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viernes, 19 de mayo de 2017

Menéndez Pelayo o la perennidad del espíritu español. A los 105 años de su fallecimiento

Estudiosos de la obra del Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912), cada 19 de mayo, acuden a Santander, a su Biblioteca ‒“la meca” del hispanismo‒ para reconocer públicamente la fecundidad de su oceánica producción bibliográfica. Unámonos al homenaje, evocando su pensamiento que no ha perdido su actualidad en el tiempo presente.

El polígrafo santanderino continúa erigiéndose hoy en “despertador de la conciencia española”, y en baluarte defensor de la grandeza de España y la altura de miras de sus naturales. Sus enseñanzas presentan el patriotismo como el amor al estilo de vida y a la cultura característica de la tierra en donde uno nació o vive, frente a actitudes etiquetadas como “nacionalistas”, persistiendo tozudamente en reafirmar las diferencias propias de “su” cultura y en enfrentarse “por sistema” contra todo lo existente fuera de ella. Por lo que no debe soliviantarnos quién cuestione la naturaleza de nuestra patria, especialmente si muestra espurios argumentos, ya que estas posturas incorporan como prácticas habituales la sospecha y la crítica, propias de nuestra época contemporánea.

Lo que metafísicamente España es ‒pese a quien le pese‒ se ha ido configurando con el paso de los siglos, conformándose lo que actualmente es: una colosal entidad histórica, política, cultural y social. El dilatado recorrido histórico del pueblo español ha servido para fraguar su ser, su tradición, su personalidad y lo que justifica la unidad del diverso conglomerado de sus comunidades agrupado bajo una sola bandera. Los principios fundamentales y perennes de la vida nacional beben del espíritu o “genio nacional” ‒como le gusta llamarlo al polígrafo‒, siendo precisamente ese “genio” el garante que proporciona la continuidad histórica y espiritual a España como entidad nacional.

Don Marcelino apartándose de “exageraciones nacionalistas”, opta por potenciar las singularidades de cada región española, que enriquecen y complementan al tiempo tanto al conjunto de la nación como al resto de regiones que conforman España, sin prescindir, por tanto, de su unidad como patria. El polígrafo declaró públicamente su predilección por la cultura catalana, un afecto únicamente superado por su “Montaña” natal (Cantabria). Así lo manifestó en Barcelona el 27 de mayo de 1888 en un discurso que pronuncia en lengua catalana durante unos Jocs Florals: agradece a Cataluña lo mucho que le influyó en su formación académica, y elogia su lengua declarando que aquellos Jocs constituían “una de les més enérgiques afirmacions del sentit tradicional de la nació espanyola”.

Menéndez Pelayo manifestó un infatigable amor al estudio y al trabajo, sin abandonar los principios y valores de la fe católica que profesaba, lo que en absoluto le obstaculizó para actuar siempre con rigor científico, como corresponde al investigador que sinceramente busca la verdad, natural inclinación de la persona inherente en nuestra humana naturaleza. Su hermano Enrique lo sintetizaba diciendo que “amaba a Dios sobre todas las cosas y a los libros como a sí mismo”.

El polígrafo afirma que resulta innegable que el Cristianismo es el “instrumento” con el cual históricamente España ha alcanzado su máximo esplendor de “unidad de conciencia nacional”, hasta el punto de identificar “lo español” con “lo católico” e incluyéndolo como un elemento esencial en la forja de su entidad. España como nación no se fundamenta en la unidad de lengua (castellano, catalán, gallego-portugués y vascuence son todas ellas lenguas españolas), ni en la unidad de raza (el pueblo español es resultado del mestizaje de muy diversas razas presentes en la península Ibérica a lo largo de los siglos), ni tampoco en la unidad cultural; sino lo que históricamente ha mantenido unidos a los españoles es su fe católica, la cual se erige en el principal elemento integrador del pueblo español ‒concluye el santanderino‒. Así, España resulta expresión de un proyecto común, en el que nacionalidad y religión se identifican.
 
Don Marcelino llama a aceptar nuestra Historia por completo y a demostrar un sano orgullo por ella, porque posee nobles virtudes morales y los altos proyectos del pueblo hispano. Nos encomienda que mantengamos el alto concepto histórico que España posee porque siempre ha tendido a resurgir de sí misma, con mayor o menor acierto: “en medio de la profunda decadencia que agotaba las fuerzas de nuestra nación, todavía el talento y la firmeza de algunos ilustres varones, unido al prestigio tradicional de nuestra grandeza pasada, alcanzaba a mantener en apartadas regiones el decoro de nuestra monarquía; esfuerzo verdaderamente milagroso y muy digno de ser considerado y agradecido”.
 
La aplicación de las enseñanzas del polígrafo permitiría generosas y definitivas respuestas a aquellas “problemáticas” que distorsionan nuestra propia convivencia en común como españoles, con soluciones que emanan de las bases culturales vertebradoras de nuestro “espíritu nacional”: la fe católica y la institución monárquica, pues sin estas referencias actualmente no puede comprenderse ni el ser de España ni el sentir de “lo español”.
 
En "la meca" del hispanismo: la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander, a los 105 años del fallecimiento de don Marcelino, 19 de mayo de 2017.

sábado, 25 de julio de 2015

La ACdP y sus hombres (1939-1975): de la autarquía al desarrollismo. Curso de verano ACdP en Santander 2015

Los días 22, 23 y 24 de julio de 2015 se celebró el curso de verano de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), que tradicionalmente tiene lugar en el seminario diocesano de Monte Corbán de la ciudad de Santander, este año titulado La ACdP y sus hombres (1939-1975): de la autarquía a desarrollismo, que ha estado dirigido, como en ediciones anteriores, por el Dr. Luis Sánchez de Movellán

Puedes pinchar aquí para ver la crónica y las fotografías de este interesante curso.
Incluyo también un vídeo resumen elaborado por CEU Media (la parte dedicada a Santander a partir del minunto 5:30):




Quiero destacar algunos de sus actos en los que tuve el honor de participar.

El miércoles día 22 intervine en la inauguración, en una mesa presidida por don Carlos Romero, presidente de la ACdP y de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, por don Andrés Ramos, viceconsiliario nacional de la ACdP, por don Felipe Santamaría, delegado diocesano de Apostolado Seglar, y por el director del curso. Estas fueron mis palabras de bienvenida a los asistentes venidos de toda nuestra geografía española:

"Sr. presidente, caro Carlos; Rvdmo. viceconsiliario nacional, querido don Andrés; Sr. delegado diocesano de Apostolado Seglar, estimado Felipe; Sr. director del curso, amigo Luis; compañeros propagandistas, señoras, señores, amigos todos.
Sirvan mis primeras palabras para darles la bienvenida a Santander en nombre del Centro de Santander de la ACdP. Concretamente a nuestro seminario de Monte Corbán, corazón de nuestra diócesis.
Resulta un auténtico lujo, un año más, que la ACdP elija nuestra ciudad como sede para celebrar su ya más que tradicional curso de verano. En él, propagandistas de toda la geografía nacional gozamos de la oportunidad de recibir una misma formación de extraordinaria calidad académica, y además, y si cabe más importarte, de compartir valiosos encuentros personales que nos sirvan para fortalecen nuestro mismo sentir y obrar en aquellos ámbitos de la vida pública en la que nos movemos.
En esta edición se va a considerar la acción de destacados propagandistas que, entre 1939 y 1975, participaron en la nada fácil empresa de trabajar por el progreso de nuestra sociedad española, a pesar de la difícil situación socio-política por la que atravesó España durante este periodo de nuestra Historia reciente.
Esas personas no pueden dejar de sernos perenne ejemplo de cómo “arrimar el hombro” en la necesidad y de cómo enarbolar complejas tareas sociales. Ellos carecieron de muchísimos medios materiales e, incluso, humanos. Sin embargo, sin dejar de perseverar en sus objetivos, sí disponían de unos valiosos e imponderables recursos: el entusiasmo, el vigor y, sobre todo, la certeza que proporciona la fe, con la confianza de que sus esfuerzos estaban dirigidos a alcanzar un fin si cabe mayor y que supera todo entendimiento humano.
En definitiva, no “tiraron la toalla” en su empeño de reconstruir nuestra herida España, y para ello acudieron a los luminosos criterios que proporciona la Doctrina Social de la Iglesia. Si ellos con tan poco realizaron tanto, ¿qué no podríamos nosotros ejecutar hoy en día con tantas facilidades y medios para seguir trabajando por las personas y la sociedad que nos rodea?
Permítanme rescatar unas reflexiones del siervo de Dios Ángel Herrera Oria, nuestro paisano y a la sazón primer presidente de nuestra centenaria Asociación, que pueden servirnos de acicate para estimular nuestros intelectos y orientar nuestras voluntades dentro del seno de la vida pública española, recobrando así su actualidad a pesar de haber sido pronunciadas en 1946:

“En conjunto las clases altas españolas, hoy como de ordinario en el curso de la historia, no están a la altura de las circunstancias. No veo en ellas una espontánea, honda, continua, eficaz preocupación por levantar el nivel de las clases humildes. Y cuando digo clases altas, siempre coloco en ellas la aristocracia del talento y de la cultura” (1/2/1946).

Y, tres años más tarde, en 1949, decía:

“Lo que urge es formar (…) minorías que, teniendo hambre y sed de justicia en el corazón, y mente moderna iluminada por la doctrina de la Iglesia y por el conocimiento suficiente de la ciencia social, difundan con decisión y valor, con santa libertad evangélica, ante el pueblo, un programa positivo y concreto donde puedan coincidir las innumerables fuerzas que desean en España sinceramente la implantación de un orden social cristiano” (15/3/1949).

No dudo que estas palabras, efectivamente, tocaron y enardecieron el corazón de los protagonistas del curso de verano que esta tarde comenzamos.
Finalizo, excusando la presencia del alcalde de nuestra ciudad. Esta semana se celebran una multitud de eventos con ocasión de la Semana Grande de Santander en honor del apóstol Santiago, no permitiéndole ni acompañarnos ni enviarnos a ningún concejal que le represente. También a nuestro obispo, don Manuel Sánchez Monge, no le resulta posible estar ahora con nosotros, pero sí tendremos el honor de que presida la Misa que posteriormente celebraremos en la capilla de este nuestro seminario diocesano. Quiero también agradecer al comandante naval de Santander el que haya querido estar con nosotros acompañándonos esta tarde.
Quedo a su entera disposición para lo que tengan a bien menester, y no solo durante estos días en los efectivamente trataremos que su estancia en nuestra tierruca les sea agradable y provechosa. Muchas gracias".


El Popular TV Cantabria dedicó un video noticia sobre este primer día del curso, que contiene una breve entrevista al director del curso, Dr. Luis Sánchez de Movellán:



El viernes día 24 de julio me fue encomendada la tarea de presentar al actual director de la revista Razón Española: Dr. Gonzalo Fernández de la Mora y Varela, quien dirigió una ponencia titulada Federico Silva Muñoz: eficacia política y Razón Española:


"Buenas tardes. Continúa nuestro recorrido por algunos destacados propagandistas que entre 1939 y 1975 participaron en la nada fácil empresa de trabajar por el progreso de nuestra sociedad, a pesar de la difícil situación socio-política por la que atravesó España durante este periodo de nuestra Historia reciente.


La persona sobre la que enfocaremos nuestra atención esta tarde desempeñó importantes responsabilidades como propagandista al ser elegido vicepresidente de nuestra Asociación, en la LII Asamblea de Secretarios celebrada el 17 de septiembre de 1960 durante la presidencia de don Alberto Martín-Artajo. Como ustedes ya habrán podido adivinar me estoy refiriendo a don Federico Silva Muñoz.
Don Federico no solo reservó sus talentos para nuestra Asociación, sino que también los emplearía, entre 1965 y 1970, al servicio de nuestra sociedad española desde la cartera ministerial de Obras Públicas, siendo substituido al frente de este ministerio por don Gonzalo Fernández Mora y Mon, ministro entre 1970 y 1974. La fluida cooperación política mantenida entre ambos, les permitió también fraguar una sólida amistad.
Años más tarde, a principios de 1980, don Federico Silva Muñoz constituiría la Fundación Balmes con la finalidad de “contribuir al desarrollo de una concepción del mundo: el humanismo, que es la substancia racional de la filosofía cristiana”.
Desde el seno de esta Fundación se ideó la necesidad de publicar una revista de pensamiento. La íntima relación de amistad consolidada durante las décadas anteriores, llevó a don Federico a encargar a don Gonzalo que diseñase y dirigiera esa revista de pensamiento, que a la sazón se llama: Razón Española, que editaría su primer número en el bimestre octubre-noviembre de 1983.
Así, frente a un humanismo español doctrinalmente desarmado y carente de medios de expresión Razón Española “aspira a rectificar la estrategia dialéctica del humanismo de nuestro país” –afirmará don Gonzalo−, ya que “no es la retórica oportunista y falaz, sino la verdad experimental y racional la que nos hará libres”.
Para hablarnos del protagonista de esta tarde, don Federico Silva Muñoz, a la luz de la titánica labor intelectual enarbolada por don Gonzalo Fernández de la Mora y Mon, gozamos esta tarde de la autorizada voz del hijo de éste, de quien recogió el testigo –no sin la responsabilidad que ello supone− de la dirección de la revista Razón Española tras su muerte en febrero de 2002.
Nuestro ponente, don Gonzalo Fernández de la Mora y Varela, es licenciado en Ciencias Físicas y esmeró su formación académica en Ohio (USA), donde realizó un master en Ingeniería Eléctrica.
Les destaco algunas de sus responsabilidades que ha asumido y que jalonan su trayectoria profesional: entre 1980 y 1981, director del Centro de Cálculo del Instituto Nacional de Prospectiva; entre 1982 y 2004 forja una dilatada carrera en la División Aeroespacial de SENER INGENIERÍA Y SISTEMAS, S.A.; entre 2005 y 2007 dirige la empresa SEADM dedicada a la química analítica; y actualmente dirige, desde 2007, SEDET: una empresa fundada en cooperación con la multinacional francesa SAFRAN y el Centro Tecnológico Fundación CARTIF, con el objeto de desarrollar un equipo de detección de explosivos destinado a la seguridad aeroportuaria.
Así, en la persona del actual director de Razón Española, nuestro ponente de esta tarde, se encarna la constancia del empresario hecho a sí mismo, la valentía del promotor y la audacia del director de PYME’s dedicadas a la I+D en el área de ingeniería.
No sin acierto don Gonzalo nos acercará a la figura de Federico Silva Muñoz, eficacia política y Razón Española, desde la privilegiada óptica de la amistad que mantuvo con su padre".

Finalmente, el sábado día 25 de julio participé en el acto de clausura, junto al director del curso y el secretario general de la ACdP, don Antonio Rendón-Luna y de Dueñas, interviniendo en primer lugar:



"Sr. secretario general de la ACdP, Sr. director del curso, compañeros propagandistas, amigos todos.
Finalizan, tristemente, los trabajos y las reflexiones de este intenso curso en las que hemos abordado la figura de aquellos propagandistas que se erigen en perenne ejemplo de cómo “arrimar el hombro” en la necesidad y de cómo enarbolar y sacar a delante complejas tareas sociales, tan necesarias en nuestra España de entre 1939 y 1975.
Agradezco muy sinceramente a cada uno de los ponentes sus interesantes aportaciones, sin ellas la altura académica de este Curso de Verano no se vendría consolidando año tras años; a los presidentes de mesa por sus elaboradas presentaciones y por moderar prudentemente el coloquio posterior.
Y muy especialmente les agradezco a todos ustedes su asistencia al Curso. Vienen desde nuestra rica y abigarrada geografía nacional hasta nuestra ciudad de Santander para recibir esta formación que la ACdP nos proporciona, lo que sin duda puede suponer un importante esfuerzo, causa que nos estimula para intentar hacer lo más agradable posible su estancia entre nosotros. Su particular participación personal en los coloquios, en los momentos de descanso, durante la fraternal conversación de las comidas y de las visitas fuera del horario académico permite que el tono humano que se respira sea especialmente nutritivo para cada uno de nuestras personas.
Quiero recordarles que ustedes, y un servidor, en razón de nuestro ser propagandista nos incluimos en lo que nuestro primer presidente, el siervo de Dios Ángel Herrera Oria, señalaba como “clases altas”, esto es: “la aristocracia del talento y de la cultura”.
O, lo que es lo mismo, las siempre necesarias minorías hambrientas y sedientas de justicia, que tienen como referencia de acción los criterios de la Doctrina Social de la Iglesia, y que gracias al empleo de los talentos intelectuales y sociales trabajan por acercar al momento presente “un orden social cristiano”.
En cuanto vuelvan a sus hogares, comienza de nuevo la misión en nuestros Centros y con nuestros compañeros propagandistas, bien sabemos que “Omnia possum in Eo qui me confortat”.
Reiterando mi gratitud a cada uno de todos ustedes, felicitémonos por el resultado de este Curso a la espera de otros muchos más. Buen viaje y no dejen de tener un pedacito de Cantabria en sus corazones".

Santander y 25 de julio de 2015, solemnidad del santo apóstol Santiago, Patrono de España.


jueves, 29 de enero de 2015

"Influencias del legado de Menéndez Pelayo en la cultura española del siglo XX". Conferencia de ingreso en el Ateneo de Cádiz

Esta tarde he tenido el honor de ingresar en el Ateneo literario, artístico y científico de Cádiz, el segundo con más solera de España (1858). El acto, exquisitamente académico, contó con la asistencia de su presidente don Ignacio Moreno y se formalizó con una conferencia de ingreso que para la ocasión he querido dedicar a Marcelino Menéndez Pelayo bajo el título: Influencias del legado de Menéndez Pelayo en la cultura española del siglo XX. Os incluyo algunas de las ideas que se desprendieron durante mi intervención, aunque podrá leerse en el próximo número de la revista que edita esta institución. Ya sabes que agradezco tus comentarios.
 
 
Conocer qué es España y quiénes somos los españoles pasa necesariamente por familiarizarse efectivamente con nuestra cultura, incrementada a lo largo de los siglos gracias al genio de nuestra particular percepción de la realidad y a nuestro característico estilo de vida. El camino al que la vida cultural nos invita, nos acerca a la verdad. Las personas, en su anhelo de felicidad, buscan también la verdad, a la que nos acercaremos si nutrimos nuestros espíritus de cultura, la cual se manifiesta en todo tipo de conocimiento vulgar, científico experimental, filosófico y religioso. Así, cada una de todas las personas están inclinadas a aprehender todo tipo de cultura humana, y, si cabe, con mayor predilección –dada nuestra ciudadanía española–, aquella que se refiera a nuestro país, España.
 
Nuestra historia reciente encuentra en Marcelino Menéndez Pelayo (Santander, 1856-1912) un perfecto ejemplo de buscador infatigable de conocimientos, de cultura, de verdad. Por lo que estudiar sus obras otorga una privilegiada formación y una enjundiosa interpretación de nuestra rica diversidad cultural y, a través de ella, del ser de España, el cual para el polígrafo santanderino solo puede ser explicado plenamente desde la relevancia adquirida por la fe católica a lo largo de nuestra Historia. Por otro lado, nuestra propia cultura hispana resulta enriquecida e influida por la profundidad del magisterio de don Marcelino, motivo por lo que su legado intelectual no puede dejar de ser estudiado, especialmente por nuestras elites intelectuales. Sin embargo, nuestro tiempo presente es testigo de cómo sus obras no acaban de valorarse definitivamente; su olvido debería ser tildado de gravísimo “pecado” académico que, paradójicamente, se ampara en el desconocimiento de la abundancia de sus enseñanzas.
 
El diario más influyente de España durante del primer tercio del siglo XX, El Debate, empleó sin tapujos el pensamiento de Menéndez Pelayo, quién encontrará en su director, Ángel Herrera Oria (Santander, 1886-Madrid, 1968), un digno sucesor en lo que se refiere a la defensa de los principios cristianos, fundamentos sociales del ser de España; defensa que Herrera Oria articuló, tanto a nivel intelectual como en el terreno de lo práctico, desde la actual Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) de la que fue su primer presidente. La orientación y los criterios adoptados por Ángel Herrera en su uso del legado de don Marcelino resultan paradigmáticos, gracias a la influencia que el magisterio del polígrafo montañés alcanzó en los ámbitos social y cultural, y que este periódico de tirada nacional extendió precisamente para conservarla.
La admiración de Herrera por don Marcelino es manifiesta y marcó claramente su respeto por él en la línea editorial de El Debate. Sus ideas siempre aparecen como doctrina segura para los lectores de este periódico. Los mejores ejemplos los encontramos en los editoriales que emplean la autoridad del polígrafo para fortalecer la argumentación ideológica del periódico y del mensaje que se quiere comunicar. Las noticias de El Debate sobre don Marcelino son generalmente elaboradas por sus redactores, pero existen múltiples artículos rubricados por autoridades de la vida cultural española ajenas al periódico, que quisieron emplear esta plataforma de comunicación de total influencia nacional, para dar a conocer sus reflexiones sobre el polígrafo.
 
Así, frente al letargo al que algunos tácitamente someten a la obra de Menéndez Pelayo, otros mantienen perenne la memoria del polígrafo santanderino, ayudando así a conservar la influencia que su legado alcanza en la cultura española. Uno de sus pioneros, y así hemos de reconocerlo fue Ángel Herrera Oria a través del diario El Debate. La memoria de don Marcelino sigue viva gracias a la dedicación que actualmente desarrollan, entre otros, la Real Sociedad Menéndez Pelayo y la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander: “la Meca” de todo hispanista. Aunque todavía queda mucho por hacer.
 
Momento de la conferencia junto al Dr. Conde Mora, adjunto al Presidente del Ateneo (en el centro), y el Excmo. Sr. D. Antonio Rendón-Luna y de Dueñas, ateneísta que realizó mi presentación ante esta institución (a la derecha).
 
En la Tacita de Plata, imbuido de las puras esencias del "tipismo gaditano", a 29 de enero de 2015.

sábado, 26 de julio de 2014

Ángel Herrera Oria y la Generación de 1914. Curso de Verano ACdP en Santander 2014

Los pasados días 23, 24 y 25 de julio de 2014 se celebró el curso de verano de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), que tradicionalmente tiene lugar en el seminario diocesano de Monte Corbán de la ciudad de Santander. Este año se dedicó a conmemorar el centenario de la Generación de 1914, a la que perteneció el siervo de Dios Ángel Herrera Oria, a la sazón primer presidente de la ya centenaria ACdP. Puedes pinchar aquí para ver la crónica y las fotografías de este interesante curso. Destaquemos algunos de sus actos en los que tuve el honor de participar.
El miércoles día 23 intervine en la inauguración con estas palabras de bienvenida a los asistentes venidos de toda nuestra geografía española:

"Sr. Presidente de la ACdP, D. Carlos Romero Caramelo, distinguidas autoridades civiles, académicas y militares, señoras, señores, amigos todos.
La profunda inestabilidad socio-política por la que atravesaba España en la primera década del s. XX fue causa suficiente para que un grupo de pensadores y artistas enarbolasen la nada fácil empresa de superar los anquilosados conceptos socio-políticos del s. XIX, que aún pervivían en las estructuras gubernativas de nuestro país.
Estos intelectuales, englobados en la denominada “Generación de 1914”, se marcaron como objetivo reverdecer el sentimiento patrio del pueblo español con una nueva pedagogía política, que permitiera fortalecer su tejido social e institucional.
Al cumplirse el centenario de esta Generación volvemos la mirada hacia uno de sus miembros, nuestro paisano y a la sazón fundador y primer presidente de la ACdP, el santanderino Ángel Herrera Oria, actualmente camino de los altares.
Don Ángel impulsó, como saben, múltiples obras sociales de carácter educativo, político, sindical e incluso periodístico; participó del sentir de su época y de sus coetáneos; y se implicó con ellos en la tarea de renovar la caduca situación socio-política de la España de principios del pasado siglo.
La compresión de su pensamiento y de sus obras pasa por tener presente que toda su actividad personal estuvo alentada por la fuerza del mensaje evangélico, por la fidelidad al magisterio pontificio y por la puesta en práctica de la doctrina social de la Iglesia, pilares que le singularizan como miembro de la Generación del 14.
Sin duda, estos próximos días, y en este inigualable marco del seminario de Monte Corbán, serán momento propicio para considerar éstas, y otras muchas más cuestiones, en torno a la siempre estimulante e ingente figura del siervo de Dios, Ángel Herrera Oria.
Finalmente, quiero dirigirles en nombre del Centro de Santander de la ACdP mi más cordial bienvenida, con el deseo de que este curso de verano les sea al menos tan provechoso como el cuidado y mimo que le hemos procurado en coordinación con el doctor Sánchez de Movellán. Así pues, quedo a su entera disposición. Muchas gracias".
Inauguración del curso de verano de la ACdP 2014 en Santander junto a D. Carlos Romero, Sr. Presidente de la ACdP y Dña. Virginia Lavín, concejal del Excmo. Ayto. de Santander.


Al día siguiente, jueves día 24 los participantes en el curso nos desplazamos a la villa marinera de Santoña en donde continuamos con nuestra actividad académica.
El primer hito en el que nos detuvimos estuvo en la emblemática fortificación santoñesa de San Martín, en donde el doctor Rafael Palacio, director de la Casa de Cultura, nos dirigió un completa y enjundiosa visita. Además, nos introdujo en la interesante exposición dedicada a la Guerra de la Independencia que actualmente se alberga en el fuerte, con ocasión del bicentenario del fin de este período bélico conmemorado este año 2014; singular momento en el que, precisamente, la villa de Santoña tuvo un singular protagonismo, ya que fue la última plaza del Cantábrico en donde el ejército francés capituló.
Momento de la visita al fuerte de San Martín de Santoña, en el que puede observarse la estructura exterior del mismo.
Tras esta visita nos dirigimos al Palacio de Manzanedo, actual sede del Excmo. Ayto. de Santoña. La alcaldesa de la villa marinera, doña Milagros Rozadilla, nos recibió entrañablemente destacando el alto nivel académico de los cursos de verano de la ACdP, y manifestándose de manera particular en esta charla con la que se escribía una de "las páginas de oro de la Cultura en Santoña", como así efectivamente considero.
Acto de bienvenida de la alcaldesa de Santoña, Dña. Milagros Rozadilla (en el centro) previa a la conferencia del Dr. Jerónimo de la Hoz (a la derecha) en el salón de actos del Ayuntamiento de la villa marinera.
Así, el salón de actos del Palacio de Manzanedo acogió la conferencia del Dr. Jerónimo de la Hoz dedicada a la figura del miembro de la Generación del 14 y primer bibliotecario de la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander, Miguel Artigas.  

Allí, en uno de los lugares más singulares de mi Santoña natal, disfruté del privilegio de poder presentar al ponente:


"Sra. Alcaldesa de Santoña, doña Milagros Rozadilla, distinguidas autoridades, señoras, señores, amigos todos.

Permítanme iniciar mi intervención dando públicamente las gracias en nombre de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) a nuestra alcaldesa, quien tan amablemente hoy nos preside, porque este acto no hubiera sido posible sin el apoyo que me brindó desde el primer momento. Asimismo, agradezco muy sinceramente al director de la Casa de Cultura, doctor Rafael Palacio, por sus continuos desvelos para que la organización de esta conferencia resultase perfecta.

En este año 2014 se cumple el centenario de la Generación de 1914, a la que perteneció nuestro paisano Ángel Herrera Oria, a la sazón fundador y primer presidente de la ya centenaria ACdP. Motivo por lo que celebramos este curso de verano dedicado a él y su Generación, en la cual se enmarca la conferencia que tengo el honor de presentarles esta tarde en este inigualable e histórico Palacio de Manzanedo de la villa marinera de Santoña.

Los intelectuales de la Generación de 1914 se fijaron el objetivo fortalecer el tejido social e institucional de una España que adolecía de una profunda inestabilidad socio-política durante aquella primera década del pasado siglo XX.

Otro miembro de la Generación del 14 vinculado a “La Montaña”, además de Ángel Herrera, es Miguel Artigas.
Primer director de la Biblioteca Menéndez Pelayo, y por tanto el primero que enarboló la titánica tarea de ordenar la ingente cantidad de los valiosos libros y manuscritos que Don Marcelino legó tras su muerte en 1912, y que hoy se conservan en el emblemático edificio diseñado por Rucabado en la calle Rubio de la capital cántabra. También Artigas supo aglutinar a un influyente grupo de intelectuales comprometidos con el estudio de la cultura hispana, colocando así a Santander y a Cantabria en el mapa de los “peregrinos” en busca de lo mejor de la cultura española.
Estos méritos y sus sólidos escritos trascendieron a nivel nacional e internacional, lo que le valieron la designación como director de la Biblioteca Nacional y más tarde como uno de los “inmortales” miembros de la Real Academia Española, al igual que el polígrafo santanderino Menéndez Pelayo.
Nadie mejor para exponernos la interesante figura de Miguel Artigas que el ponente que nos acompaña, el doctor Jerónimo José de la Hoz Regules, quien se incluye dentro de la más arraigada tradición de los científicos humanistas, porque además de su formación universitaria como biólogo que ejerce profesionalmente en la consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias, nuestro conferenciante también es licenciado en Historia y doctor en Historia Contemporánea. Pertenece a la Real Sociedad Menéndez Pelayo y al Centro de Estudios Montañeses, entidades académicas en donde ha desarrollado principalmente su actividad investigadora en los últimos años, habiendo realizado algunas biografías de personajes santanderinos de inicios del siglo XX, como el biólogo Juan Cuesta Urcelay, o los historiadores, además de sacerdotes, Jerónimo de la Hoz Teja y Sixto de Córdova y Oña. El último de sus trabajos rescata con brillo y acierto al personaje protagonista de hoy, Miguel Artigas. Don Jerónimo, suya es la palabra. Muchas gracias".
 
Una última actividad que quiero destacar, por su emotividad, es el acto de ofrenda floral que la ACdP realiza durante la Misa que se celebra en la parroquia de Santa Lucía de Santander, en donde Ángel Herrera Oria ejerció su ministerio sacerdotal, casi 30 años después de fundar como laico la ACdP.
Ofrenda floral ante la pila bautismal en donde fue bautizado el siervo de Dios Ángel Herrera Oria, junto con el consejero nacional Hipólito Velasco.
Finalizo con algunas de las conclusiones de los trabajos de este curso de verano, que podrían encontrar su síntesis en el capítulo -el sexto- que he dedicado recientemente a Ángel Herrera y su Generación en la obra La generación del 14. España ante su modernidad inacabada (Plaza y Valdés, 2016):

- Ángel Herrera como "indiscutible" miembro de la Generación de 1914 participó del mismo objetivo común que el resto de sus coetáneos, a saber: renovar la caduca situación institucional, política y social que adolecía España a principios del siglo pasado.
- La compresión del pensamiento de Ángel Herrera y de su obras, emprendidas a fin de la necesaria regeneración de la Sociedad, pasa por tener presente que toda su actividad personal estuvo alentada por la fuerza del mensaje evangélico, por la fidelidad al magisterio pontificio y por la doctrina social de la Iglesia, pilares que le singularizan como miembro de la Generación del 14.
- Ángel Herrera durante toda su vida se erigió en un activo defensor de la doctrina católica y de sus bondades manifestadas en la vida personal, familiar y social, como uno de los fundamentos históricos del ser del pueblo español, y desde esta convicción se involucró en la común tarea de la Generación del 14 de “modernizar” España, que aún sigue inacaba.
- Ángel Herrera tuvo claro del papel de la política como elemento revitalizador de la Sociedad española, aunque también concedió a otras vocaciones profesionales la fuerza moral suficiente para esta tarea común. Además, abogó por la erradicación de los vicios adquiridos del “estamento” político.

Como siempre, espero tus comentarios.
Particularmente, agradezco a D. José Manuel Mochales sus instantáneas.
En Santander, a 26 de julio de 2014.

lunes, 26 de mayo de 2014

Homenaje a Marcelino Menéndez Pelayo

Esta mañana he podido participar en el acto de homenaje a Marcelino Menéndez Pelayo que anualmente celebra la Real Sociedad Menéndez Pelayo ante la singular talla del polígrafo, que se erige en el patio de entrada al edificio que alberga su espectacular biblioteca ubicada en la calle Rubio 6 de Santander.
 
El presidente honorario de la Real Sociedad y cronista oficial de la ciudad de Santander, D. Benito Madariaga de la Campa, nos dirigió una sentida reflexión sobre la importancia de continuar estudiando y divulgando la ingente obra de Don Marcelino.
 
Así, te animo a zambullirte en su pensamiento por medio de la lectura de sus obras. Pincha y te llevará a ellas. Ya no tienes excusa para no "perderte" un largo ratuco por sus reflexiones y análisis. Espero tus comentarios.
 
Santander, a 26 de mayo de 2014
 
 

miércoles, 26 de marzo de 2014

"La solución de España pasa por una política educativa pero también de intervención social". Conferencia: "La misión político-cultural de la Generación del 14", por el Dr. Sánchez de Movellán

El Ateneo de Santander el pasado miércoles día 26 de marzo acogió la conferencia organizada por el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) pronunciada por el propagandista vicesecretario del Centro de Madrid y director de la Vniversitas Senioribvs CEU, Dr. Luis Sánchez de Movellán, bajo el título: “La misión político cultural de la Generación del 14”. Esta conferencia se enmarca dentro del centenario que se conmemora este año 2014 y como "anticipo" del curso de verano que la ACdP celebrará con este motivo durante el próximo mes de julio en el seminario de Monte Corbán de Santander, dirigido por el mismo Dr. Sánchez de Movellán.

Conferencia del Dr. Sánchez de Movellán (a la izquierda), junto al Dr. Vallejo (a la derecha).
 
El secretario del Centro, Alfredo Alonso, dio la bienvenida al nutrido auditorio congregado, entre quien se encontraban el delegado diocesano de Apostolado Seglar, varios miembros de la Real Sociedad Menéndez Pelayo, del Centro de Estudios Montañeses y de la Sociedad Cántabra de Escritores, además de representantes de la vida académica y profesional de Santander.
 
El doctor en Filosofía, José Alberto Vallejo, fue el encargado de presentar al ponente quién comenzó su intervención realizando una disección del concepto de intelectual y su plasmación española. El adjetivo intelectual va a tener su momento de mayor expansión en la última parte del siglo XIX y nos va a hacer pensar, de algún modo, en la palabra rusa intelligentzia cuya paternidad ha de atribuirse al novelista Boborykin en 1860. Hasta finales del siglo XIX difícilmente se va a encontrar en español una palabra que exprese  la conciencia de la existencia de un grupo como la intelligentzia rusa o los intelectuales del siglo XX. El uso de la palabra intelectual como sustantivo entra en la lengua española casi al mismo tiempo que en la francesa a raíz de la organización de los profesores y escritores franceses en torno al conocidísimo affaire Dreyfus. De un examen de la literatura krausista, regeneracionista y de la proveniente de la Generación del 98, podemos concluir que la introducción del sustantivo intelectual se debe a los hombres del 98. En textos de Maeztu y de Unamuno, anteriores a 1898, se encuentra la utilización del término.
 
El vicesecretario del Centro de Madrid analizó la estrecha relación entre intelectuales y la política, partiendo de la afirmación que hizo Ortega y Gasset en 1927, acerca de que “España es el único país donde los intelectuales se ocupan de política inmediata”. La Generación del 14 fue la generación intelectual más importante de toda la historia de la España moderna. Fue una generación, en palabras de Olariaga, muy ambiciosa, con una aspiración casi quijotesca. Fue una generación que quiso hacer ciencia y política simultáneamente. Para esa generación la política venía a ser una de las formas de realización de la temporalidad radical del hombre. En este punto el ponente no dejó pasar la oportunidad de destacar la figura del siervo de Dios Ángel Herrera Oria, perteneciente a esta Generación, y los principios de la Doctrina Social de la Iglesia defendidos por la ACdP, lo que supuso toda una revolución en aquel momento histórico.
 
A continuación, se pasó a enmarcar a la Generación de 1914 en la coyuntura histórica, hispánica y europea, en la que va a adquirir su profunda significación intelectual. El homenaje a Azorín en los jardines de Aranjuez, el 23 de noviembre de 1913, va a ser el pórtico de acceso a la plena vigencia social de la generación referenciada. La fiesta de Aranjuez en honor de Azorín fue la antorcha que transmitió la Generación del 98 a la del 14, y en esa antorcha va prendido el amor y la inquietud por el problema de España. El símbolo de la dimensión política de la Generación de 1914 y de su afán de renovación cultural, va a ser el Monasterio de El Escorial. A él se refiere reiteradamente Ortega y Gasset, que inicia sus Meditaciones del Quijote con una evocación del monasterio y del bosque que lo circunda. Pero quien mejor supo ver el valor simbólico de la obra filipina fue, sin duda, Manuel Azaña que dejó escritas inspiradas frases sobre la misma. Los hombres de 1914 van a intervenir en política en cuanto intelectuales, por considerar que la participación de éstos en la política resulta -en determinadas coyunturas históricas- imprescindible. Se constituye así una tendencia de acción intelectual en la política que engarzará a tres generaciones constitutivas: la del 98, la del 14 y la del 27; es decir lo que Vicens Vives llamará “generación acumulativa del 98”. El espaldarazo a la emergencia social de esta “generación de intelectuales” lo dará -como suele ocurrir- la coyuntura histórica; en este caso, un acontecimiento que conmocionará al mundo: el inicio, a finales de julio de 1914, de la Primera Guerra Civil europea, la Gran Guerra.
 
Finalmente, se realizó un recorrido por los instrumentos literarios de agitación político-cultural de los que se servirá la Generación de 1914 para desarrollar sus teorías de acción política como acción pedagógica. Los semanarios Faro, Europa y el más importante de todos ellos, España, van a ser la clave para intentar recuperar los valores de la cultura hispana y poder articular su presencia pública. Las revistas de la Generación de 1914 nacen con la voluntad de denunciar cualquier situación insana e intentar reconstruir la nación. El programa de intervención que va a subyacer en todas ellas, especialmente España, podría resumirse en tres objetivos: en primer lugar, Europa; en segundo lugar, la política concebida como educación política; y, por último, una concepción de la política como intervención para mover y orientar a la opinión pública.
 
Agradezco a D. José Manuel Mochales su instantánea.

En Santander, a 26 de marzo de 2014.

martes, 18 de septiembre de 2012

Tras el congreso centenario de la muerte de Menéndez Pelayo

El director del programa Claramente Claro  de Popular TV Torrelavega, Gustavo González Monterrubio, me invitó a participar en él para recordar algunos de los momentos de la Historia de nuestra tierruca, y así rescatar de las garras del olvido pasajes de nuestra Historia. Sin olvidar que el conocimiento de la Historia y de las circunstancias que pivotan en torno a ella explican y dan sentido al momento actual en el que hoy vivimos. Así a lo largo de de la pasada temporada 2011/12 tuve el lujo de exponer para la selecta audiencia del programa algunos hitos de nuestra historia regional y de presentar algunos de los personajes que la contruyeron. A lo largo de las próximas semanas, desde estas líneas, presentaré algunas de esas intervenciones.
 
El post de hoy, lo dedicaré a glosar una breve semblanza de don Marcelino Menéndez Pelayo que nos acerque más su figura, que durante este año 2012 conmemora el centenario de su muerte, y que recientemente en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (3-7/9/2012) se ha celebrado un congreso de altísimo nivel intelectual conmemorativo de estudio de la ingente obra del polígrafo santanderino, en el cual he gozado del lujo de participar, y que ha estado dirigido por el presidente de la Real Sociedad Menéndez Pelayo, don Emilio R. Mandado.
 
 
 
Menéndez Pelayo nació y murió en Santander (3/11/1856-19/5/1912). Cultivó multiples disciplinas: Historia de las Ideas, Historia de la Literatura, Filología, Poesía, Historia, Traducción, Filosofía..., erigiéndole como polígrafo.
 
Su padre fue Marcelino Menéndez Pintado, catedrático de Matemáticas en el Instituto Cántabro de Enseñanzas Medias (actual IES Santa Clara), también ejerció como alcalde de Santander entre 1885-1886, y su madre, María Jesús Pelayo, era descendiente de Vega de Carriedo. La familia era de clase media burguesa, honrada, trabajadora y católica; siempre rodeada de un profundo ambiente intelectual, prueba de ello es la familiar amistad de José María Pereda. No podemos dudar que el escritor de Polanco constituiría un modelo con quién el joven Marcelino inició sus primeras lecturas. Su hermano Enrique, se dedicó a la Medicina, pero también dedicó parte de su vida a la escritura.
 
En 1871 inició sus estudios en Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona, adquiriendo como tutor al catedrático de Química José R. Fernández Luanco, aunque durante su periodo barcelonés recibió la notable influencia del Manuel Milá i Fontanals.
 
En 1873 Luanco marchó a Madrid, y tras él se fue también Menéndez Pelayo para continuar sus estudios en su Universidad Central. Sin embargo, sólo permaneció un curso académico en la villa y Corte ya que se encontró con la arbitrariedad del catedrático de Metafísica, Nicolás Salmerón, que le hizo repetir el examen de esta disciplina, al igual que al resto de sus compañeros, sin realizar el obligado primer examen reglamentario. Esto conllevará de fondo la enemistad de Menéndez Pelayo con el Krausismo postkantiano y con los hegelianos en general.
 
Así, en 1874 Menéndez Pelayo se trasladó a la Universidad de Valladolid, donde recibió el decisivo e influyente magisterio de Gumersindo Laverde, quien le condujo hacia posturas más conservadoras. Ese año se licencia en Filosofia y Letras con El examen y juicio de los concilios de Toledo, obteniendo el premio extraordinario con el ejercicio Conceptismo, gongorismo y culteranismo.
 
Al año siguiente, 1875, el joven Marcelino se doctora en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid con La novela entre los latinos.
 
Gracias a su brillante expediente académico obtiene una ayuda económica de la Diputación Regional y del Ayuntamiento de Santander para ampliar sus estudios. Así durante 1876 y 1877 viajó por las bibliotecas de Portugal, Francia, Bélgica, Italia y Holanda.
 
En 1878, con 22 años, obtiene la cátedra de Historia crítica de la Literatura Española de la Universidad Central de Madrid, ante un tribunal presidido por Juan Valera.
 
Entre 1880 y 1881 publica su primera obra importante -obra de juventud-, a saber: Historia de los Heterodoxos Españoles (8 vol.).
 
En 1881, con 25 años, ingresa en la Real Academia Española (RAE), con el discurso de ingreso: La poesía mística española. En 1882 ingresa en la Real Academia de la Historia (RAHª). Desde 1892 será su Bibliotecario. Y desde un año antes de su muerte, 1911, su Director. En 1895 ingresó en la Real Academia de las las Ciencias Morales y Políticas. Y, finalmente, en 1901, se incorporó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Alcanzando ser, así, la única persona de su época que perteneció al tiempo a las cuatro Academias.
 
En el ámbito de la vida política señalar que fue diputado en Cortes por Mallorca durante el periodo 1884-1892, y posteriormente senador hasta su muerte por la RAE.
 
En 1888, por encargo de la RAHª, comienza la dirección de la edición de las Obras completas de Lope de Vega. Hecho que le valió a posterior ser nombrado en 1898 director de la Biblioteca Nacional de España.
 
En 1912, tanto él como Benito Pérez Galdós fueron propuestos al Premio Nobel de Literatura.
 
Para concluir, destaquemos algunos títulos de entre sus Obras completas, que actualmente se reunen en la edición nacional del CSIC en 67 volúmentes publicados entre 1940 y 1974, dirigida por M. Artigas, A. González Palencia y R. de Balbín Lucar, y editada por E. Sánchez Reyes:
- Historia de los Heterodoxos Españoles (8 vol.).
- La Ciencia Española (3 vol.).
- Historia de las Ideas Estéticas (6 vol.).
- Los orígenes de la novela (4 vol.).
- Antología de poetas líricos castellanos (10 vol.).
- Estudios y discursos de crítica histórica y literaria (6 vol.).
 
 
En Torrelavega, a 17 de septiembre de 2012.