la escuela” es el genuino ámbito donde promover la conformación de principios que den sentido a la vida y de maduras pautas de actuación, cultivar las facultades intelectuales, desarrollar la capacidad del recto juicio y de una ética-moral, prepararse para la vida personal y laboral, etcétera. La familia merece un especial reconocimiento, en su calidad de primera comunidad social y de primera escuela: dentro de ella se enseñan y se transmiten criterios y valores culturales, éticos, sociales y espirituales, se reciben los primeros afectos y seguridades, y se adquieren las primeras nociones sobre la verdad y el bien. Todo esto resulta tan necesario como útil para estimular el crecimiento de nuestro ser personal y para comenzar a tomar contacto con el natural proceso de socialización al que por naturaleza estamos llamados, ya que interactuar en sociedad forma parte de nuestra manera de ser. La importancia de “la escuela” no se puede desplazar a un segundo plano. Nuestra civilización mantiene su progreso y su esperanza gracias a la inestimable labor de maestros y profesores de todos los niveles (colegios, institutos, universidades), que diariamente se entregan dedicados al esmero y promoción de la formación humana y profesional de sus alumnos.

Así, la actual sociedad española se encuentra ante la crucial misión de preparar a las personas que la conforman: dotándoles de criterios y facilitándoles la adquisición de valores que permitan a hombres y mujeres vivir plenamente en libertad y sin determinantes, sin dejar por ello de reconocerse su dimensión transcendente por medio de su fe y como parte integrante natural de la persona humana. Todos estos aspectos representan los más inmediatos retos y objetivos que a la educación se le presentan y que, en síntesis, se perfilan en torno a la formación integral de la persona. Estos trascendentales desafíos han de afrontarse con rigor porque nos afectan más directamente de lo que nos creemos. Sin ir más lejos y como ejemplo desde donde realizar analogías, estos días pasados la Encuesta de Población Activa (EPA) revelaba el incremento de la tasa de abandono educativo temprano en Cantabria. Aunque el dato concreto se encuentra por debajo de la media española, a todas luces no es ni mucho menos para alegrarse sino que cualitativamente resulta negativo para el ámbito de la enseñanza en nuestra Comunidad Autónoma. Sin embargo, no es el momento de lamentos ni de acusaciones enfrentadas. Aceptemos esa vicisitud pero no nos conformemos con ella. Pasemos seriamente a la acción y pongamos los medios para comenzar cambiarla ya, y si son eficientes los frutos se verán en un futuro inmediato.

Se vislumbra la urgente necesidad de que la comunidad educativa (padres, docentes, Administración…) reflexione y actúe cómo mejorar realmente la calidad de nuestro sistema educativo y, en consecuencia, cómo alcanzar la anhelada excelencia de los estudiantes (a la postre futuros trabajadores). Definitivamente, la trasmisión y adquisición de criterios y de valores bien merece que no nos demoremos más, por el bien de nuestro presente pero también de nuestro futuro, sabiendo que la responsabilidad de educar y de buscar el bien común de la sociedad es una labor de todos.

Los próximos días 27 y 28 de mayo en Santander tendrán lugar las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria, precisamente dedicadas a la educación, organizadas por la ACdP y por la FUSP-CEU:

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Todo tiempo dedicado a educación, siempre es tiempo invertido en beneficio del progreso de nuestro presente y de nuestro futuro. Su atractivo programa no puede menos que estimular nuestra participación en estas Jornadas. No dejes de saludarme si te fuera posible asistir.

En Torrelavega, a 21 de mayo de 2016.

jueves, 3 de marzo de 2016

Ángel Ayala, S.I., de Francisco Cervera. Recensión

Cervera, Francisco (2009), Ángel Ayala, S. I., Prólogo de Mons. César Franco Martínez, Madrid, CEU Ediciones, Colección Centenario Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) nº 3, 508 pp.
P. Ángel Ayala

Nos encontramos ante la reedición de la biografía del jesuita Ángel Ayala y Alarcó (1867-1960) escrita por Francisco Cervera Jiménez-Alfaro titulada Padre Ángel Ayala. Biografía (Euroamérica, 1975). Aunque en esta ocasión está editada por CEU Ediciones para la colección conmemorativa Centenario de la ACdP (1909-2009), con prólogo de monseñor César Franco Martínez, obispo auxiliar de Madrid y también consiliario nacional de la ACdP (I-III).

La Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNdP, hoy ACdP), encargó la redacción de esta biografía a Francisco Cervera (1893-1984) en razón de su cercana relación con el P. Ayala, gracias a su condición de propagandista desde 1924.

El autor ha sabido ensamblar minuciosamente cada una las facetas del P. Ángel Ayala, presentándonoslas exhaustivamente a medida que avanzamos en la lectura de esta obra, iniciada con una Introducción: “Medio siglo de acción orientadora en España” (V-XV), para desglosar seguidamente, en nueve partes, la fructífera vida del P. Ayala: I) Presentación (1-44), II) Orígenes y formación. 1866-1903. La ciudad natal del Padre y España en la década 1866-1877 (45-99), III) Años de transición y obras principales (101-166), IV) Otras dos fundaciones (1911-1912) (167-232), V) Renovación de actividades (1918-1938) (233-257), VI) Actividades Finales del P. Ayala (259-296), VII) Diez años de lúcida ancianidad (297-338), VIII) Homenajes y cincuentenarios (1953-1959) (339-390), y IX) Fallecimiento, exequias y conmemoraciones (1960-1964) (391-415). Esta profusa biografía acaba con unos Apéndices (417-481).

La Introducción nos adelanta en apretada síntesis los principales rasgos de la vida del P. Ayala, definido como un “hombre-institución” que se adelantó medio siglo a sus coetáneos al servicio de la Iglesia y de España (VI); rasgos que se ampliarán gracias a la nutrida y ordenada recopilación de datos y testimonios con los que se reconstruye la personalidad del jesuita ciudadrealeño.

La primera parte de la biografía se detiene en el perfil moral del P. Ayala, quien procuró vivir conforme a su ideal del religioso no llamando la atención en nada y buscando ser santo por la perfección de las obras ordinarias (3). Se exponen las sobresalientes facetas humanas del jesuita, por las que fue referente para muchas personas: profesor, educador y conservador; confesor, consejero y director espiritual; escritor; organizador y superior; y fundador de obras y asociaciones apostólica (11-33). Y, se nos confía el “secreto” de su apostolado: felicidad y alegría.

La segunda parte dibuja sucintamente el marco social y económico de su municipio natal: Ciudad Real (47-50), y el momento político “bisagra” que España vivía entre el fin del reinado de Isabel II y la implantación de La Restauración borbónica (51-56). Se recorre el meticuloso itinerario formativo realizado desde su infancia en Ciudad Real (56-66); pasando por sus primeros estudios con los padres jesuitas en Orihuela (Alicante) (67-71), su formación universitaria en Valladolid y Deusto (71-86); hasta sus años de noviciado en la Compañía de Jesús en Murcia y Granada (86-99) y su ordenación sacerdotal en 1903.

La tercera parte se fija en el delicado contexto histórico y social por el que atravesó España entre 1897 y 1931, caracterizado por la “liquidación de nuestras colonias” de ultramar; el anticlericalismo sistemático de los sectores sociales liberales; la oposición política al gobierno de Maura; la dictadura de Primo de Rivera; y, finalmente, la instauración de la IIª República. Será en medio de esta situación social, en Madrid y a partir de 1908, cuando el P. Ayala desarrolle sus obras principales (125-166): la dirección del Colegio de Areneros y la de la Congregación de San Luis; la erección del Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI) para la educación de la juventud obrera; y cómo varios de aquellos “luises”, orientados por el P. Ayala, fraguaron en 1909 una magna obra apostólica nacida bajo el nombre de Asociación Católica Nacional de Jóvenes Propagandistas (ACNdJP, después ACNdP, hoy ACdP), con Ángel Herrera Oria como su primer presidente.

La cuarta parte considera ampliamente otras dos fundaciones que entre 1911 y 1912 impulsó el P. Ayala, a saber: el seminario menor de san Ignacio de Loyola en Ciudad Real, el cual se ubicaría en la casa familiar del propio P. Ayala (169-219) y el diario católico El Debate, colocando a su frente a Ángel Herrera Oria (1911-1933) (221-232).

La quinta parte recoge su intensa actividad entre 1918 y 1938 (237-251), aludiendo a sus responsabilidades como rector del Colegio de Areneros, maestro de novicios en Granada y en Aranjuez. Incluye también cómo el P. Ayala vivió la aciaga Guerra Civil (253-257).

La sexta parte se centra en presentar sus principales publicaciones: Formación de selectos, Educación de la libertad, Ignacianas y Exámenes prácticos (262-267), todas ellas “rebosantes de sentido común y de experimentada doctrina” (261). La BAC ha editado sus Obras Completas entre 1999 y 2002. También se cuenta cómo participó en la erección de la Congregación de las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús (1941) (275-282), y en la organización social de los estudiantes (Confederación Nacional de Estudiantes Católicos) y de los obreros (Instituto Social Obrero, ISO; y el Sindicato Obrero).

La séptima parte del libro está reservada a la ancianidad del P. Ayala caracterizada por “la inocencia o candor de niño que siempre conservó; sin amarguras, sin caer en el pesimismo, sin derrotismo ni enconos”. El autor, distingue en la vida del P. Ayala dos momentos: una más larga, “de una bondad exteriormente enjuta y grave”, y una segunda, “de preocaso, en que la alegría y la capacidad de aceptar y seguir la broma, constituía su mayor encanto”, que corresponden a sus 10 últimos años de despierta y lúcida ancianidad (300).

La octava parte se centra en enumerar los homenajes que el P. Ayala recibió en vida. En 1953 con motivo de su nombramiento como hijo predilecto de su ciudad natal, concediéndosele también la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio (344-354). La Congregación Misionera del Sagrado Corazón de Jesús (1954) (355-356). En 1959 con ocasión del 50º aniversario de su creación se rindieron homenajes a su fundador: el Colegio de Areneros (359-360) y la ACNdP, en el que intervinieron el expresidente de la ACNdP, Fernando Martín Sánchez-Juliá (372-378), el presidente Francisco Guijarro (379-384) y, finalmente, el obispo de Ciudad Real, monseñor Hervás (385-386).

La última y novena parte describe las exequias del P. Ayala, quien falleció el 20 de febrero de 1960 en Madrid (393-402). Durante su funeral el obispo de Málaga realizó una oración fúnebre (394-397), recordó consejos del jesuita, a modo de testamento: “¿Qué nos pedía? (…). Abnegación individual y colectiva. Unión entre vosotros mismos. (…). Audacia cristiana; (…). Hay que ser hombre de oración y también hombres de fe, hombres de sacrificio (…)” (397). Seguidamente, sus restos se trasladaron a Ciudad Real para ser enterrado junto con sus padres en lugar que fue su hogar familiar, que en su momento el mismo P. Ayala cedió a la Compañía de Jesús para erigir allí una iglesia (397-398).

Esta profusa biografía finaliza con unos Apéndices que contienen una selecta “Correspondencia” y unos novedosos “Apuntes Inéditos” de un proyecto de libro que el P. Ayala dejó inconcluso al que intitularía Si yo fuera Ministro… Si yo fuera Ministro.

En definitiva, este trabajo de Francisco Cervera es una pluscuamperfecta obra para introducirse en la rica vida de Ángel Ayala, cargada de pequeños detalles biográficos y de múltiples testimonios que nos acercan a su afable y ejemplar figura humana, que no dejó en ningún momento de tener a Jesucristo en el centro de su vida, causa primera y última que le motivó a volcarse en la promoción de múltiples obras sociales, que redundaron claramente en beneficio de toda la sociedad española.


Alfredo Alonso García - Universidad de Cantabria

Publicado en Biblioteca CEU (3 de marzo de 2016).

viernes, 26 de febrero de 2016

Pemán, cronista político del tardofranquismo (1960-1981), de José Peña González. Recensión.

Peña González, José, (2013), Pemán, cronista político del tardofranquismo (1960-1981), Prólogo de José Manuel Cuenca Toribio, Madrid, CEU Ediciones, Colección Asociación Católica de Propagandistas nº 13, 500 pp.
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José Peña González nuevamente nos abruma con un brillante y completo trabajo científico, que bebe de una de sus cuatro tesis doctorales, concretamente la correspondiente a Ciencias de la Información, y que considera la labor periodística de una de las figuras literarias imprescindibles de la historia intelectual reciente de España, a saber: José María Pemán y Pemartín.

El estudio cuenta con un elogioso prólogo del eminente historiador José Manuel Cuenca Toribio, que antecede a un apartado introductorio a modo de justificación de la presente investigación. En un segundo capítulo presenta una semblanza biográfica de Pemán con especial referencia a sus dimensiones como académico y político. Un tercer episodio, se centra en trazar las líneas principales de su pensamiento político.

El grueso del estudio se recoge en los capítulos 4, 5 y 6, donde conjugando el análisis y la síntesis se muestran las crónicas políticas desde el ocaso del franquismo hasta la muerte de Pemán, distinguiendo tres momentos: “La década prodigiosa” (1960-1970), “El ocaso de un Régimen” (1971-1975) y “Del tardofranquismo al postfranquismo” (1976-1981). Y, para terminar, nos ofrece sus conclusiones junto con una selecta bibliografía.

El primer capítulo persigue exponer la actitud de Pemán como cronista político del tardofranquismo, la etapa final del Régimen franquista, en la Pemán vivió una “época dorada como columnista político. La gran aportación de José María  Pemán ‒sostiene Peña González‒ es que su propia biobibliografía colaboró para forjar un “cambio de actitud de un gran sector de la sociedad española”, ayudando a crear el ambiente necesario en España para hacer posible “el cambio político tras la muerte de Franco y el advenimiento de la democracia” (19). Por otro lado, y no menos importante, se denuncia que apenas 25 años después de su muerte, su figura resulta prácticamente desconocida para la intelectualidad contemporánea.

El segundo episodio es muestra de un colosal ejercicio de síntesis al comprimir la rica y dilatada biografía de Pemán (Cádiz, 8/5/1897-19/7/1981) en unas breves páginas. Son rescatados para nuestra memoria los momentos más representativos de la vida del gaditano al tiempo que se reflexiona sobre ellos. Su vida, fundamentada sobre los pilares del catolicismo auténtico y de la defensa a ultranza de la monarquía, le permitió ser un hombre con una personalidad plena, comprometida, fiel a sus principios y de una manifiesta coherencia vital. Jurista de formación, ejerció la abogacía pero pronto colgó la toga para entregarse a las letras, especialmente a la poesía, aunque cultivó todos los géneros literarios. Su mejor registro lo encontraremos en periodismo. Especial mención de esta sección merecen los hechos dedicados a resaltar sus dimensiones académica y política.

El tercer capítulo desgrana el pensamiento político de Pemán, en quién se encarnaba el modelo de intelectual católico, monárquico, de formación tradicional y conservadora, dedicado a volcarla en ensayos y obras de gran contenido doctrinal. Sin embargo, pronto pasó a plasmarla en prensa y en obras literarias. También desempeñó la presidencia del consejo privado del heredero de la Corona Española encargándose de ser su interlocutor con el general Franco con el único fin de reinstalar la monarquía en España, tarea a la cual se consagró preparando el terreno para que el sucesor del caudillo fuera un rey. Su pensamiento político se sostendría sobre el trípode: Catolicismo, España y Monarquía. Peña González nos alcanza un par de referencias claves para introducirse en el pensamiento político de Pemán, a saber: el artículo “Mi toma de posesión” (El Debate, 23/2/1930), y los ocho artículos publicados en 1934 en la revista Acción Española bajo el título “Cartas a un escéptico en materia de forma de gobierno”. El poeta gaditano confió que el Movimiento Nacional, tras la Guerra Civil, devolvería a su lugar a monarquía tras la fatal experiencia republicana, pero lo que se instauró fue un régimen dictatorial que se alargó hasta la muerte de Franco. Por lo que Pemán se propuso la tarea de “reconquistar para Cristo la sociedad y el estado” (67). Así, en su condición de intelectual y negándole a la izquierda española el monopolio sobre la cultura, rescataría y actualizaría los postulados de la España tradicional sintetizados por Menéndez Pelayo. El contenido de estos dos últimos capítulos (2 y 3) resulta necesario para comprender su posterior tarea como cronista periodístico durante el tardofranquismo.

Los siguientes capítulos 4, 5 y 6 relacionan cronológicamente y uno a uno, en un claro ejercicio de análisis y síntesis, los más de 700 artículos periodísticos nacidos de la pluma del poeta gaditano durante el tardofranquismo. Al principio de los apartados 4 y 6 se incluyen unas breves introducciones históricas. La mirada pemaniana atravesó por toda clase de asuntos. Indiquemos los ejemplos más significativos: 70º aniversario de ABC, Adolfo Suárez, anticlericalismo, Carrero Blanco, Cataluña, cine, críticas y homenajes lite-rarios y teatrales, cultura, defensa ante sus críticos, derechos laborales, desigualdades sociales, economía, escenas costumbristas, Mercado Común, ética laboral, Europa, familia, fe y razón, Gibraltar, hispanidad, Iglesia, jesuitas, Kennedy, necrológicas de personalidades, Opus Dei, paganismo, política internacional, Semana Santa, sistemas democráticos internacionales, televisión, toros, turismo, Unamuno, universidad, etc. Aunque el poeta gaditano se centró principalmente en cultivar aquellos temas relacionados con sus principios (el catolicismo y la monarquía). Así, dedicó múltiples artículos a los Papas, al Concilio Vaticano II y la Doctrina Social de la Iglesia. Con frecuencia expondrá argumentos a favor de la restauración monárquica y sus valores, o sobre la idoneidad de que a Franco le suceda un rey. También trató la oportunidad del alzamiento nacional, como medio necesario para derrocar la República y restaurar la monarquía, reconoció las labores de gobierno de Franco, y criticó el devenir gubernativo de la pasada República. Pemán dedicó alguna crónica a la ACdP en la persona de Herrera Oria, cuando reconoció su labor en pro de la justicia social o cuando le crearon cardenal de la Iglesia, lo que entendemos de justicia mencionar, al incluirse esta investigación dentro de una colección dedicada a esta asociación.

Finalmente, las conclusiones del trabajo de Peña nos conducen resueltamente a afirmar que entre 1960 y 1981 Pemán fue un escritor que prestó su pluma al servicio de sus dos creencias básicas, a saber: su fe católica y su pasión monárquica. Su desilusión tras ver que el general Franco no reinstauró la monarquía tras la Guerra Civil, no le hicieron resignarse, sino que consagró su labor periodística a narrar el día a día de la sociedad española bajo el régimen franquista con el objetivo de crear un clima intelectual capaz de “convencer a amplios sectores de la población de la necesidad de evolucionar desde el franquismo a la monarquía democrática” (496).

Una vez más el Dr. Peña entrega a la comunidad académica una investigación rigurosa con múltiples notas al pie de página cargadas de utilísimos datos y referencias, circunstancia de especial interés para aquellos profesionales interesados en profundizar en la figura de José María Pemán, especialmente en lo que se refiere a su faceta periodística. Aunque la claridad expositiva y el ritmo narrativo que jalonan sus páginas permiten que este trabajo esté al alcance de cualquier lector, experiencia que le resultará muy gratificante al llegar a su conclusión y le llevará a recomendar su lectura.

Alfredo Alonso García – Universidad de Cantabria

Publicado en Biblioteca CEU (26 de febrero de 2016).

martes, 21 de abril de 2015

Historia e historias: la Guerra de la Independencia en Cantabria, con don Jesús Laínz. Popular TV Cantabria

Hola. Esta noche os presento la entrevista que el historiador santanderino don Jesús Laínz me ha realizado en su programa Historia e historias producido por Popular TV Cantabria, con la feliz ocasión de conversar en torno a la Guerra de la Independencia en Cantabria, aprovechando la reciente publicación de mi libro Acciones militares y gestiones de guerra. Cantabria (1808-1814), ya a la venta en formato e-book y en papel.
 
Espero que tanto la entrevista como el formato de este programa televisivo te resulte interesante, ya que en él se apuesta claramente por la importancia de la divulgación del conocimiento de nuestra propia historia, no vaya a ser que vengan otros "de fuera" y nos la quieran contar a su manera...
 
 
 
En Santander, a 21 de abril de 2015.

sábado, 14 de marzo de 2015

Acciones militares y gestiones de guerra. Cantabria (1808-1814)



https://play.google.com/store/books/details/Alfredo_Alonso_Garc%C3%ADa_Acciones_militares_y_gestion?id=2ezpBgAAQBAJ
Portada del e-book Acciones militares y gestiones de guerra. Cantabria (1808-1814).

Tengo el gusto de presentarte mi último trabajo de investigación dedicado, en esta ocasión, al desarrollo de la Guerra de la Independencia  en Las Montañas de Santander, denominación con la que también se conocía a este territorio del Norte de España correspondiente a nuestra actual Comunidad Autónoma de Cantabria: Acciones militares y gestiones de guerra. Cantabria (1808-1814) (pincha en el link si quieres ver una muestra gratuita de esta publicación editada en formato e-book de CEU Ediciones).
 
Este libro está prologado por José Manuel Cuenca Toribio, catedrático emérito de la Universidad de Córdoba, y presentado por Tomás A. Mantecón Movellán, profesor titular de la Universidad de Cantabria; todo un privilegio y un honor para quién subscribe en razón del prestigio profesional y académico de ambos historiadores.
 
A modo de presentación, te rescato las palabras insertadas en la contraportada de este libro:
"La presente publicación, editada en los umbrales del bicentenario del fin de la Guerra de la Independencia (1808-1814), recorre los acontecimientos que la jalonaron en Cantabria y que subrayan el alto valor estratégico que este territorio del Norte de España gozó durante el transcurso de este momento histórico, clave para entender la mutua interactuación entre el Antiguo y el Nuevo Régimen de nuestra historia.

El lector, sin pérdida de rigor científico, podrá introducirse en el devenir de este conflicto bélico en Cantabria –aún no lo suficientemente estudiado–, al encontrar entre sus páginas las principales accionesmilitares (ilustradas con una serie de mapas inéditos, que incluyen el fenómeno “guerrillero”); los abusos que sufrió la población civil por parte de los ejércitos de ambos bandos ‒josefinos y fernandinos‒; y las excepcionales circunstancias que rodearon a la gestión de los recursos económicos, una temática fundamental de este estudio porque sin financiación ninguna guerra puede ser posible".

Si tienes oportunidad de leerlo, agradeceré y mucho tus comentarios y valoraciones.

No es la primera vez, ni la última, que en este blog nos hemos dedicado a la Guerra de la Independencia. En entradas pasadas ya nos detuvimos también a considerar momentos de este decisivo momento histórico de nuestra nación: Bicentenario del fin de la Guerra de la Independencia en Cantabria, y Bicentenario de la Constitución de Cádiz en Las Montañas de Santander.

En Santander y 14 de marzo de 2015.

viernes, 27 de febrero de 2015

A los 50 años de la creación de Ángel Herrera Oria como cardenal de la Iglesia

Esta mañana en la Parroquia del Stmo. Cristo de Santander hemos celebrado el 50º aniversario de la creación de nuestro paisano el siervo de Dios Ángel Herrera Oria como cardenal de la Iglesia. Con este motivo el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), de la que don Ángel fue su fundador y primer presidente organizó una Misa en acción de gracias. Así introduje esta ceremonia:
 
"En el día de hoy celebramos el Ier Domingo de Cuaresma, que coincide en el calendario litúrgico con la fiesta de la Cátedra de San Pedro, una festividad íntimamente ligada con la fecunda autoridad doctrinal del magisterio pontificio.
El Centro de Santander de la ACdP ha querido elegir este día para dar gracias a Dios, nuestro Señor, porque, precisamente, en estas mismas fechas se cumplen 50 años desde que el Papa beato Pablo VI quiso crear cardenal de la Iglesia a un paisano nuestro: el siervo de Dios Ángel Herrera Oria.
Ángel Herrera Oria nació en nuestra ciudad de Santander en 1886. Abogado del Estado, primer presidente de la centenaria ACdP y director del periódico más influyente del primer tercio del s. XX: El Debate. Participó decisivamente en la creación de múltiples obras: educativas como el CEU y editoriales como la BAC.

Momento durante la Misa en acción de gracias por el L aniversario de la creación como cardenal de la Iglesia de nuestro paisano el siervo de Dios Ángel Herrera Oria.
 
En 1940 Ángel Herrera Oria, ya sacerdote, inició un fructífero ministerio en esta su ciudad natal, caracterizado por su dedicación a la importancia del cultivo de la vida espiritual como a las, no menos importantes, necesidades sociales que se le presentaran. Siete años después, en 1947, Santander fue testigo de su ordenación episcopal antes de marchar a tomar posesión de la sede de la diócesis de Málaga, en donde su ingente labor pastoral todavía sigue siendo recordada hoy.
 
Actualmente su causa de canonización se encuentra en estudio en Roma, por lo que les invito a pedirle gracias, acogerse a su intercesión y a profundizar en su ejemplar vida apostólica, que tuvo siempre en su centro a Jesucristo, a quién durante este tiempo cuaresmal acompañamos hacia la victoria de la Resurrección con las piadosas prácticas del ayuno, la oración y la limosna".
 
En Santander a 22 de febrero de 2015.

martes, 17 de febrero de 2015

Libertad y soberanía de la familia: desafíos y amenazas. Elio A. Gallego García

Esta tarde, martes 17 de febrero arrancó la Semana Diocesana de la Familia 2015: La alegría del evangelio en la familia, organizada conjuntamente por la Delegación Diocesana de Familia de la diócesis de Santander y el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP).
 
La conferencia inaugural la impartió Elio A. Gallego García, director del Instituto de Estudios de la Familia de la Universidad San Pablo CEU bajo el título Libertad y soberanía de la familia: desafíos y amenazas.
 
El también propagandista del Centro de Madrid invitó al numeroso auditorio -unas 90 personas-, congregado en el salón de Actos del Ateneo de Santander, a no perder la esperanza en la familia y a perseverar en la conservación de las bondades que posee esta institución, en aras de continuar construyendo nuestra Sociedad a pesar de ideologías individualistas que tan perjudicialmente la erosionan.
 
Junto al Dr. Elio Gallego durante su conferencia durante la Semana Diocesana de la Familia
 
Encargado de introducir al ponente, pronuncié las siguientes palabras:
 
"Vayan mis primeras palabras en agradecimiento al Ateneo de Santander por su siempre amable acogida.
La conferencia, que a continuación va a tener lugar, es la primera del ciclo que la delegación diocesana de Familia y el Centro de Santander de la ACdP hemos organizado conjuntamente con ocasión de la Semana Diocesana de la Familia: La alegría del evangelio en la familia. La siguiente sesión les recuerdo que continuará el próximo miércoles 4 de marzo en la Casa de la Iglesia a esta misma hora.
Los signos de los tiempos nos invitan a retornar nuestra mirada sobre una de las realidades más nucleares de la existencia de la persona humana, con una clara finalidad, a saber, ponerla en valor y devolverla al lugar que socialmente por naturaleza le corresponde.
Todos ustedes ya habrán podido intuir que me estoy refiriendo a la familia. La primera sociedad natural, titular de unos derechos propios y que, según concluye nuestra humana razón e ilumina el mensaje bíblico, por naturaleza tiende a cimentar el centro de la vida social.
Excluir a la familia del lugar que le compete, provoca un manifiesto perjuicio al crecimiento de la Sociedad en la que estamos integrados, ya que la familia posee una específica y original dimensión social, en cuánto que es el lugar primario en donde se fraguan el tono y el estilo de las relaciones interpersonales.
La familia es cuna de la vida y del amor, y en ella la Sociedad recibe el regalo de una nueva persona, llamada desde su intimidad –en razón de su humana naturaleza– a la comunión y a la entrega para con los demás.
Una Sociedad construida a medida de la familia resulta la mejor garantía contra toda ideología individualista o colectivista, porque en ella en la familia, la persona es siempre el centro de la atención en cuanto fin y nunca como medio.
Pues bien, ante la amalgama de desafíos y amenazas que actualmente nuestra Sociedad contemporánea tolera sobre la institución de la familia y en el marco de esta Semana Diocesana de la Familia, esta tarde contamos con el privilegio de contar con la autorizada presencia del Dr. Elio Alfonso Gallego García, profesor en la Universidad San Pablo CEU, además de director del Instituto de Estudios de la Familia en esta misma Universidad.
Respetado auditorio, nos encontramos ante una reconocida autoridad académica, que en su faceta como ponente divulga como pocos su dilatada experiencia y reflexión sobre el bien de la institución familiar. Baste sólo recordarles, el buen recuerdo que aún permanece vivo de su última visita a Santander como conferenciante: las pasadas IV Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria en 2012, que precisamente se dedicaron a la familia.
El Centro de Santander de la ACdP, de la que nuestro paisano el siervo de Dios Ángel Herrera Oria fuera su primer presidente, conmemora este año 2015 el 50º aniversario de su creación como cardenal de la Iglesia, que celebraremos, Deo volente, este próximo domingo 22 en durante la Misa de las 13 horas en la Parroquia del Stmo. Cristo. Están todos ustedes invitados.
Agradeciendo la generosidad del Dr. Gallego al aceptar nuestra invitación a participar en esta Semana Diocesana de la Familia, Profesor, suya es la palabra: Libertad y soberanía de la familia: desafíos y amenazas".
 
En Santander, a 17 de febrero de 2015.

jueves, 29 de enero de 2015

"Influencias del legado de Menéndez Pelayo en la cultura española del siglo XX". Conferencia de ingreso en el Ateneo de Cádiz

Esta tarde he tenido el honor de ingresar en el Ateneo literario, artístico y científico de Cádiz, el segundo con más solera de España (1858). El acto, exquisitamente académico, contó con la asistencia de su presidente don Ignacio Moreno y se formalizó con una conferencia de ingreso que para la ocasión he querido dedicar a Marcelino Menéndez Pelayo bajo el título: Influencias del legado de Menéndez Pelayo en la cultura española del siglo XX. Os incluyo algunas de las ideas que se desprendieron durante mi intervención, aunque podrá leerse en el próximo número de la revista que edita esta institución. Ya sabes que agradezco tus comentarios.
 
 
Conocer qué es España y quiénes somos los españoles pasa necesariamente por familiarizarse efectivamente con nuestra cultura, incrementada a lo largo de los siglos gracias al genio de nuestra particular percepción de la realidad y a nuestro característico estilo de vida. El camino al que la vida cultural nos invita, nos acerca a la verdad. Las personas, en su anhelo de felicidad, buscan también la verdad, a la que nos acercaremos si nutrimos nuestros espíritus de cultura, la cual se manifiesta en todo tipo de conocimiento vulgar, científico experimental, filosófico y religioso. Así, cada una de todas las personas están inclinadas a aprehender todo tipo de cultura humana, y, si cabe, con mayor predilección –dada nuestra ciudadanía española–, aquella que se refiera a nuestro país, España.
 
Nuestra historia reciente encuentra en Marcelino Menéndez Pelayo (Santander, 1856-1912) un perfecto ejemplo de buscador infatigable de conocimientos, de cultura, de verdad. Por lo que estudiar sus obras otorga una privilegiada formación y una enjundiosa interpretación de nuestra rica diversidad cultural y, a través de ella, del ser de España, el cual para el polígrafo santanderino solo puede ser explicado plenamente desde la relevancia adquirida por la fe católica a lo largo de nuestra Historia. Por otro lado, nuestra propia cultura hispana resulta enriquecida e influida por la profundidad del magisterio de don Marcelino, motivo por lo que su legado intelectual no puede dejar de ser estudiado, especialmente por nuestras elites intelectuales. Sin embargo, nuestro tiempo presente es testigo de cómo sus obras no acaban de valorarse definitivamente; su olvido debería ser tildado de gravísimo “pecado” académico que, paradójicamente, se ampara en el desconocimiento de la abundancia de sus enseñanzas.
 
El diario más influyente de España durante del primer tercio del siglo XX, El Debate, empleó sin tapujos el pensamiento de Menéndez Pelayo, quién encontrará en su director, Ángel Herrera Oria (Santander, 1886-Madrid, 1968), un digno sucesor en lo que se refiere a la defensa de los principios cristianos, fundamentos sociales del ser de España; defensa que Herrera Oria articuló, tanto a nivel intelectual como en el terreno de lo práctico, desde la actual Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) de la que fue su primer presidente. La orientación y los criterios adoptados por Ángel Herrera en su uso del legado de don Marcelino resultan paradigmáticos, gracias a la influencia que el magisterio del polígrafo montañés alcanzó en los ámbitos social y cultural, y que este periódico de tirada nacional extendió precisamente para conservarla.
La admiración de Herrera por don Marcelino es manifiesta y marcó claramente su respeto por él en la línea editorial de El Debate. Sus ideas siempre aparecen como doctrina segura para los lectores de este periódico. Los mejores ejemplos los encontramos en los editoriales que emplean la autoridad del polígrafo para fortalecer la argumentación ideológica del periódico y del mensaje que se quiere comunicar. Las noticias de El Debate sobre don Marcelino son generalmente elaboradas por sus redactores, pero existen múltiples artículos rubricados por autoridades de la vida cultural española ajenas al periódico, que quisieron emplear esta plataforma de comunicación de total influencia nacional, para dar a conocer sus reflexiones sobre el polígrafo.
 
Así, frente al letargo al que algunos tácitamente someten a la obra de Menéndez Pelayo, otros mantienen perenne la memoria del polígrafo santanderino, ayudando así a conservar la influencia que su legado alcanza en la cultura española. Uno de sus pioneros, y así hemos de reconocerlo fue Ángel Herrera Oria a través del diario El Debate. La memoria de don Marcelino sigue viva gracias a la dedicación que actualmente desarrollan, entre otros, la Real Sociedad Menéndez Pelayo y la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander: “la Meca” de todo hispanista. Aunque todavía queda mucho por hacer.
 
Momento de la conferencia junto al Dr. Conde Mora, adjunto al Presidente del Ateneo (en el centro), y el Excmo. Sr. D. Antonio Rendón-Luna y de Dueñas, ateneísta que realizó mi presentación ante esta institución (a la derecha).
 
En la Tacita de Plata, imbuido de las puras esencias del "tipismo gaditano", a 29 de enero de 2015.

sábado, 17 de enero de 2015

VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Burgos. La familia: solución, esperanza, futuro.

Escribo estas líneas durante mi vuelta a la tierruca desde la emblemática y noble ciudad de Burgos, cabeza de Castilla, en donde he disfrutado hoy de una intensa jornada de formación y de encuentro, que a pesar de haber comenzado ayer, día 16: las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Burgos, que en esta edición llevaban el título "La familia: solución, esperanza, futuro" (si quieres ver una crónica breve y fotografías de estas Jornadas pincha aquí).
El nivel académico de los ponentes ha sido muy alto, además de muy dotado para captar la atención del nutrido auditorio que correspondió con animados coloquios tras las respectivas conferencias. Por lo que me he marchado muy confortado por las ideas que se lanzaron en aquel salón de actos de la facultad de Teología del Norte de España.
Durante el acto de clausura, en el cual nos acompañó Mons. Francisco Gil Hellín, arzobispo de Burgos, participé en nombre del secretario general de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), organizadora de estas Jornadas, con las siguientes palabras dirigidas durante la clausura para poner en valor la institución familiar:
"Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo de Burgos, Sr. Director de las Jornadas, estimados representantes de realidades y movimientos eclesiales, ponentes y componentes de la mesa redonda, amigos todos.
Os dirijo en nombre del presidente y del secretario general de la Asociación Católica de Propagandistas mi saludo más cordial y mi vivo agradecimiento en particular a los ponentes y componentes de la mesa redonda, por el generoso servicio y eficaz que habéis realizado durante estas Jornadas.
Este fin de semana se han abordado en profundidad y desde diferentes prismas, las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Burgos con el lema: La familia: solución, esperanza y futuro.
Las Jornadas ahora llegan a su fin.
La institución familiar está padeciendo una honda transformación de consecuencias impredecibles para la sociedad humana. Además, el mundo de hoy se encuentra ante una auténtica crisis de la conciencia moral que le hace especialmente vulnerable. Por ello, queridos amigos, tenemos que empezar por fortalecer la familia.
La Asociación Católica de Propagandistas, siempre sensible a los problemas de la Sociedad y, en este caso, el familiar, ha dedicado su último Congreso Católicos y Vida Pública, que viene celebrándose anualmente, a este tema. Durante la presentación pública de este Congreso tuvimos la oportunidad de que nos acompañara el presidente del Pontificio Consejo para la Familia, Mons. Vizenzo Paglia, quién nos trasladó el marcado interés del Santo Padre por la familia.
La Europa religiosa y cristiana tiene delante de sí una gran tarea y compromiso, a saber: devolver la importancia y la grandeza que le corresponde a la familia, núcleo fundamental de la Sociedad.
Resulta importante destacar que, entre todas las instituciones nacionales e internacionales, la Iglesia Católica es la única que se implica en las cuestiones y problemas que afectan a la familia de nuestro tiempo. Como ha reiterado el papa Francisco: el Sínodo de la familia no viene a cambiar la doctrina, sino a plantear la actualización de la pastoral. Por otro lado, los valores y las virtudes de la familia son punto de fuerza sobre los que se apoya el núcleo familiar y no pueden ser puestos en discusión.
El amor conyugal persiste, a pesar de las múltiples dificultades propias de las naturales limitaciones humanas, lo que resulta uno de los milagros más bellos.
La cultura dominante no niega realmente la familia, sino que la sitúa al mismo nivel de otras nuevas formas de relación, que aparentemente son compatibles con ella, pero que, en realidad, la quebrantan.
La familia se enfrenta ante la dictadura del pensamiento único, viéndola de manera secularizada y según las modas de los tiempos. La crisis de valores, el secularismo ateo, el hedonismo y la ambición de poder erosionan a la familia y cambian los valores de unión entre el varón y la mujer.
A pesar de estas dificultades y de la cultura que impera, estoy convencido que la familia continua siendo el lugar de la vida, del misterio del ser, de la prueba y de la historia. Su unicidad la hace ser un insustituible patrimonio de la Humanidad.
La familia sigue siendo una buena noticia y los cristianos estamos llamados a vivir y a dar testimonio al mundo entero, para que todos puedan experimentar su fuerza y belleza.
En un mundo marcado por la soledad y por la violencia, el matrimonio y la familia cristiana puede realizar un nuevo humanismo del que nuestra Sociedad tiene tanta necesidad.
El punto central que hay que abordar es el modo de transmitir a las generaciones venideras el respeto hacia el misterio del amor desde su origen hasta su último destino, inscrito en la intimidad del Dios trinitario.
El Santo Padre ha manifestado recientemente que la misión de la familia cristiana es la de anunciar al mundo, con la fuerza del sacramento nupcial, el amor de Dios. Así, a partir de este mismo anuncio nace y se construye una familia viva, que pone el foco del amor en el centro de todo su dinamismo humano y espiritual.
Confío a Dios, nuestro Señor, y a la Familia de Nazaret los frutos de estas magníficas Jornadas y del próximo Sínodo dedicado a la familia de este año 2015".
Junto con el arzobispo de Burgos durante la clausura de las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Burgos.
A punto de llegar a la capital del Besaya, Torrelavega, 17 de enero de 2015.

viernes, 19 de diciembre de 2014

En el 128 aniversario del nacimiento de Ángel Herrera Oria

Hoy, 19 de diciembre de 2014 he asistido a la celebración en la parroquia de Santa Lucía de Santander una Misa en acción de gracias por el 128º aniversario del nacimiento del siervo de Dios Ángel Herrera Oria, presidida por el consiliario del Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), don Francisco Sánchez, pbro.
 
Instantánea de Ángel Herrera Oria, director de El Debate.

Al comienzo de la ceremonia litúrgica se dio lectura a una monición de entrada que sintetiza muy fugazmente los méritos biográficos de la vida de este paisano nuestro, que destacó singularmente y que en cierto modo su ejemplo ha de servirnos de estímulo personal:
 
Buenas tardes. Hoy, día 19 de diciembre de 2014 se cumple el 128º aniversario del nacimiento del siervo de Dios Ángel Herrera Oria, a la sazón fundador y primer presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP).
 
Este santanderino –el trece de quince hermanos–, abogado del Estado, ejerció el periodismo durante 22 años como director del diario El Debate, el más importante del primer tercio del siglo XX de España, impulsando a su vez desde su condición de presidente de la ACdP múltiples obras apostólicas, siempre en conformidad con la doctrina social de la Iglesia (La Editorial Católica, varios periódicos regionales, los Sindicatos Agrarios, el partido político Acción Popular, que luego se denominaría la CEDA, el Centro de Estudios Universitarios –el CEU–, los Curso de Verano en el Colegio Cántabro de Santander, el Instituto Social Obrero, etc.).
 
Ordenado presbítero en 1940, comienza su ministerio sacerdotal en esta parroquia de Santa Lucía de Santander, en donde también fue bautizado. Siete años más tarde, en 1947, este mismo templo fue testigo de su ordenación episcopal siendo a su vez nombrado obispo de Málaga. En 1965, el papa Pablo VI lo crea cardenal de la Iglesia, hecho que en el próximo año 2015 se cumplirán 50 años.
 
Así, pues, el Centro de Santander de la ACdP quiere ofrecer esta Misa en acción de gracias por la perennidad del pensamiento y de las obras de Ángel Herrera, con la esperanza de que su causa de camino a los altares, que ya está en Roma, sea lo más rápida posible.
 
No dejen de rezarle ni de pedirle gracias, justamente en estos momentos en que España precisa de hombres como él, con espíritu y capacidad de dirección.
 
Momento de la homilía durante la Misa en acción de gracias por el 128º aniversario del nacimiento de Ángel Herrera Oria
En Santander, a 19 de diciembre de 2014.