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jueves, 3 de marzo de 2016

Ángel Ayala, S.I., de Francisco Cervera. Recensión

Cervera, Francisco (2009), Ángel Ayala, S. I., Prólogo de Mons. César Franco Martínez, Madrid, CEU Ediciones, Colección Centenario Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) nº 3, 508 pp.
P. Ángel Ayala

Nos encontramos ante la reedición de la biografía del jesuita Ángel Ayala y Alarcó (1867-1960) escrita por Francisco Cervera Jiménez-Alfaro titulada Padre Ángel Ayala. Biografía (Euroamérica, 1975). Aunque en esta ocasión está editada por CEU Ediciones para la colección conmemorativa Centenario de la ACdP (1909-2009), con prólogo de monseñor César Franco Martínez, obispo auxiliar de Madrid y también consiliario nacional de la ACdP (I-III).

La Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNdP, hoy ACdP), encargó la redacción de esta biografía a Francisco Cervera (1893-1984) en razón de su cercana relación con el P. Ayala, gracias a su condición de propagandista desde 1924.

El autor ha sabido ensamblar minuciosamente cada una las facetas del P. Ángel Ayala, presentándonoslas exhaustivamente a medida que avanzamos en la lectura de esta obra, iniciada con una Introducción: “Medio siglo de acción orientadora en España” (V-XV), para desglosar seguidamente, en nueve partes, la fructífera vida del P. Ayala: I) Presentación (1-44), II) Orígenes y formación. 1866-1903. La ciudad natal del Padre y España en la década 1866-1877 (45-99), III) Años de transición y obras principales (101-166), IV) Otras dos fundaciones (1911-1912) (167-232), V) Renovación de actividades (1918-1938) (233-257), VI) Actividades Finales del P. Ayala (259-296), VII) Diez años de lúcida ancianidad (297-338), VIII) Homenajes y cincuentenarios (1953-1959) (339-390), y IX) Fallecimiento, exequias y conmemoraciones (1960-1964) (391-415). Esta profusa biografía acaba con unos Apéndices (417-481).

La Introducción nos adelanta en apretada síntesis los principales rasgos de la vida del P. Ayala, definido como un “hombre-institución” que se adelantó medio siglo a sus coetáneos al servicio de la Iglesia y de España (VI); rasgos que se ampliarán gracias a la nutrida y ordenada recopilación de datos y testimonios con los que se reconstruye la personalidad del jesuita ciudadrealeño.

La primera parte de la biografía se detiene en el perfil moral del P. Ayala, quien procuró vivir conforme a su ideal del religioso no llamando la atención en nada y buscando ser santo por la perfección de las obras ordinarias (3). Se exponen las sobresalientes facetas humanas del jesuita, por las que fue referente para muchas personas: profesor, educador y conservador; confesor, consejero y director espiritual; escritor; organizador y superior; y fundador de obras y asociaciones apostólica (11-33). Y, se nos confía el “secreto” de su apostolado: felicidad y alegría.

La segunda parte dibuja sucintamente el marco social y económico de su municipio natal: Ciudad Real (47-50), y el momento político “bisagra” que España vivía entre el fin del reinado de Isabel II y la implantación de La Restauración borbónica (51-56). Se recorre el meticuloso itinerario formativo realizado desde su infancia en Ciudad Real (56-66); pasando por sus primeros estudios con los padres jesuitas en Orihuela (Alicante) (67-71), su formación universitaria en Valladolid y Deusto (71-86); hasta sus años de noviciado en la Compañía de Jesús en Murcia y Granada (86-99) y su ordenación sacerdotal en 1903.

La tercera parte se fija en el delicado contexto histórico y social por el que atravesó España entre 1897 y 1931, caracterizado por la “liquidación de nuestras colonias” de ultramar; el anticlericalismo sistemático de los sectores sociales liberales; la oposición política al gobierno de Maura; la dictadura de Primo de Rivera; y, finalmente, la instauración de la IIª República. Será en medio de esta situación social, en Madrid y a partir de 1908, cuando el P. Ayala desarrolle sus obras principales (125-166): la dirección del Colegio de Areneros y la de la Congregación de San Luis; la erección del Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI) para la educación de la juventud obrera; y cómo varios de aquellos “luises”, orientados por el P. Ayala, fraguaron en 1909 una magna obra apostólica nacida bajo el nombre de Asociación Católica Nacional de Jóvenes Propagandistas (ACNdJP, después ACNdP, hoy ACdP), con Ángel Herrera Oria como su primer presidente.

La cuarta parte considera ampliamente otras dos fundaciones que entre 1911 y 1912 impulsó el P. Ayala, a saber: el seminario menor de san Ignacio de Loyola en Ciudad Real, el cual se ubicaría en la casa familiar del propio P. Ayala (169-219) y el diario católico El Debate, colocando a su frente a Ángel Herrera Oria (1911-1933) (221-232).

La quinta parte recoge su intensa actividad entre 1918 y 1938 (237-251), aludiendo a sus responsabilidades como rector del Colegio de Areneros, maestro de novicios en Granada y en Aranjuez. Incluye también cómo el P. Ayala vivió la aciaga Guerra Civil (253-257).

La sexta parte se centra en presentar sus principales publicaciones: Formación de selectos, Educación de la libertad, Ignacianas y Exámenes prácticos (262-267), todas ellas “rebosantes de sentido común y de experimentada doctrina” (261). La BAC ha editado sus Obras Completas entre 1999 y 2002. También se cuenta cómo participó en la erección de la Congregación de las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús (1941) (275-282), y en la organización social de los estudiantes (Confederación Nacional de Estudiantes Católicos) y de los obreros (Instituto Social Obrero, ISO; y el Sindicato Obrero).

La séptima parte del libro está reservada a la ancianidad del P. Ayala caracterizada por “la inocencia o candor de niño que siempre conservó; sin amarguras, sin caer en el pesimismo, sin derrotismo ni enconos”. El autor, distingue en la vida del P. Ayala dos momentos: una más larga, “de una bondad exteriormente enjuta y grave”, y una segunda, “de preocaso, en que la alegría y la capacidad de aceptar y seguir la broma, constituía su mayor encanto”, que corresponden a sus 10 últimos años de despierta y lúcida ancianidad (300).

La octava parte se centra en enumerar los homenajes que el P. Ayala recibió en vida. En 1953 con motivo de su nombramiento como hijo predilecto de su ciudad natal, concediéndosele también la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio (344-354). La Congregación Misionera del Sagrado Corazón de Jesús (1954) (355-356). En 1959 con ocasión del 50º aniversario de su creación se rindieron homenajes a su fundador: el Colegio de Areneros (359-360) y la ACNdP, en el que intervinieron el expresidente de la ACNdP, Fernando Martín Sánchez-Juliá (372-378), el presidente Francisco Guijarro (379-384) y, finalmente, el obispo de Ciudad Real, monseñor Hervás (385-386).

La última y novena parte describe las exequias del P. Ayala, quien falleció el 20 de febrero de 1960 en Madrid (393-402). Durante su funeral el obispo de Málaga realizó una oración fúnebre (394-397), recordó consejos del jesuita, a modo de testamento: “¿Qué nos pedía? (…). Abnegación individual y colectiva. Unión entre vosotros mismos. (…). Audacia cristiana; (…). Hay que ser hombre de oración y también hombres de fe, hombres de sacrificio (…)” (397). Seguidamente, sus restos se trasladaron a Ciudad Real para ser enterrado junto con sus padres en lugar que fue su hogar familiar, que en su momento el mismo P. Ayala cedió a la Compañía de Jesús para erigir allí una iglesia (397-398).

Esta profusa biografía finaliza con unos Apéndices que contienen una selecta “Correspondencia” y unos novedosos “Apuntes Inéditos” de un proyecto de libro que el P. Ayala dejó inconcluso al que intitularía Si yo fuera Ministro… Si yo fuera Ministro.

En definitiva, este trabajo de Francisco Cervera es una pluscuamperfecta obra para introducirse en la rica vida de Ángel Ayala, cargada de pequeños detalles biográficos y de múltiples testimonios que nos acercan a su afable y ejemplar figura humana, que no dejó en ningún momento de tener a Jesucristo en el centro de su vida, causa primera y última que le motivó a volcarse en la promoción de múltiples obras sociales, que redundaron claramente en beneficio de toda la sociedad española.


Alfredo Alonso García - Universidad de Cantabria

Publicado en Biblioteca CEU (3 de marzo de 2016).

miércoles, 29 de abril de 2015

Conferencia Ángel Herrera oria y Santander. A los 50 años de su creación como cardenal de la Iglesia

Este año 2015 se cumple el 50 aniversario de la creación del santanderino Ángel Herrera Oria, a la sazón primer presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), por lo que el Centro de Santander de la ACdP en el marco del Aula Ángel Herrera Oria se honra en organizar hoy, 29 de abril de 2015 en el Ateneo de Santander la conferencia Ángel Herrera Oria y Santander. A los 50 años de su creación como Cardenal de la Iglesia, impartida por el secretario nacional de Causas de Canonización de la ACdP y profesor del Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala de la Universidad CEU San Pablo, Pablo Sánchez Garrido.
 
 
  
El acto estuvo presidido por el vicepresidente del Ateneo de Santander, don Orestes Cendrero. A continuación, sintetizo la intervención de presentación que dirigí al nutrido auditorio congregado en el salón de actos del Ateneo:
 
“Distinguidas autoridades; señoras y señores; amigos todos.
En primer lugar, vaya mi gratitud al Ateneo de Santander por acogernos una vez más tan amablemente; muy en particular agradezco a don Andrés Ramos Castro, viceconsiliario nacional de la ACdP, por haberse querido desplazar desde Madrid para estar esta tarde junto a nosotros esta tarde.
Les traslado un cordial saludo en nombre de nuestro administrador diocesano, don Manuel Herrero, quién me ha excusado su asistencia aunque su deseo era el de acompañarnos.
Es sabido de todos nosotros que en 1965 el Pleno de la corporación municipal de Santander acordaba otorgar a Ángel Herrera Oria el título de hijo predilecto de Santander, la ciudad que le vio nacer. Permítanme rescatarles un fragmento de la carta que el mismo Herrera Oria escribió al entonces alcalde de Santander, Máximo Fernández-Regatillo en marzo de 1967, en agradecimiento por el honor que se le reconocía, en la que se nos muestra su profundo sentimiento de alegría. Dice el ya entonces cardenal de la Iglesia: “El recuerdo de la Tierruca y, especialmente, el de mi ciudad natal, vive perennemente en mi ánimo”.
Varias décadas más tarde, en 2004, ustedes recordarán, que gracias a los abnegados y constantes esfuerzos del Grupo Pro Canonización Cardenal Herrera Oria se le concedía también la dignidad de hijo predilecto de Cantabria a título póstumo. Sirvan estas breves palabras como público reconocimiento por la impagable labor y el servicio prestado por aquel Grupo.
 
El itinerario vital del protagonista de la conferencia de hoy no puede, a posteriori, resultarnos ni mucho menos inadvertido. Ángel Herrera no fue un hombre que vivió sin más. Herrera Oria fue una persona que supo definir su recorrido por la vida, dejando a su paso una profunda huella, no exenta de virtud, en aquellos ámbitos en los que participó. Y todo ello gracias al “Norte” que le orientó certeramente y le estimuló a lo largo de toda su rica biografía, a saber: su fe en Jesucristo resucitado. Precisamente el secreto de su ingente capacidad para la acción residía en su profunda vida interior y de oración.
 
Herrera Oria participaría en muy diversos ámbitos de la vida pública. Citemos sólo algunos:
— Abogado del Estado por oposición.
— Hombre comprometido con el día a día de la Sociedad y de las personas que la componemos, llevándole a ser el primer presidente de la ACdP, fundada en 1909 por el padre jesuita Ángel Ayala.
— Periodista, demostrando una inigualable acierto y pericia al elevar a El Debate, durante sus 22 años como director, a ser el periódico más influyente del primer tercio del siglo XX y el que más periódicos vendiera al día, más de 200.000 ejemplares, cifra que ningún periódico español ha alcanzado todavía.
— Impulsor de múltiples obras, siempre en conformidad con la doctrina social de la Iglesia: educativas (CEU, Cursos de Verano en el Colegio Cantábrico de Santander), sindicales (Sindicatos Agrarios), políticas (Acción Popular, más tarde CEDA), editoriales (La Editorial Católica -EDICA-, varios periódicos regionales), sociales (Instituto Social Obrero).
— Hombre de Dios desde su vocación sacerdotal: presbítero en la Parroquia de Santa Lucía de Santander, obispo de la diócesis de Málaga y cardenal de la Iglesia Católica.
La esencia de la trayectoria vital de Herrera Oria bien podría sintetizarse en unas palabras de Fernando Martín Sánchez-Juliá, propagandista que le sucedió en 1935 al frente de la presidencia de la ACdP: “Búscanse hombres con espíritu sobrenatural y capacidad de dirección; es decir, hombres que trabajen por Dios y sólo pensando en la vida futura, pero que lo hagan por el pueblo; que estén cada día sobre la realidad cotidiana, favoreciendo el bien común de la sociedad en que actúan”.
 
Un hombre como aquellos: de sólida formación, con espíritu sobrenatural y de acción, lo encontramos en la persona que esta tarde nos viene a hablar sobre la vinculación de Ángel Herrera Oria con Santander: me refiero a Pablo Sánchez Garrido, con quién inauguramos el Aula Ángel Herrera Oria, marco bajo el que comenzamos a amparar las actividades públicas de nuestro Centro de Santander de la ACdP.
Presentemos una breve semblanza de nuestro ponente. Pablo Sánchez Garrido se licenció en Filosofía, y esmeró su preparación académica alcanzando el grado de doctor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, con la investigación Raíces intelectuales de Amartya Sen. Aristóteles, Adam Smith y Karl Marx (Madrid, CEPyC, 2008).
Ha realizado diversas estancias de investigación en centros extranjeros (EE. UU., Reino Unido, Portugal). Ha dirigido y publicado diversas obras de investigación como Historia del Análisis Político (Tecnos, Madrid, 2011), galardonada con el Premio Ángel Herrera de Investigación 2011.
No es la primera vez que el Dr. Sánchez Garrido visita nuestra ciudad. En julio de 2010 co-dirigió el Curso de Verano que tradicionalmente la ACdP organiza en el Seminario de Monte Corbán, dedicado en aquella ocasión a los Intelectuales en la Historia de la ACdP. Aprovecho para anticiparles que nuestro próximo curso de verano ya está en marcha. Se celebrará los días 22 y 25 de julio, y abordará en esta edición el tema de La ACdP y sus hombres: de la autarquía al desarrollismo. Están todos ustedes invitados.
Actualmente, Sánchez Garrido es profesor de Filosofía Política e Historia del Pensamiento Político de la Universidad CEU San Pablo, y también es secretario nacional de Causas de Canonización de la ACdP, servicio desde donde colabora activamente con la causa de canonización del siervo de Dios Ángel Herrera. Asimismo, es consejero directivo de la Fundación Vaticana Pío XI con sede en Roma. Además, nuestro conferenciante está ultimando una biografía del mismo Herrera Oria, que será publicará en italiano por la Librería Editrice Vaticana, la editorial oficial del Vaticano.
El Centro de Santander de la ACdP consciente de la perennidad del pensamiento de Ángel Herrera y de sus obras, no ha querido obviar el recuerdo del 50º aniversario de su creación como cardenal de la Iglesia. Con la esperanza de que su causa de camino hacia los altares, que ya está en Roma, sea lo más rápida posible, les pido que no dejen de rezarle ni de pedirle gracias, justamente en estos momentos en que España precisa de hombres como él, con espíritu y capacidad de dirección.
El Centro de Santander de la ACdP tiene su sede en la Parroquia del Santísimo Cristo. Pueden conocernos más si lo prefieren a través de la web: www.acdp.es/santander. Muchas gracias”.
 
P. Sánchez Garrido, O. Cendrero y A. Alonso.
 
Una breve crónica de la conferencia puede verse cliqueando aquí.
En el Ateneo de Santander, a 29 de abril de 2015.

martes, 18 de septiembre de 2012

Tras el congreso centenario de la muerte de Menéndez Pelayo

El director del programa Claramente Claro  de Popular TV Torrelavega, Gustavo González Monterrubio, me invitó a participar en él para recordar algunos de los momentos de la Historia de nuestra tierruca, y así rescatar de las garras del olvido pasajes de nuestra Historia. Sin olvidar que el conocimiento de la Historia y de las circunstancias que pivotan en torno a ella explican y dan sentido al momento actual en el que hoy vivimos. Así a lo largo de de la pasada temporada 2011/12 tuve el lujo de exponer para la selecta audiencia del programa algunos hitos de nuestra historia regional y de presentar algunos de los personajes que la contruyeron. A lo largo de las próximas semanas, desde estas líneas, presentaré algunas de esas intervenciones.
 
El post de hoy, lo dedicaré a glosar una breve semblanza de don Marcelino Menéndez Pelayo que nos acerque más su figura, que durante este año 2012 conmemora el centenario de su muerte, y que recientemente en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (3-7/9/2012) se ha celebrado un congreso de altísimo nivel intelectual conmemorativo de estudio de la ingente obra del polígrafo santanderino, en el cual he gozado del lujo de participar, y que ha estado dirigido por el presidente de la Real Sociedad Menéndez Pelayo, don Emilio R. Mandado.
 
 
 
Menéndez Pelayo nació y murió en Santander (3/11/1856-19/5/1912). Cultivó multiples disciplinas: Historia de las Ideas, Historia de la Literatura, Filología, Poesía, Historia, Traducción, Filosofía..., erigiéndole como polígrafo.
 
Su padre fue Marcelino Menéndez Pintado, catedrático de Matemáticas en el Instituto Cántabro de Enseñanzas Medias (actual IES Santa Clara), también ejerció como alcalde de Santander entre 1885-1886, y su madre, María Jesús Pelayo, era descendiente de Vega de Carriedo. La familia era de clase media burguesa, honrada, trabajadora y católica; siempre rodeada de un profundo ambiente intelectual, prueba de ello es la familiar amistad de José María Pereda. No podemos dudar que el escritor de Polanco constituiría un modelo con quién el joven Marcelino inició sus primeras lecturas. Su hermano Enrique, se dedicó a la Medicina, pero también dedicó parte de su vida a la escritura.
 
En 1871 inició sus estudios en Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona, adquiriendo como tutor al catedrático de Química José R. Fernández Luanco, aunque durante su periodo barcelonés recibió la notable influencia del Manuel Milá i Fontanals.
 
En 1873 Luanco marchó a Madrid, y tras él se fue también Menéndez Pelayo para continuar sus estudios en su Universidad Central. Sin embargo, sólo permaneció un curso académico en la villa y Corte ya que se encontró con la arbitrariedad del catedrático de Metafísica, Nicolás Salmerón, que le hizo repetir el examen de esta disciplina, al igual que al resto de sus compañeros, sin realizar el obligado primer examen reglamentario. Esto conllevará de fondo la enemistad de Menéndez Pelayo con el Krausismo postkantiano y con los hegelianos en general.
 
Así, en 1874 Menéndez Pelayo se trasladó a la Universidad de Valladolid, donde recibió el decisivo e influyente magisterio de Gumersindo Laverde, quien le condujo hacia posturas más conservadoras. Ese año se licencia en Filosofia y Letras con El examen y juicio de los concilios de Toledo, obteniendo el premio extraordinario con el ejercicio Conceptismo, gongorismo y culteranismo.
 
Al año siguiente, 1875, el joven Marcelino se doctora en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid con La novela entre los latinos.
 
Gracias a su brillante expediente académico obtiene una ayuda económica de la Diputación Regional y del Ayuntamiento de Santander para ampliar sus estudios. Así durante 1876 y 1877 viajó por las bibliotecas de Portugal, Francia, Bélgica, Italia y Holanda.
 
En 1878, con 22 años, obtiene la cátedra de Historia crítica de la Literatura Española de la Universidad Central de Madrid, ante un tribunal presidido por Juan Valera.
 
Entre 1880 y 1881 publica su primera obra importante -obra de juventud-, a saber: Historia de los Heterodoxos Españoles (8 vol.).
 
En 1881, con 25 años, ingresa en la Real Academia Española (RAE), con el discurso de ingreso: La poesía mística española. En 1882 ingresa en la Real Academia de la Historia (RAHª). Desde 1892 será su Bibliotecario. Y desde un año antes de su muerte, 1911, su Director. En 1895 ingresó en la Real Academia de las las Ciencias Morales y Políticas. Y, finalmente, en 1901, se incorporó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Alcanzando ser, así, la única persona de su época que perteneció al tiempo a las cuatro Academias.
 
En el ámbito de la vida política señalar que fue diputado en Cortes por Mallorca durante el periodo 1884-1892, y posteriormente senador hasta su muerte por la RAE.
 
En 1888, por encargo de la RAHª, comienza la dirección de la edición de las Obras completas de Lope de Vega. Hecho que le valió a posterior ser nombrado en 1898 director de la Biblioteca Nacional de España.
 
En 1912, tanto él como Benito Pérez Galdós fueron propuestos al Premio Nobel de Literatura.
 
Para concluir, destaquemos algunos títulos de entre sus Obras completas, que actualmente se reunen en la edición nacional del CSIC en 67 volúmentes publicados entre 1940 y 1974, dirigida por M. Artigas, A. González Palencia y R. de Balbín Lucar, y editada por E. Sánchez Reyes:
- Historia de los Heterodoxos Españoles (8 vol.).
- La Ciencia Española (3 vol.).
- Historia de las Ideas Estéticas (6 vol.).
- Los orígenes de la novela (4 vol.).
- Antología de poetas líricos castellanos (10 vol.).
- Estudios y discursos de crítica histórica y literaria (6 vol.).
 
 
En Torrelavega, a 17 de septiembre de 2012.
 
 


sábado, 6 de marzo de 2010

Eloise. Barry Ryan. The Damned. Tino Casal

Ya han pasado 2 años desde que comenzamos este proyecto en el ciberespacio. Nos congratulamos por ello, doy gracias a todas las más de ocho mil visitas del último año (sin ellas esto no sería posibe), y para introducir algo diferente a lo qué es habitual quiero dejarte un toque musical: 3 versiones de un exitoso tema de 1968: Eloise. Podrás ver que la canción permanece y evoluciona con el momento cultural de cada década.. En primer lugar, su versión original, la del cantante británico Barry Ryan. En segundo lugar, la novedosa interpretación del grupo de rock-punk inglés The Damned, de la década de los 70 del siglo pasado (aunque el vídeo que te presento es de 1985). Y por último, una versión de los 80's, la del español Tino Casal. Que sin duda, y a mi entender, es la más espectacular por su sonoridad y por su puesta en escena. Aunque, si bien es verdad que la letra cambia totalmente por otra, digamos, más controvertida. Para que puedas compararla con la original te dejo la letra original:

"Every night I'm there, I'm always there, she knows I'm there,
and heaven knows, I hope she goes.
I find it hard to realize that love was in her eyes,
it's dying now, she knows I'm crying now,
and every night I'm there, I break my heart to please, eloise, eloise.
You know I'm on my knees, yeah, I said please.
You're all I want so hear my prayer, my prayer.
My eloise is like the stars that please the night,
the sun that makes the day, that lights the way.
And when my star goes by, I'll hold it in my hands and cry,
her love is mine, my sun will shine.
Every night i'm there i break my heart to please, eloise, eloise.

You're all i want, you gotta hear my prayer.
My eloise, I'd love to please her, I'd love to care, but she's not there.
And when I find you, I'd be so kind, you'd want to stay, I know you'd stay.
And as the days grow old, the nights grow cold,
I wanna hold her near to me, I know she's dear to me.
And only time can tell and take away this lonely hell, I'm on my knees to eloise.
And every night I'm there, i break my heart to please, eloise, eloise.
You are my life so hear my prayer. You are the price, I know you're there.
You're all i want so hear my prayer. You're all i need and I'm not there,
you know I'm not there".


La versión original de Ryan:


La versión de The Damned:


Y, la versión de Tino Casal:


En Santander, a 6 de marzo de 2010.

lunes, 26 de octubre de 2009

"Ni está ni se le espera", Fernández Campo dixit.

Ésta es una de las pocas frases que han jugado un papel relevante y revelador en el devenir de la Historia de nuestra patria. Recordarás que fue la respuesta que recibió el general José Juste -jefe de la División Acorazada Brunete nº 1 de Madrid-, cuando le preguntó al general Sabino Fernández Campo -secretario general de la Casa de S. M. el Rey- por si ya había llegado al palacio de La Zarzuela el general Alfonso Armada -segundo jefe del Estado Mayor del Ejército- para a asesorar a S. M. el Rey en la gestión de la paranoia del golpe del Estado del 23 de febrero de 1981.
Aún resuenan en la Historia reciente de España el eco de sus palabras: "Ni está ni se le espera". Relevantes palabras porque gracias a ellas el general Juste constató y se convenció que el golpe de Estado no fue iniciativa de la Casa Real, provocando, definitivamente, el que ordenase que las unidades de la División Acorazada Brunete nº 1 distribuidas por Madrid se volvieran al cuartel. Y, fueron reveladoras porque detrás de la pregunta de Juste se ha querido ver al general Armada como aquella la autoridad militar que se iba a enviar desde La Zarzuela, el "Elefante blanco", y que el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, esperaba en el Congreso de los Diputados durante aquella larga y controvertida noche del 23-F.

Detrás de estas contundentes palabras se encontraba la personalidad del general Fernández Campo, que destacó por su prudencia y discrección. Éstas son virtudes propias -entre otras- de la vocación militar y de todo aquel que asuma la responsabilidad de dirigir a otras personas que desarrollen un servicio para el Bien Común de la Sociedad. Siempre reservado, el conde de Latores sabía perfectamente cuándo tenía que hablar y cuándo era el momento justo para revelar una u otra información. Su vida fue ejemplar al retrotraer su propio interés personal y profesional en aras de que prevaleciera en la Sociedad el valor de la libertad por medio de su constante servicio a la Casa de S. M. el Rey, como máximo garante de ese valor, amparado en un régimen político democrático. Muesta de ello fueron los muchos años (1977-92) que estuvo al servicio como secretario general y después como jefe de la Casa Real. Exquisito en el trato, denotaba una sólida formación intelectual, moral y espiritual -fortalecida por su fe católica-, tuvo siempre en el horizonte la necesidad de la educación y formación de un auténtico espíritu cívico de las nuevas generaciones de jóvenes.
Sirvan estas breves palabras como homenaje y como mi reconocimiento personal a su persona el día que alcanza plenamente el status de personaje histórico con su fallecimento, hoy 26 de octubre de 2009. Este asturiano de nacimiento -ovetense para más señas, enamorado de La Montaña, según me confesó personalmente-, sirvió singularmente como militar a los más altos intereses de España y cumplió como hombre con su misión de ciudadano español: colaborar en que la Sociedad española sea mejor. ¡Eso sí qué es ejemplo! ¡Tomemos nota!
En Barcelona, dónde le conocí, a 26 de octubre de 2009 (Descanse en paz).
Os dejo un vídeo-resumen de su vida.