lunes, 7 de abril de 2008

Las dos lágrimas que se deslizaron por mis mejillas

Para María.

Sus pequeñas manos agarraban mis brazos para "liberar" el intenso sufrimiento que invadía su pequeño y débil cuerpo. Su agitada respiración parecía calmarse cada vez que constataba que estaba a su lado. Sus gritos descontrolados me alertaban de que debía seguir a su lado. Mi amor por ella hizo que todo mi ser se enterneciera. Y cuando al fin se quedó dormida entre mis brazos, consecuencia del lógico cansancio corporal al que somete todo dolor, mi emoción se materializó en las dos lágrimas que se deslizaron por mis mejillas.

En Santander, a 7 de abril de 2008.

1 comentario:

Àlex Frias dijo...

Muy interesantes tus escritos Alonso, me seguiré dando tiempo para leerlos. Un saludo desde México!
Àlex