| P. Sánchez Garrido, O. Cendrero y A. Alonso. |
miércoles, 29 de abril de 2015
Conferencia Ángel Herrera oria y Santander. A los 50 años de su creación como cardenal de la Iglesia
sábado, 10 de mayo de 2014
La Evangelii Gaudium: una invitación a la audacia y la creatividad. V Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria
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| Inauguración de las V Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria, junto al viceconsiliario nacional de la ACdP y el director nacional de las Jornadas. |
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| Momento de la Mesa redonda junto con varios representantes de movimientos apostólicos de nuestra diócesis de Santander. |
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| Clausura de las V Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria, junto a Mons. Jiménez Zamora y el secretario general de la ACdP. |
lunes, 13 de mayo de 2013
Fe en Cristo a los 50 años del Concilio Vaticano II. Ciclo conferencias ACdP Concilio Vaticano II
| El conferenciante, el Dr. Gerardo del Pozo (a la izquierda), el delegado de Apostolado Seglar (en el centro) y el profesor de Filosofía del IES Santa Clara (a la derecha, a mi izquierda). |
martes, 1 de marzo de 2011
Ciclo Juan Pablo II, el Mango. Ateneo de Santander (29-31/III/2011)

29, 30 y 31 de MARZO a las 20 horas de la tarde
ATENEO DE SANTANDER
acdpsantander@gmail.com - 686 865 651
Entrada libre hasta completar el aforo
MARTES, 29 de marzo
“España tierra de María. La Iglesia en España 1978-2005”.
Decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad San Pablo-CEU, y Director del Congreso Católicos y Vida Pública.
MIÉRCOLES, 30 de marzo
Periodista, y Director editorial de COPE y del programa La Linterna de la Iglesia.
JUEVES, 31 de marzo
“Juan Pablo II, el Magno”.
Periodista, y Director del semanario Alfa y Omega.
viernes, 29 de octubre de 2010
"Para creer en la evolución es necesario primero creer en Dios", Sayés dicit.

A modo de argumentación lógica, Sayés, fue exponiendo las relaciones entre la Teoría de la evolución y la Fe. En primer lugar, acudió a lo que La Biblia dice sobre la Evolución, llegando a las siguientes conclusiones: 1) Todo lo creado procede de Dios, así el concepto de “creación” procede de la Cultura Judía. 2) Lo único creado semejante a Dios es el hombre, así el concepto de “persona” procede del Cristianismo (cfr. Concilio de Calcedonia, 451). 3) La mujer tiene la misma dignidad que el hombre, por lo que no es un objeto. Y, 4) En el transfondo del pecado original subyace la orgullosa autonomía del hombre que quiere decidir por sí mismo qué es el Bien y el mal, sin contar con Dios.
En segundo lugar, el P. Sayés se detuvo en la consideración de algunas preguntas filosóficas que la Teoría de la evolución plantea, llegando a la siguiente conclusión: La evolución por sí misma no se explica. El Neodarwinismo, que ampara a la Teoría de la evolución, tras la demostración de que el ADN no cambia ha recurrido al azar como explicación de la evolución. Para el P. Sayés, este recurso no es suficiente para la exigencia que el método científico exige, porque en el fondo en el orden objetivo (como es la Ciencia experimental) no cabe el azar. Por tanto, se ha de aceptar que el hombre es un diseño inteligente, lejos de cualquier explicación azarosa. El P. Sayés hizo alusión a estos escritos: F. Facchini, Y apareció el hombre sobre la Tierra: ¿evolución o creación?, Palabra, Madrid, 2007; C. Schönborn, “Finding Design in Nature”, New York Times, 7/VII/2005.
Y, en tercer lugar, a partir de lo dicho anteriormente hemos de concluir que si en la creación aparece un hombre inteligente es porque el hombre tiene alma. El alma del hombre tiene libertad y autodeterminación (lejos de la determinación genética), y decir libertad –afirma Sayés– es hacer referencia a la espiritualidad. Al considerar el alma del hombre hemos de aceptar la existencia de una conciencia, de una “yoidad” (la certeza de ser uno y el mismo en todo momento) y a su conocimiento transcendente, abstracto y “metafísico” que tiene respecto de la Realidad. Pero ¿de dónde procede el alma? Para poder creer en la realidad “hombre” hay que creer previamente en Dios, porque el hombre y su alma han sido creado por Él. Así, concluye Sayés, “creo en la evolución porque creo en Dios”.
José Antonio Sayés (Peralta, 1944), presbítero desde 1968 y Doctor en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma, es Profesor de Teología Fundamental en la Facultad de Teología del Norte de España (con sede en Burgos), aunque ha extendido su magisterio fuera de nuestras fronteras: Estado Unidos de América, Brasil, Japón, Taiwán, Australia, y en breve irá a Dinamarca. Ha escrito más de 40 obras de Teología y Filosofía, siendo en la actualidad uno de los teólogos vivos más importantes de la Iglesia. Destacan sus prolíficas conferencias, su constante dedicación a la investigación y a la docencia plasmada en la publicación de sus libros de manera casi anual, y por supuesto sus incisivos artículos en defensa de la Fe. Una de sus mayores satisfacciones es la periódica presencia en campamentos con jóvenes. Entre sus mejores sentencias se encuentran: “Hay que dar hasta que empiece a doler” o “A los curas que no hacen oración, Dios les castiga con reuniones”. Algunas de sus obras: Filosofía del hombre, EIUNSA, 2009; Teología de la Creación, Palabra, 2002, o un clásico de la Teología contemporánea de rabiosa actualidad, La presencia real de Cristo en la Eucaristía, Ed. Católica, 1976.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Mensaje de Benedictos XVI para la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid (2011)
Introducción
Nuestra mirada se dirige ahora a la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid, en el mes de agosto de 2011. Ya en 1989, algunos meses antes de la histórica caída del Muro de Berlín, la peregrinación de los jóvenes hizo un alto en España, en Santiago de Compostela. Ahora, en un momento en que Europa tiene que volver a encontrar sus raíces cristianas, hemos fijado nuestro encuentro en Madrid, con el lema: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (Col 2, 7). (…). Además, quisiera que todos los jóvenes, tanto los que comparten nuestra fe, como los que vacilan, dudan o no creen, puedan vivir esta experiencia, que puede ser decisiva para la vida: la experiencia del Señor Jesús resucitado y vivo, y de su amor por cada uno de nosotros.
1. En las fuentes de vuestras aspiraciones más grandes
En cada época, también en nuestros días, numerosos jóvenes sienten el profundo deseo de que las relaciones interpersonales se vivan en la verdad y la solidaridad. Muchos manifiestan la aspiración de construir relaciones auténticas de amistad, de conocer el verdadero amor, de fundar una familia unida, de adquirir una estabilidad personal y una seguridad real, que puedan garantizar un futuro sereno y feliz. (…). ¿Se trata sólo de un sueño vacío que se desvanece cuando uno se hace adulto? No, el hombre en verdad está creado para lo que es grande, para el infinito. Cualquier otra cosa es insuficiente. San Agustín tenía razón: "nuestro corazón está inquieto, hasta que no descansa en Ti". El deseo de la vida más grande es un signo de que Él nos ha creado, de que llevamos su “huella”. Dios es vida, y cada criatura tiende a la vida; en un modo único y especial, la persona humana, hecha a imagen de Dios, aspira al amor, a la alegría y a la paz. Entonces comprendemos que es un contrasentido pretender eliminar a Dios para que el hombre viva. Dios es la fuente de la vida; (…). La cultura actual, en algunas partes del mundo, sobre todo en Occidente, tiende a excluir a Dios, o a considerar la fe como un hecho privado, sin ninguna relevancia en la vida social. (…).
Vosotros sois el futuro de la sociedad y de la Iglesia. Como escribía el apóstol Pablo a los cristianos de la ciudad de Colosas, es vital tener raíces y bases sólidas. Esto es verdad, especialmente hoy, cuando muchos no tienen puntos de referencia estables para construir su vida, sintiéndose así profundamente inseguros. El relativismo que se ha difundido, (…) no genera verdadera libertad, sino inestabilidad, desconcierto y un conformismo con las modas del momento. Vosotros, jóvenes, tenéis el derecho de recibir de las generaciones que os preceden puntos firmes para hacer vuestras opciones y construir vuestra vida, (…).
2. Arraigados y edificados en Cristo
La importancia de la fe en la vida (…) [esta manifestada por san Pablo cuando dice]: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (Col 2, 7). Aquí podemos distinguir tres imágenes: “arraigado” evoca el árbol y las raíces que lo alimentan; “edificado” se refiere a la construcción; “firme” alude al crecimiento de la fuerza física o moral. Se trata de imágenes muy elocuentes. (…) hay que señalar que en el texto original las tres expresiones, desde el punto de vista gramatical, están en pasivo: quiere decir, que es Cristo mismo quien toma la iniciativa de arraigar, edificar y hacer firmes a los creyentes.
(…) el árbol, firmemente plantado en el suelo por medio de las raíces, que le dan estabilidad y alimento. Sin las raíces, sería llevado por el viento, y moriría. ¿Cuáles son nuestras raíces? (…) los padres, la familia y la cultura de nuestro país (…). La Biblia nos muestra el testimonio del profeta: Echar raíces significa volver a poner su confianza en Dios (cfr. Jer 17, 7-8). De Él viene nuestra vida; sin Él no podríamos vivir de verdad. (…) Jesús mismo se presenta como nuestra vida (cf. Jn 14, 6). Por ello, la fe cristiana no es sólo creer en la verdad, sino sobre todo una relación personal con Jesucristo. El encuentro con el Hijo de Dios proporciona un dinamismo nuevo a toda la existencia. Cuando comenzamos a tener una relación personal con Él, Cristo nos revela nuestra identidad y, con su amistad, la vida crece y se realiza en plenitud. Existe un momento en la juventud en que cada uno se pregunta: ¿qué sentido tiene mi vida, qué finalidad, qué rumbo debo darle? (…).
Como las raíces del árbol lo mantienen plantado firmemente en la tierra, así los cimientos dan a la casa una estabilidad perdurable. Mediante la fe, estamos arraigados en Cristo, así como una casa está construida sobre los cimientos. (…). «El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra… se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida» (Lc 6, 47-48).
Queridos amigos, construid vuestra casa sobre roca, (…). Intentad también vosotros acoger cada día la Palabra de Cristo. Escuchadle como al verdadero Amigo con quien compartir el camino de vuestra vida. Con Él a vuestro lado seréis capaces de afrontar con valentía y esperanza las dificultades, los problemas, también las desilusiones y los fracasos. (…). Sólo la Palabra de Dios nos muestra la auténtica senda, sólo la fe que nos ha sido transmitida es la luz que ilumina el camino. Acoged con gratitud este don espiritual que habéis recibido de vuestras familias y esforzaos por responder con responsabilidad a la llamada de Dios, convirtiéndoos en adultos en la fe. No creáis a los que os digan que no necesitáis a los demás para construir vuestra vida. (…).
3. Firmes en la fe
[En] nuestro contexto cultural (…) hay una fuerte corriente de pensamiento laicista que quiere apartar a Dios de la vida de las personas y la sociedad, planteando e intentando crear un “paraíso” sin Él. Pero la experiencia enseña que el mundo sin Dios se convierte en un “infierno”, donde prevalece el egoísmo, las divisiones en las familias, el odio entre las personas y los pueblos, la falta de amor, alegría y esperanza. En cambio, cuando las personas y los pueblos acogen la presencia de Dios, le adoran en verdad y escuchan su voz, se construye concretamente la civilización del amor, donde cada uno es respetado en su dignidad y crece la comunión, (…).
El apóstol Pablo recuerda a los hermanos, contagiados por las ideas contrarias al Evangelio, el poder de Cristo muerto y resucitado. Este misterio es el fundamento de nuestra vida, el centro de la fe cristiana. Todas las filosofías que lo ignoran, considerándolo “necedad”, muestran sus límites ante las grandes preguntas presentes en el corazón del hombre. Por ello, también yo, como Sucesor del apóstol Pedro, deseo confirmaros en la fe. Creemos firmemente que Jesucristo se entregó en la Cruz para ofrecernos su amor; en su pasión, soportó nuestros sufrimientos, cargó con nuestros pecados, nos consiguió el perdón y nos reconcilió con Dios Padre, abriéndonos el camino de la vida eterna. De este modo, hemos sido liberados de lo que más atenaza nuestra vida: la esclavitud del pecado, y podemos amar a todos, incluso a los enemigos, y compartir este amor con los hermanos más pobres y en dificultad.
La cruz a menudo nos da miedo, porque parece ser la negación de la vida. En realidad, es lo contrario. Es el “sí” de Dios al hombre, la expresión máxima de su amor y la fuente de donde mana la vida eterna. De hecho, del corazón de Jesús abierto en la cruz ha brotado la vida divina, siempre disponible para quien acepta mirar al Crucificado. Por eso, quiero invitaros a acoger la cruz de Jesús, signo del amor de Dios, como fuente de vida nueva. (…).
4. Creer en Jesucristo sin verlo
Nosotros quisiéramos poder ver a Jesús, poder hablar con Él, sentir más intensamente aún su presencia. (…). Para nosotros es posible tener un contacto sensible con Jesús (…) en los Sacramentos, Él se nos acerca en modo particular, se nos entrega. Queridos jóvenes, aprended a “ver”, a “encontrar” a Jesús en la Eucaristía, donde está presente y cercano hasta entregarse como alimento para nuestro camino; en el Sacramento de la Penitencia, donde el Señor manifiesta su misericordia ofreciéndonos siempre su perdón. Reconoced y servid a Jesús también en los pobres y enfermos, en los hermanos que están en dificultad y necesitan ayuda.
Entablad y cultivad un diálogo personal con Jesucristo (…) mediante la lectura de los Evangelios y del Catecismo de la Iglesia Católica; hablad con Él en la oración, confiad en Él. (…). Así podréis adquirir una fe madura, sólida, que no se funda únicamente en un sentimiento religioso o en un vago recuerdo del catecismo de vuestra infancia. (…).
5. Sostenidos por la fe de la Iglesia, para ser testigos
Nuestra fe personal en Cristo (…) está vinculada a la fe de la Iglesia: no somos creyentes aislados, sino que, mediante el Bautismo, somos miembros de esta gran familia, y es la fe profesada por la Iglesia la que asegura nuestra fe personal. (…).
6. Hacia la Jornada Mundial de Madrid
Queridos amigos, os reitero la invitación a asistir a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Con profunda alegría, os espero a cada uno personalmente. Cristo quiere afianzaros en la fe por medio de la Iglesia. La elección de creer en Cristo y de seguirle no es fácil. Se ve obstaculizada por nuestras infidelidades personales y por muchas voces que nos sugieren vías más fáciles. (…). La calidad de nuestro encuentro dependerá, sobre todo, de la preparación espiritual, de la oración, de la escucha en común de la Palabra de Dios y del apoyo recíproco.
martes, 11 de agosto de 2009
Caritas in veritate. Sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la Verdad. Benedicto XVI: ¡Doctrina Social de la Iglesia en estado puro!
El escrito hace referencia en varias ocasiones a la encíclica sobre este mismo tema de la Doctrina Social de Pablo VI Populorum progressio. Sobre la necesidad de promover el desarrollo de los pueblos (26/III/1967). A lo largo de sus reflexiones aboga por humanizar las relaciones socio-económicas, insinuando la incorporación de conceptos tan necesarios en nuestro mundo formado por personas como ética de y en los negocios, don y gratuidad, entre otros. Os invito vivamente a leer las palabras del Benedicto XVI. No quiero adelantaros más. Pero para aquellos que quiera ya gustar de sus reflexiones, aquí os dejo un punto. Las negritas son mías. Así que espero comentarios.
"78. Sin Dios el hombre no sabe adonde ir ni tampoco logra entender quién es. Ante los grandes problemas del desarrollo de los pueblos, que nos impulsan casi al desasosiego y al abatimiento, viene en nuestro auxilio la palabra de Jesucristo, que nos hace saber: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Y nos anima: «Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final del mundo» (Mt 28,20). Ante el ingente trabajo que queda por hacer, la fe en la presencia de Dios nos sostiene, junto con los que se unen en su nombre y trabajan por la justicia. Pablo VI nos ha recordado en la Populorum progressio que el hombre no es capaz de gobernar por sí mismo su propio progreso, porque él solo no puede fundar un verdadero humanismo. Sólo si pensamos que se nos ha llamado individualmente y como comunidad a formar parte de la familia de Dios como hijos suyos, seremos capaces de forjar un pensamiento nuevo y sacar nuevas energías al servicio de un humanismo íntegro y verdadero. Por tanto, la fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es un humanismo cristiano que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad, acogiendo una y otra como un don permanente de Dios. La disponibilidad para con Dios provoca la disponibilidad para con los hermanos y una vida entendida como una tarea solidaria y gozosa. Al contrario, la cerrazón ideológica a Dios y el indiferentismo ateo, que olvida al Creador y corre el peligro de olvidar también los valores humanos, se presentan hoy como uno de los mayores obstáculos para el desarrollo. El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano. Solamente un humanismo abierto al Absoluto nos puede guiar en la promoción y realización de formas de vida social y civil -en el ámbito de las estructuras, las instituciones, la cultura y el ethos-, protegiéndonos del riesgo de quedar apresados por las modas del momento. La conciencia del amor indestructible de Dios es la que nos sostiene en el duro y apasionante compromiso por la justicia, por el desarrollo de los pueblos, entre éxitos y fracasos, y en la tarea constante de dar un recto ordenamiento a las realidades humanas. El amor de Dios nos invita a salir de lo que es limitado y no definitivo, nos da valor para trabajar y seguir en busca del bien de todos, aun cuando no se realice inmediatamente, aun cuando lo que consigamos nosotros, las autoridades políticas y los agentes económicos, sea siempre menos de lo que anhelamos. Dios nos da la fuerza para luchar y sufrir por amor al bien común, porque Él es nuestro Todo, nuestra esperanza más grande".
En Barcelona, a 11 de agosto de 2009.
viernes, 31 de julio de 2009
Para militar fielmene en la Compañía de Jesús....
Fórmula del Instituto de la Compañía de Jesús aprobada por el Papa Julio III con la bula Expocit Debitum n. 1 (21/VII/1550).
En Santander, celebrando la memoria de san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, a 31 de julio de 2009.



