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martes, 21 de abril de 2015

Historia e historias: la Guerra de la Independencia en Cantabria, con don Jesús Laínz. Popular TV Cantabria

Hola. Esta noche os presento la entrevista que el historiador santanderino don Jesús Laínz me ha realizado en su programa Historia e historias producido por Popular TV Cantabria, con la feliz ocasión de conversar en torno a la Guerra de la Independencia en Cantabria, aprovechando la reciente publicación de mi libro Acciones militares y gestiones de guerra. Cantabria (1808-1814), ya a la venta en formato e-book y en papel.
 
Espero que tanto la entrevista como el formato de este programa televisivo te resulte interesante, ya que en él se apuesta claramente por la importancia de la divulgación del conocimiento de nuestra propia historia, no vaya a ser que vengan otros "de fuera" y nos la quieran contar a su manera...
 
 
 
En Santander, a 21 de abril de 2015.

sábado, 14 de marzo de 2015

Acciones militares y gestiones de guerra. Cantabria (1808-1814)



https://play.google.com/store/books/details/Alfredo_Alonso_Garc%C3%ADa_Acciones_militares_y_gestion?id=2ezpBgAAQBAJ
Portada del e-book Acciones militares y gestiones de guerra. Cantabria (1808-1814).

Tengo el gusto de presentarte mi último trabajo de investigación dedicado, en esta ocasión, al desarrollo de la Guerra de la Independencia  en Las Montañas de Santander, denominación con la que también se conocía a este territorio del Norte de España correspondiente a nuestra actual Comunidad Autónoma de Cantabria: Acciones militares y gestiones de guerra. Cantabria (1808-1814) (pincha en el link si quieres ver una muestra gratuita de esta publicación editada en formato e-book de CEU Ediciones).
 
Este libro está prologado por José Manuel Cuenca Toribio, catedrático emérito de la Universidad de Córdoba, y presentado por Tomás A. Mantecón Movellán, profesor titular de la Universidad de Cantabria; todo un privilegio y un honor para quién subscribe en razón del prestigio profesional y académico de ambos historiadores.
 
A modo de presentación, te rescato las palabras insertadas en la contraportada de este libro:
"La presente publicación, editada en los umbrales del bicentenario del fin de la Guerra de la Independencia (1808-1814), recorre los acontecimientos que la jalonaron en Cantabria y que subrayan el alto valor estratégico que este territorio del Norte de España gozó durante el transcurso de este momento histórico, clave para entender la mutua interactuación entre el Antiguo y el Nuevo Régimen de nuestra historia.

El lector, sin pérdida de rigor científico, podrá introducirse en el devenir de este conflicto bélico en Cantabria –aún no lo suficientemente estudiado–, al encontrar entre sus páginas las principales accionesmilitares (ilustradas con una serie de mapas inéditos, que incluyen el fenómeno “guerrillero”); los abusos que sufrió la población civil por parte de los ejércitos de ambos bandos ‒josefinos y fernandinos‒; y las excepcionales circunstancias que rodearon a la gestión de los recursos económicos, una temática fundamental de este estudio porque sin financiación ninguna guerra puede ser posible".

Si tienes oportunidad de leerlo, agradeceré y mucho tus comentarios y valoraciones.

No es la primera vez, ni la última, que en este blog nos hemos dedicado a la Guerra de la Independencia. En entradas pasadas ya nos detuvimos también a considerar momentos de este decisivo momento histórico de nuestra nación: Bicentenario del fin de la Guerra de la Independencia en Cantabria, y Bicentenario de la Constitución de Cádiz en Las Montañas de Santander.

En Santander y 14 de marzo de 2015.

sábado, 26 de julio de 2014

Ángel Herrera Oria y la Generación de 1914. Curso de Verano ACdP en Santander 2014

Los pasados días 23, 24 y 25 de julio de 2014 se celebró el curso de verano de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), que tradicionalmente tiene lugar en el seminario diocesano de Monte Corbán de la ciudad de Santander. Este año se dedicó a conmemorar el centenario de la Generación de 1914, a la que perteneció el siervo de Dios Ángel Herrera Oria, a la sazón primer presidente de la ya centenaria ACdP. Puedes pinchar aquí para ver la crónica y las fotografías de este interesante curso. Destaquemos algunos de sus actos en los que tuve el honor de participar.
El miércoles día 23 intervine en la inauguración con estas palabras de bienvenida a los asistentes venidos de toda nuestra geografía española:

"Sr. Presidente de la ACdP, D. Carlos Romero Caramelo, distinguidas autoridades civiles, académicas y militares, señoras, señores, amigos todos.
La profunda inestabilidad socio-política por la que atravesaba España en la primera década del s. XX fue causa suficiente para que un grupo de pensadores y artistas enarbolasen la nada fácil empresa de superar los anquilosados conceptos socio-políticos del s. XIX, que aún pervivían en las estructuras gubernativas de nuestro país.
Estos intelectuales, englobados en la denominada “Generación de 1914”, se marcaron como objetivo reverdecer el sentimiento patrio del pueblo español con una nueva pedagogía política, que permitiera fortalecer su tejido social e institucional.
Al cumplirse el centenario de esta Generación volvemos la mirada hacia uno de sus miembros, nuestro paisano y a la sazón fundador y primer presidente de la ACdP, el santanderino Ángel Herrera Oria, actualmente camino de los altares.
Don Ángel impulsó, como saben, múltiples obras sociales de carácter educativo, político, sindical e incluso periodístico; participó del sentir de su época y de sus coetáneos; y se implicó con ellos en la tarea de renovar la caduca situación socio-política de la España de principios del pasado siglo.
La compresión de su pensamiento y de sus obras pasa por tener presente que toda su actividad personal estuvo alentada por la fuerza del mensaje evangélico, por la fidelidad al magisterio pontificio y por la puesta en práctica de la doctrina social de la Iglesia, pilares que le singularizan como miembro de la Generación del 14.
Sin duda, estos próximos días, y en este inigualable marco del seminario de Monte Corbán, serán momento propicio para considerar éstas, y otras muchas más cuestiones, en torno a la siempre estimulante e ingente figura del siervo de Dios, Ángel Herrera Oria.
Finalmente, quiero dirigirles en nombre del Centro de Santander de la ACdP mi más cordial bienvenida, con el deseo de que este curso de verano les sea al menos tan provechoso como el cuidado y mimo que le hemos procurado en coordinación con el doctor Sánchez de Movellán. Así pues, quedo a su entera disposición. Muchas gracias".
Inauguración del curso de verano de la ACdP 2014 en Santander junto a D. Carlos Romero, Sr. Presidente de la ACdP y Dña. Virginia Lavín, concejal del Excmo. Ayto. de Santander.


Al día siguiente, jueves día 24 los participantes en el curso nos desplazamos a la villa marinera de Santoña en donde continuamos con nuestra actividad académica.
El primer hito en el que nos detuvimos estuvo en la emblemática fortificación santoñesa de San Martín, en donde el doctor Rafael Palacio, director de la Casa de Cultura, nos dirigió un completa y enjundiosa visita. Además, nos introdujo en la interesante exposición dedicada a la Guerra de la Independencia que actualmente se alberga en el fuerte, con ocasión del bicentenario del fin de este período bélico conmemorado este año 2014; singular momento en el que, precisamente, la villa de Santoña tuvo un singular protagonismo, ya que fue la última plaza del Cantábrico en donde el ejército francés capituló.
Momento de la visita al fuerte de San Martín de Santoña, en el que puede observarse la estructura exterior del mismo.
Tras esta visita nos dirigimos al Palacio de Manzanedo, actual sede del Excmo. Ayto. de Santoña. La alcaldesa de la villa marinera, doña Milagros Rozadilla, nos recibió entrañablemente destacando el alto nivel académico de los cursos de verano de la ACdP, y manifestándose de manera particular en esta charla con la que se escribía una de "las páginas de oro de la Cultura en Santoña", como así efectivamente considero.
Acto de bienvenida de la alcaldesa de Santoña, Dña. Milagros Rozadilla (en el centro) previa a la conferencia del Dr. Jerónimo de la Hoz (a la derecha) en el salón de actos del Ayuntamiento de la villa marinera.
Así, el salón de actos del Palacio de Manzanedo acogió la conferencia del Dr. Jerónimo de la Hoz dedicada a la figura del miembro de la Generación del 14 y primer bibliotecario de la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander, Miguel Artigas.  

Allí, en uno de los lugares más singulares de mi Santoña natal, disfruté del privilegio de poder presentar al ponente:


"Sra. Alcaldesa de Santoña, doña Milagros Rozadilla, distinguidas autoridades, señoras, señores, amigos todos.

Permítanme iniciar mi intervención dando públicamente las gracias en nombre de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) a nuestra alcaldesa, quien tan amablemente hoy nos preside, porque este acto no hubiera sido posible sin el apoyo que me brindó desde el primer momento. Asimismo, agradezco muy sinceramente al director de la Casa de Cultura, doctor Rafael Palacio, por sus continuos desvelos para que la organización de esta conferencia resultase perfecta.

En este año 2014 se cumple el centenario de la Generación de 1914, a la que perteneció nuestro paisano Ángel Herrera Oria, a la sazón fundador y primer presidente de la ya centenaria ACdP. Motivo por lo que celebramos este curso de verano dedicado a él y su Generación, en la cual se enmarca la conferencia que tengo el honor de presentarles esta tarde en este inigualable e histórico Palacio de Manzanedo de la villa marinera de Santoña.

Los intelectuales de la Generación de 1914 se fijaron el objetivo fortalecer el tejido social e institucional de una España que adolecía de una profunda inestabilidad socio-política durante aquella primera década del pasado siglo XX.

Otro miembro de la Generación del 14 vinculado a “La Montaña”, además de Ángel Herrera, es Miguel Artigas.
Primer director de la Biblioteca Menéndez Pelayo, y por tanto el primero que enarboló la titánica tarea de ordenar la ingente cantidad de los valiosos libros y manuscritos que Don Marcelino legó tras su muerte en 1912, y que hoy se conservan en el emblemático edificio diseñado por Rucabado en la calle Rubio de la capital cántabra. También Artigas supo aglutinar a un influyente grupo de intelectuales comprometidos con el estudio de la cultura hispana, colocando así a Santander y a Cantabria en el mapa de los “peregrinos” en busca de lo mejor de la cultura española.
Estos méritos y sus sólidos escritos trascendieron a nivel nacional e internacional, lo que le valieron la designación como director de la Biblioteca Nacional y más tarde como uno de los “inmortales” miembros de la Real Academia Española, al igual que el polígrafo santanderino Menéndez Pelayo.
Nadie mejor para exponernos la interesante figura de Miguel Artigas que el ponente que nos acompaña, el doctor Jerónimo José de la Hoz Regules, quien se incluye dentro de la más arraigada tradición de los científicos humanistas, porque además de su formación universitaria como biólogo que ejerce profesionalmente en la consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias, nuestro conferenciante también es licenciado en Historia y doctor en Historia Contemporánea. Pertenece a la Real Sociedad Menéndez Pelayo y al Centro de Estudios Montañeses, entidades académicas en donde ha desarrollado principalmente su actividad investigadora en los últimos años, habiendo realizado algunas biografías de personajes santanderinos de inicios del siglo XX, como el biólogo Juan Cuesta Urcelay, o los historiadores, además de sacerdotes, Jerónimo de la Hoz Teja y Sixto de Córdova y Oña. El último de sus trabajos rescata con brillo y acierto al personaje protagonista de hoy, Miguel Artigas. Don Jerónimo, suya es la palabra. Muchas gracias".
 
Una última actividad que quiero destacar, por su emotividad, es el acto de ofrenda floral que la ACdP realiza durante la Misa que se celebra en la parroquia de Santa Lucía de Santander, en donde Ángel Herrera Oria ejerció su ministerio sacerdotal, casi 30 años después de fundar como laico la ACdP.
Ofrenda floral ante la pila bautismal en donde fue bautizado el siervo de Dios Ángel Herrera Oria, junto con el consejero nacional Hipólito Velasco.
Finalizo con algunas de las conclusiones de los trabajos de este curso de verano, que podrían encontrar su síntesis en el capítulo -el sexto- que he dedicado recientemente a Ángel Herrera y su Generación en la obra La generación del 14. España ante su modernidad inacabada (Plaza y Valdés, 2016):

- Ángel Herrera como "indiscutible" miembro de la Generación de 1914 participó del mismo objetivo común que el resto de sus coetáneos, a saber: renovar la caduca situación institucional, política y social que adolecía España a principios del siglo pasado.
- La compresión del pensamiento de Ángel Herrera y de su obras, emprendidas a fin de la necesaria regeneración de la Sociedad, pasa por tener presente que toda su actividad personal estuvo alentada por la fuerza del mensaje evangélico, por la fidelidad al magisterio pontificio y por la doctrina social de la Iglesia, pilares que le singularizan como miembro de la Generación del 14.
- Ángel Herrera durante toda su vida se erigió en un activo defensor de la doctrina católica y de sus bondades manifestadas en la vida personal, familiar y social, como uno de los fundamentos históricos del ser del pueblo español, y desde esta convicción se involucró en la común tarea de la Generación del 14 de “modernizar” España, que aún sigue inacaba.
- Ángel Herrera tuvo claro del papel de la política como elemento revitalizador de la Sociedad española, aunque también concedió a otras vocaciones profesionales la fuerza moral suficiente para esta tarea común. Además, abogó por la erradicación de los vicios adquiridos del “estamento” político.

Como siempre, espero tus comentarios.
Particularmente, agradezco a D. José Manuel Mochales sus instantáneas.
En Santander, a 26 de julio de 2014.

viernes, 16 de mayo de 2014

Bicentenario del fin de la Guerra de la Independencia en Cantabria

La rica Historia de España está jalonada de importantes acontecimientos dignos de mantenerse perennes en nuestra memoria. El presente año 2014 conmemora uno de ellos: el bicentenario del fin de la Guerra de la Independencia. Este conflicto bélico presenció cómo las Cortes de Cádiz configuraron la Constitución de 1812, primer antecedente de nuestro vigente sistema sociopolítico, y provocó que patrióticamente el pueblo español se reafirmara frente al invasor francés como una nación libre, con unos principios e ideales propios que hoy no deberíamos olvidar. Recorramos brevemente algunos de esos sucesos acaecidos en Cantabria, que en este aniversario rememora singularmente la capitulación de Santoña, el último puerto del mar Cantábrico ocupado por los franceses.
La derrota francesa del 22 de julio de 1812 en Los Arapiles decantó la iniciativa de la Guerra a favor de los intereses españoles, obligando a los generales franceses a reagrupar sus ejércitos en lugares estratégicos puntuales. Así, sus efectivos militares desocuparon todas las jurisdicciones montañesas salvo Santoña, donde acabaron acantonándose desde principios de agosto de 1812. Los mandos militares españoles no tardaron en decidir el bloqueo y sitio a la villa marinera, además de los fuertes periféricos del Gromo, del Brusco y los ubicados en Laredo defendidos por las tropas napoleónicas comandandas por el general de brigada conde de Lammeth.
A principios de febrero de 1814 los regimientos voluntarios de León, Toledo, tiradores de Bureba, 2º y 3º tiradores de Cantabria y 2º y 3º de Vizcaya llegaron a los alrededores de Santoña, colocándose a las órdenes del brigadier Diego del Barco, comandante del Bloqueo y Sitio de Santoña. El brigadier encargó al regimiento Monterrey la toma del fuerte del Arenal del Salvé de Laredo (actual Puntal), fuertemente fortificado con fosos, contrafosos, dos cañones de a 24, un obús y defendido por 200 hombres de infantería y 20 artilleros, por lo que su conquista no era empresa sencilla, aunque finalmente se alcanzó el 13 de febrero. El fuerte que defendía la villa de Laredo (actual Rastrillar) capituló el día 24 al coronel Juan José San Llorente, segundo comandante del Bloqueo y Sitio. Por otra parte, los regimientos 2º y 3º de tiradores de Cantabria y 2º y 3º de Vizcaya iniciaron el 22 de febrero el asedio de la única entrada por tierra de Santoña protegida por los fuertes del Brusco y del Gromo, siendo conquistados el 25 y el 26 de febrero, respectivamente. En la ocupación de ambas fortificaciones se capturaron 470 prisioneros, 29 cañones y víveres para un año. De esa manera, la plaza santoñesa se quedaba aislada. Al brigadier Del Barco en uno de los intentos de asalto a los fuertes un casco de granada le hirió gravemente en el muslo izquierdo, provocándole la muerte en Colindres el día 26, dejando testado el que se le enterrara en el templo de Santa María de Laredo, donde actualmente descansa su cuerpo. Las tropas españolas quedaron al mando del coronel San Llorente.
A pesar de estar acorralado y tener todas las de perder, el conde de Lammeth no cedería Santoña tan fácilmente, ya que disponía de una sólida fortificación guarnecida por 1.800 soldados aproximadamente, una excelente artillería con más de 100 piezas de los mayores calibres y víveres para varios meses. De manera que a principios de marzo de 1814, el ejército borbónico se incrementó hasta alcanzar los 7.000 efectivos para tratar de tomar por asalto este “Gibraltar del Norte”, tal y como lo identificó el mismo emperador Napoleón. Sin embargo, apenas se resistió un mes, ya que el 21 de marzo la plaza en poder francés capituló. Lammeth y San Llorente redactaron las condiciones para la entrega efectiva de Santoña al ejército español, acordándose un armisticio de no beligerancia entre las tropas de ambas naciones hasta la ratificación de esas condiciones por parte de sus superiores militares: el duque de Dalmacia, por la parte francesa, y el duque de Ciudad Rodrigo, por la parte española, pero éste rechazó las cláusulas de la rendición, reanudándose las hostilidades el 9 de abril.
Finalmente, los duques de Dalmacia y de Ciudad Rodrigo acordaron un tratado de paz a finales de abril de 1814, acabando así con la contienda entre Francia y España. Las tropas francesas abandonaron la plaza santoñesa el 16 de mayo en los términos más generosos, ya que se les permitió zarpar con rumbo al puerto francés de Rochefort, asumiendo el gobierno militar de la plaza el coronel Lorenzo Herrero del regimiento 3º de cazadores de Cantabria. Ese mismo día, en Santander el gobernador militar Vicente de Quesada informaba al ayuntamiento de la ciudad de un Real Decreto del rey Fernando VII, fechado en Valencia el 4 de mayo, por el que no juraba la Constitución promulgada en Cádiz el 19 de marzo de 1812, declarándola nula al igual que todas las disposiciones de las Cortes Generales, retornándose así a una monarquía absolutista propia del Antiguo Régimen.
La victoria en esta Guerra enseña, al menos, que el pueblo español posee un apasionado carácter luchador que no se rinde nunca aunque la adversidad sea grande, al menos tanta como la ambición del emperador Napoleón. Sirva este breve episodio de nuestra Historia para reivindicar que su desconocimiento genera personas desarraigadas y sin alicientes por construir una Sociedad en torno a un sentimiento común. Los españoles al mirar hacia atrás, con orgullo, actualizamos cómo se ha ido fraguando nuestra característica manera de ser, aunque también ‒como advierte nuestro paisano Menéndez Pelayo‒ hemos de reconocer con humildad aquellos errores cometidos para evitar repetirlos en el presente.


En Santoña, 16 de mayo de 2014, 200 años después...


Alfredo Alonso es autor de Acciones militares y gestiones de Guerra. Cantabria (1808-1814) editado por CEU Ediciones.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Atentado de ETA en Santoña

Ayer llegué a Barcelona tras unos días de vacaciones en Santoña, la perla del Cantábrico. Han sido unos días estupendo: descansada fiesta en familia.

Esta mañana me llamaron de "la tierruca" para comunicarme la fatal noticia del atentado terrorista frente al Patronato militar "Virgen del Puerto" en el que se preparan los militares para ingresar en la Academia de sub-oficiales de Lérida, además de servir como residencia de vacaciones para militares y sus familias. Sentí un escalofrío al pensar que podría haber muerto alguna persona conocida por mi... Aunque mayor fue mi pesar cuando me confirmaron que ciertamente había un muerto...

Las personas no podemos vivir con la incertidumbre de que una muerte violenta provocada por una banda de insensatos terroristas nos espera a la vuelta de la esquina. La sinrazón se ha apoderado de ellos y de quienes defendienden que la violencia es lícita para defender las ideas. Aunque a estas alturas creo que lo que quieren es seguir viviendo del terrorismo y de seguir creando "alarma social" ante la posibilidad de un atentado. Un hombre no es más que otro hombre, por lo que ningún hombre puede decidir sobre la vida de otra persona. Esto es así. Negarlo es defender que existen hombres superiores y otros inferiores: esta creencia es propia del nazismo más obsoleto y del racismo ignorante más odioso.

Escribo estas líneas con tristeza y rabia contenida, mas no quiero terminar sin recordar las palabras del hijo del Brigada del Ejército de Tierra, Luis Conde de la Cruz, que ha entregado inocentemente su vida esta madrugada (q. d. e. p.). Os despido con ellas.



En Barcelona, a 22 de septiembre de 2008.