viernes, 7 de noviembre de 2008

El castellano ¿es realmente lengua oficial en Cataluña?

El viernes pasado (31 de octubre) escuché en la radio la entrevista a un comerciante de un barrio barcelonés, que lleva más de 30 años sacando con esfuerzo su negocio, ¡vamos un veterano! El motivo de la entrevista fue que las Autoridades que regulan las actividades comerciales de la Generalidad de Cataluña habían enviado una amonestación por no rotular su escaparate y lo que en él se contiene exclusivamente en lengua catalana, obligación que, según decía, no estaba dispuesto a cumplir.

¿Por qué debo invertir un dinero que no tengo -se preguntaba- si el español es la lengua de España? Porqué Cataluña es España, ¿no? Por tanto, -continuaba- estoy obligado a rotular en castellano y no sólo en catalán. Otro cantar -reflexionaba- sería si quisiera llegar a más personas aún, ampliando así mi estrategia de márketing y rotulase también en catalán en virtud de que es el idioma co-oficial de esta Comunidad Autónoma. Este sencillo comerciante denunciaba que la Generalidad subvencionaba a los negocios que rotulaban específicamente en la lengua de Jacinto Verdaguer o de Ramón Llulio. ¿A eso se le llama promoción del "català" o "apartheid lingüístico"? O estás con nosotros o estás contra nosotros. No nos engañemos, és es la filosofía de fondo..

La carta especificaba que si no cumplía con el requerimiento de las Autoridades Autonómicas -seguía contando el el comerciante- se le castigaría con una sanción económica "de carácter indeterminado" por el momento... Este madrileño, afincado desde su juventud en Barcelona, con hijos y nietos catalanes de nacimiento y sentimiento, confesaba indignado que estaba dispuesto a abandonar con dolor -como si de un auto-exilio se tratase- la ciudad condal, donde ha vivido muchísimos años. Pero si le obligaban "por decretazo" o "por cojones (¡con perdón!)" a rotular solamente en catalán su negocio y el género con que comercia se vería moralmente, por principios y "fidelidad" a la Constitución, obligado a tomar esta decisión.

Reflexionemos hasta donde están dispuestos a llegar las pretensiones "secesionistas" de las Autoridades catalanas de querer diferenciar Cataluña de España, aunque sea por el momento por el uso de las distintas lenguas. En Cataluña sólo se debe hablar catalán y en España, castellano. Por tanto, Cataluña no es España. Esta "verdad" es lo único que "tienen" en la cabeza los nacionalistas radicales que por desgracia hoy gobiernan en Cataluña y toman decisiones muy a pesar del pueblo catalán, que generalmente siempre piensa como sus gobernantes. Y como ejemplo, lo último: las dotaciones "astronómicas" económicamente hablando que el Sr. Carod ha otorgado a distintas asociaciones en el extranjero "para mejorar" la imagen de Cataluña en el extranjero y a "delegaciones" de Cataluña con las que se colocan los primeros cimientos de auténticas embajadas de una Cataluña como Estado soberano independiente de España.

En Barcelona, a 7 de noviembre de 2008.


Publicado en España Liberal y en Cope.es.

3 comentarios:

Segovia por bandera dijo...

"¿Acaso no es la garante de nuestro sistema democrático?"

¿Seguro? Me gustaría que me aclararas, ¿qué hace la corona para que la consideres garante del sistema democrético?

Alfredo Alonso dijo...

Estimado amigo, gracias por tu comentario.

Pero, en este "post" no cito a la Corona, por lo que no entiendo tu comentario.

Sin embargo,intentando satisfacer tu pregunta,te diré que si no tengo mal conocimiento de la Constitución vigente, en ella se afirma que la Corona es la Institución garante precisamente nuestro sistema democrático.

Así pues, no es que la Corona tenga que "hacer algo" para ser garante, sino que la Magna Ley Española la instituye directamente como garante del sistema democrático español, por lo que esta facultad pertenece a su naturaleza.

De ahí que podamos afirmar con total propiedad y seguridad -siempre que estemos de acuerdo con la Constitución Española- que la Corona "es" garante del sistema democrático.

Segovia por bandera dijo...

OK, aclarado, ¡muchas gracias!