El miércoles día 12 de noviembre de 2014 se celebró la conferencia “España en la vida y obra de Julián Marías”,
organizada por el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) –el único
celebrado en Cantabria en homenaje de éste filósofo con motivo del centenario de su nacimiento–, y que fue pronunciada por el catedrático
emérito de Derecho Constitucional y exvicerrector de la Universidad San Pablo CEU, Dr. José Peña González, quien repasó los distintos hitos del pensamiento
de Julián Marías a propósito de la entidad de nuestra patria.
El salón de actos del Ateneo de Santander, presidido por su vicepresidente
Orestes Cendrero, vivió tras la conferencia un animado debate del que
disfrutaron las 140 personas que acudieron a esta convocatoria de la ACdP,
entre las que se encontraban el delegado diocesano de Apostolado Seglar, el
rector magnífico de la Universidad Europea del Atlántico, el comandante naval
de Santander, el exeurodiputado Jesús Cabezón, miembros de la Real Sociedad
Menéndez Pelayo, la Real Academia de Medicina de Cantabria y el Centro de
Estudios Montañeses.
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Conferencia sobre Julián Marías y España del Dr. José Peña (a la izquierda), junto con el vicepresidente del Ateneo de Santander (en el centro). |
Previa a la participación del ponente tuve ocasión de introducir su intervención con las siguientes palabras:
"Autoridades políticas, académicas, militares.
Señoras y Señores. Amigos todos.
El pasado 17 de junio se cumplió el
centenario del nacimiento de uno de los gigantes del pensamiento español del
siglo XX. Me estoy refiriendo al filósofo Julián
Marías Aguilera (1914-2005).
Marías gozó como discípulo
aventajado del singular magisterio de otros grandes intelectuales de nuestra
historia reciente y que aún debieran resonar en nuestras Universidades: Xabier Zubiri, Manuel García Morente y, el maestro por excelencia, José Ortega y Gasset. Sin duda, Don Julián vivió aquel adaggio de “ser un enano a hombros de
gigantes”, aunque en su caso se produjo una magistral evolución, ya que creció
de tal manera que llegó a convertirse en uno de ellos.
Su estilo de filosofar se caracterizó por una
gran facilidad narrativa, por no renunciar a reflexionar sobre la realidad
desde una perspectiva cristiana, lo cual no le cerró el campo de visión sino al
contrario le otorgó amplitud de miras, y, también, por su claridad expositiva,
amen del consejo orteguiano que ustedes recordarán: “la claridad es la cortesía del filósofo”.
Actualmente, quién piensa que España es un concepto discutido y
discutible, cuestiona la entidad de nuestra patria generalmente orientada hacia
la crítica. Una actitud ésta que parece pretender formar parte del talante
propio del pensamiento español contemporáneo. Aunque pese a quién le pese, lo
que España metafísicamente es se ha ido configurando con el paso de los siglos
y resulta una misma entidad para todos, ya sean españoles o extranjeros. Esta cuestión
se enraíza en lo que académicamente se ha denominado “El problema de las Dos
Españas”.
Marías apostó, como nuestro paisano Menéndez Pelayo, por una “España sin
problema”, erigiéndose así en un defensor del “desacomplejamiento histórico” de España, tal y cómo él enseña, es
decir, nos propone que exorcicemos los equívocos y ya viejos “fantasmas” de la Inquisición y de “la
leyenda negra” y que superemos el estigma de la decadencia estructural de los
siglos XVII y XVIII.
El pensamiento de Julián Marías no ha perdido perennidad ni vigencia, sino que por el
contrario sus agudas e incisivas reflexiones recobran, hoy más que ayer, su
actualidad y se nos ofrecen como punto de partida hacia un futuro que, no sin
esfuerzo, hemos de construir entre todos nosotros.
Así, en el marco de la conmemoración del
centenario del nacimiento de este filósofo vallisoletano de nacimiento aunque
madrileño de corazón –tal y como él mismo se confesaba–, el Centro de Santander de la Asociación Católica
de Propagandistas, fundada por nuestro paisano el siervo de Dios Ángel Herrera Oria ha invitado al Dr. José
Peña González para que pueda regalarnos sus siempre brillantes reflexiones que
hemos sintetizado bajo el título “España
en la vida y obra de Julián Marías”.
Sin
detallar sus múltiples méritos señalemos que el Profesor José Peña es
licenciado y doctor en Derecho, en Ciencias Políticas, en Historia y en Ciencias de la
Información. Como singularidad decir que estos 4
doctorados fueron obtenidos con la calificación: sobresaliente cum laude.
Posee una dilatada trayectoria académica, con más de 40 años de experiencia
docente, como catedrático, ya emérito, de Derecho Constitucional de la
Universidad San Pablo CEU, en donde ha desempeñado altas responsabilidades
académicas, la última de ellas como director de su Instituto de Humanidades
Ángel Ayala CEU. Pertenece a diversos organismos académicos como la Real
Academia de Jurisprudencia y Legislación y la Real Academia de la Historia. Ha
escrito más de 28 monografías y más 150 artículos en obras colectivas sobre sus
líneas principales de investigación. En este punto no puede
pasar inadvertida su obra “Julián
Marías y su visión de España” (2006). Son numerosas sus colaboraciones en
prensa, radio y televisión; más de mil artículos en medios digitales,
como: La Opinión Digital sobre sobre arte (incluido el noble arte del
toreo), crítica de libros y la realidad sociopolítica del momento).
El
doctor Peña, nos honra de nuevo con su generosidad aceptando la invitación
del Centro de Santander de la ACdP, el cual queda a su más entera
disposición en nuestra sede: la parroquia del Santísimo Cristo, nuestra web: www.acdp.es/santander,
o en santander@acdp.es.
“España en la vida y obra de Julián Marías”.
Profesor, suya es la palabra. Muchas gracias".
A continuación, el ponente comenzó su intervención caracterizando a Julián Marías como uno
de los sostenes más sólidos y más brillantes de la intelectualidad española
contemporánea, especialmente por su coherencia personal, en su pensamiento y en
su obra; un “castellano leal”; un “filósofo” de vocación con una circunstancia:
España.
Marías señalará que el concepto de patria es tan profundo que está sobre
nosotros y que no se encuentra “en la suela de los zapatos”. Criticará la
“España peregrina” porque él entiende que en los momentos de dificultad hay que
permanecer en el sitio, y mantenerse para intentar lograr resolver cuanto antes
esos problemas (él lo vivió en primera persona ya que sufrió la Guerra Civil en
Madrid). Nuestra tarea –afirmará el filósofo– reside en procurar conservar por
todos los medios a nuestro alcance un mínimo grado que asegure la convivencia y
habitabilidad de los españoles.
Ésta es la cuestión analizada como “el problema de España”, que consiste en
la dramática inhabilidad que tenemos los españoles en los momentos clave para
estar medianamente a gusto con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con
las instituciones que tenemos. Sobre esta cuestión han teorizado las mentes más
brillantes de nuestra intelectualidad española desde finales del siglo XIX. Este
discípulo de Ortega y Gasset ofrece su solución a este “problema de España”
cuando sostiene que la convivencia pasa por una institución política que sumase
la serenidad, la gravedad y el unitarismo castellano (heredado de los reinos
visigóticos) con el seny, el
federalismo catalán-aragonés en una forma de simbiosis que permitiera la integración
de ambas realidades distintas en una unidad política superior.
El intelectual –sostendrá Marías– se caracteriza por ser un hombre está
permanentemente ha de estar en su patria. Don Julián recibió varias ofertas
para marchar a universidades de los EE. UU de América, ya que no “pudo”
incorporarse a la Universidad Española. Ante tales invitaciones contestaba: “Prefiero rabiar en mi patria que estar a
gusto en los Estados Unidos porque creo que el papel del intelectual es ésta,
la de estar aquí, en España”. El intelectual también se distingue por el
hecho de que “se le cayera la lengua a golpe de hablar” porque los hombres se
entienden hablando; lo que le llevó a acuñar una máxima que marcó mucho su
existencia: “Por mí que no quede”.
Marías –afirmaba– que estaba dispuesto a hacer lo que hiciera falta para que
los españoles jamás volviéramos a una trinchera para debatir qué somos o qué
dejamos de ser.
Julián Marías se confesará católico aunque muy respetuoso con otras
creencias religiosas. Marías es consciente de que el ser de lo “católico” ha
impregnado de siempre el ser de la patria y de la cultura española. En este
punto, conviene apuntar que su altura intelectual es comparada a nivel europeo
por su catolicismo con el filósofo Romano Guardini y por su liberalismo con
Jean-François Revel.
¡Espero tus comentarios!
En Santander, a 12 de noviembre de 2014.