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viernes, 30 de junio de 2017

Ángel Herrera Oria. A los 70 años de su ordenación episcopal


Lunes, 30 de junio de 1947. Las calles de Santander se engalanan. La céntrica Parroquia de Santa Lucía acoge una ceremonia litúrgica inédita en la ciudad: la consagración de un obispo. Además, la celebración posee la gozosa singularidad de que el ordenando es un santanderino muy querido tanto en la ciudad como fuera de ella, y además coadjutor en esa misma Parroquia: Ángel Herrera Oria (Santander, 1886 – Madrid, 1968), a quien el 3 de mayo el papa Pío XII ha preconizado para ocupar la sede de Málaga.

Esta solemne celebración la preside el nuncio apostólico en España, monseñor Gaetano Cicognani, acompañado de monseñor José Eguino y Trecu ‒obispo de Santander‒ y de monseñor Juan Hervás Benet ‒ obispo coadjutor de Palma de Mallorca‒. Asimismo, asisten en calidad de padrinos el Excmo. Ayuntamiento de Santander y la Excma. Diputación Provincial de Santander, participando como su representante la doña Lucía Fernández de Herrera.

José María Eguaras Iriarte ‒alumno de la Escuela Social Sacerdotal de Maliaño (creada por Herrera y ubicada en el actual barrio Pesquero de Santander), y a la postre su secretario particular en Málaga‒ relata algunos sucesos de aquel día: “Puedo testificarlo porque iba detrás del obispo y sentí el escalofrío de emoción ante el grandioso espectáculo de un pueblo aplaudiendo con lágrimas en los ojos”. Efectivamente, la población de Santander ‒dice‒ asiste en masa a la ordenación episcopal de este hijo de la ciudad, abarrotando completamente el templo. Finalizada la ceremonia, Ángel Herrera se encuentra con una multitud de personas congregadas en la actual plaza de Cañadío y calle Daoiz y Velarde, que manifestando su alegría le aplauden y aclaman como nuevo titular de la diócesis malagueña. El flamante obispo corresponde al afecto recibido bendiciéndoles durante el besamanos, que dura varias horas.

Nuestro paisano permanece todo el verano en “su tierruca”, residiendo en la casa familiar de la calle Hernán Cortés. El 29 de septiembre marcha para encaminarse hacia la andaluza ciudad de Málaga, tomando posesión de la diócesis el 12 de octubre. Antes de irse, Ángel Herrera deja dispuesta la donación al obispado de un terreno heredado en la calle Vargas de Santander, en donde años después ‒gracias al decisivo impulso del sacerdote José María Torre‒ se edifica una nueva Parroquia dedicada a la Patrona de nuestra diócesis: La Bien Aparecida, que recientemente ha celebrado su cincuenta aniversario (1966-2016).

Sirva este breve recuerdo, a los setenta años de este acontecimiento, para refrescar la rica biografía de Herrera Oria, quien sin duda merece seguir conservando hoy su atractivo para el hombre contemporáneo. ¡Evitemos fatales retrocesos sociales y culturales manteniendo perenne memoria de aquellos que, cómo Herrera Oria, participaron decisivamente en la construcción de la España actual!

La vida de don Ángel se encuentra jalonada por muy distintas etapas: todas ellas vividas con enorme intensidad, obteniendo múltiples frutos en beneficio de la sociedad y sin necesidad de abandonar el criterio que proporcionan las enseñanzas evangélicas y la doctrina social de la Iglesia.

Ángel Herrera durante su período como laico ‒tras aprobar la oposición de abogado del Estado‒ lidera múltiples obras sociales, en el primer tercio del siglo XX: primer presidente de la Asociación Católica de Propagandistas(ACdP); dirige durante veintidós años del periódico más influyente de esta época: El Debate; funda La Editorial Católica, la primera escuela de Periodismo de España, el Centro de EstudiosUniversitarios (CEU) y el Instituto Social Obrero; impulsa los sindicatos agrarios y el partido político “Acción Nacional” (luego “Acción Popular”, germen de la “CEDA”); promueve la Universidad Católica de Verano en el Colegio Cantábrico de Santander.

Herrera decide abandonar la vida pública civil para abrazar la vida sacerdotal. Ordenado presbítero en Friburgo (Suiza) en 1940, vuelve a su ciudad natal para desarrollar las primicias de su sacerdocio. Aquí ‒además de sus obligaciones pastores, que realiza ejemplarmente‒ funda la Escuela Obrera de Aprendices y la Escuela Social Sacerdotal, impulsa la construcción de las viviendas sociales del actual Barrio Pesquero, ejerce como capellán en la cárcel, interviene en la creación de la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) y de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). Ya como obispo de Málaga destaca su firme combate contra el analfabetismo: singular ejemplo es su decisiva participación en la construcción de más de 200 escuelas-capillas por toda la diócesis; asimismo funda en Madrid el Instituto Social León XIII y el Colegio Mayor Pío XII. El papa Pablo VI, reconociendo su generosa entrega y servicio en pro del Bien Común, le crea cardenal de la Iglesia en 1965.

Ángel Herrera Oria es Hijo Predilecto de Santander (1965) y de Cantabria (2004), y su causa de canonización actualmente está estudiándose en Roma.
 En Santander, a 30 de junio de 2017, 70 años después.

viernes, 19 de mayo de 2017

Menéndez Pelayo o la perennidad del espíritu español. A los 105 años de su fallecimiento

Estudiosos de la obra del Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912), cada 19 de mayo, acuden a Santander, a su Biblioteca ‒“la meca” del hispanismo‒ para reconocer públicamente la fecundidad de su oceánica producción bibliográfica. Unámonos al homenaje, evocando su pensamiento que no ha perdido su actualidad en el tiempo presente.

El polígrafo santanderino continúa erigiéndose hoy en “despertador de la conciencia española”, y en baluarte defensor de la grandeza de España y la altura de miras de sus naturales. Sus enseñanzas presentan el patriotismo como el amor al estilo de vida y a la cultura característica de la tierra en donde uno nació o vive, frente a actitudes etiquetadas como “nacionalistas”, persistiendo tozudamente en reafirmar las diferencias propias de “su” cultura y en enfrentarse “por sistema” contra todo lo existente fuera de ella. Por lo que no debe soliviantarnos quién cuestione la naturaleza de nuestra patria, especialmente si muestra espurios argumentos, ya que estas posturas incorporan como prácticas habituales la sospecha y la crítica, propias de nuestra época contemporánea.

Lo que metafísicamente España es ‒pese a quien le pese‒ se ha ido configurando con el paso de los siglos, conformándose lo que actualmente es: una colosal entidad histórica, política, cultural y social. El dilatado recorrido histórico del pueblo español ha servido para fraguar su ser, su tradición, su personalidad y lo que justifica la unidad del diverso conglomerado de sus comunidades agrupado bajo una sola bandera. Los principios fundamentales y perennes de la vida nacional beben del espíritu o “genio nacional” ‒como le gusta llamarlo al polígrafo‒, siendo precisamente ese “genio” el garante que proporciona la continuidad histórica y espiritual a España como entidad nacional.

Don Marcelino apartándose de “exageraciones nacionalistas”, opta por potenciar las singularidades de cada región española, que enriquecen y complementan al tiempo tanto al conjunto de la nación como al resto de regiones que conforman España, sin prescindir, por tanto, de su unidad como patria. El polígrafo declaró públicamente su predilección por la cultura catalana, un afecto únicamente superado por su “Montaña” natal (Cantabria). Así lo manifestó en Barcelona el 27 de mayo de 1888 en un discurso que pronuncia en lengua catalana durante unos Jocs Florals: agradece a Cataluña lo mucho que le influyó en su formación académica, y elogia su lengua declarando que aquellos Jocs constituían “una de les més enérgiques afirmacions del sentit tradicional de la nació espanyola”.

Menéndez Pelayo manifestó un infatigable amor al estudio y al trabajo, sin abandonar los principios y valores de la fe católica que profesaba, lo que en absoluto le obstaculizó para actuar siempre con rigor científico, como corresponde al investigador que sinceramente busca la verdad, natural inclinación de la persona inherente en nuestra humana naturaleza. Su hermano Enrique lo sintetizaba diciendo que “amaba a Dios sobre todas las cosas y a los libros como a sí mismo”.

El polígrafo afirma que resulta innegable que el Cristianismo es el “instrumento” con el cual históricamente España ha alcanzado su máximo esplendor de “unidad de conciencia nacional”, hasta el punto de identificar “lo español” con “lo católico” e incluyéndolo como un elemento esencial en la forja de su entidad. España como nación no se fundamenta en la unidad de lengua (castellano, catalán, gallego-portugués y vascuence son todas ellas lenguas españolas), ni en la unidad de raza (el pueblo español es resultado del mestizaje de muy diversas razas presentes en la península Ibérica a lo largo de los siglos), ni tampoco en la unidad cultural; sino lo que históricamente ha mantenido unidos a los españoles es su fe católica, la cual se erige en el principal elemento integrador del pueblo español ‒concluye el santanderino‒. Así, España resulta expresión de un proyecto común, en el que nacionalidad y religión se identifican.
 
Don Marcelino llama a aceptar nuestra Historia por completo y a demostrar un sano orgullo por ella, porque posee nobles virtudes morales y los altos proyectos del pueblo hispano. Nos encomienda que mantengamos el alto concepto histórico que España posee porque siempre ha tendido a resurgir de sí misma, con mayor o menor acierto: “en medio de la profunda decadencia que agotaba las fuerzas de nuestra nación, todavía el talento y la firmeza de algunos ilustres varones, unido al prestigio tradicional de nuestra grandeza pasada, alcanzaba a mantener en apartadas regiones el decoro de nuestra monarquía; esfuerzo verdaderamente milagroso y muy digno de ser considerado y agradecido”.
 
La aplicación de las enseñanzas del polígrafo permitiría generosas y definitivas respuestas a aquellas “problemáticas” que distorsionan nuestra propia convivencia en común como españoles, con soluciones que emanan de las bases culturales vertebradoras de nuestro “espíritu nacional”: la fe católica y la institución monárquica, pues sin estas referencias actualmente no puede comprenderse ni el ser de España ni el sentir de “lo español”.
 
En "la meca" del hispanismo: la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander, a los 105 años del fallecimiento de don Marcelino, 19 de mayo de 2017.

miércoles, 29 de junio de 2016

Europa, vocación y destino de España, por Dr. Marcelino Oreja Aguirre. Conferencia ACdP Santander - Aula Ángel Herrera Oria

El Ateneo de Santander acogió el miércoles 29 de junio de 2016 la conferencia organizada por el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP): Europa, vocación y destino de Europa, impartida por el propagandista Marcelino Oreja Aguirre, ex ministro de Asuntos Exteriores y actual presidente del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad San Pablo CEU.


El presidente del Ateneo Manuel Ángel Castañeda ofreció la bienvenida al nutrido público congregado que superó las 190 personas, entre las que se encontraban el obispo de Santander monseñor Manuel Sánchez Monge, el comandante naval de Santander, el director de la sección de Desarrollo Rural de la Fundación Botín, representantes de las delegaciones diocesanas de Apostolado Seglar y de Familia y Vida, y miembros de la junta directiva del Ateneo, del Centro de Estudios Montañeses, de la Fundación Torres Quevedo y de la Real Sociedad Menéndez Pelayo.

M. A. Castañeda, M. Oreja, mons. M. Sánchez y A. Alonso

Tras presentación realizada por el consejero nacional y secretario del Centro de Santander de la ACdP Alfredo Alonso García -que se incorpora más abajo-, el conferenciante comenzó desgranando el título de su ponencia, justificando con sólidos argumentos tanto históricos como políticos el genuino engarce de España con Europa y viceversa.

Al hilo de su exposición se detuvo singularmente en la figura de Ángel Herrera Oria, a la sazón primer presidente de la ACdP, para destacar su indudable "carácter europeizador" -al decir de Pedro Laín Entralgo-, un firme convencimiento que procuró irradiar en las múltiples obras que promovió durante su vida.

Marcelino Oreja, haciéndose eco de la actualidad política europea, ofreció al atento auditorio una rigurosa reflexión a propósito de la reciente decisión del Reino Unido de separarse de la Unión Europea: el brexit. Todo ello suscitó un animado coloquio posterior, finalizando la conferencia con un prolongado aplauso.


Siguen a continuación las palabras de presentación del ponente:



"Buenas tardes. Giovanni Reale a lo largo de su libro Las raíces culturales y espirituales de Europa (Herder, 2003)presenta persuasivos y sólidos argumentos de la profunda necesidad de que Europa inicie cuánto antes un nuevo proceso de “renacimiento”: un proceso que permita al ciudadano europeo de hoy redescubrir sus orígenes y reconocer la grandeza del legado del cual es directo custodio, a saber: la filosofía griega, el derecho romano y la fe en Jesucristo. Además, cualquier manifestación de repulsa a tan magna herencia -subraya el eminente filósofo italiano-, representa una clara negación del esperanzador horizonte que siempre ha enarbolado el común proyecto de Europa.

Al hilo de estas ideas, permítanme recuperar la figura de un paisano nuestro: el santanderino Ángel Herrera Oria, a la sazón primer presidente de nuestra asociación: la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP).
Ángel Herrera fue muy consciente del relevante papel de Europa y lo que ella representaba para España, una postura que reconoció públicamente Pedro Laín Entralgo, quien destacó de él ‒entre otras facetas‒ su “carácter europeizador”.
Veamos dos fragmentos de sus pensamientos que ejemplifican este convencimiento.
El 22 de enero de 1926 durante un discurso en el Centro escolar y mercantil de Valencia, Herrera Oria mientras desgranaba nuestra tradición histórica expuso que “España, en los siglos XV y XVI, fue grande porque actuó con un espíritu verdaderamente europeo”.
Y, un par de años después, el 8 de diciembre de 1928 el Centro de Cádiz de la ACdP celebró un círculo de estudios extraordinario en la Academia de Santa Cecilia de la ciudad gaditana, entre los ponentes, su presidente, Ángel Herrera, quién se dirigió al auditorio con una charla titulada Una cultura unánime y total; en ella se incidió en la necesidad de la formación de personas selectas con capacidad de dirección. Cito un extracto:

“Pocas cosas hacen tanta falta como una minoría selecta, unida por un pensamiento claro y común sobre puntos fundamentales. Hay que volver a reconstruir algo […] hoy perdido: una cultura unánime y total. No nos damos cuenta del enorme sentido social y expansivo que tenían las cosas todas, cuando Europa tenía un mismo lenguaje espiritual, una misma cultura cristiana. Hoy las almas hablan lenguaje diferente. Entre espíritus que piensan de modo vario y distinto acerca de las nociones fundamentales autoridad, familia, religión, patria– no hay diálogo posible […] es preciso empezar por el principio, por reconquistar lo perdido, por reconstruir la claridad de las nociones”. Hasta aquí las palabras de Herrera Oria.

La actualidad vuelve a poner a Europa en nuestros labios, invitándonos a repensar el ser de Europa, cómo fortalecerla y qué direccionalidad ha de tomar la común alianza entre los países que la conforman.
Así pues, el Centro de Santander de la ACdP se honra en presentar esta tarde a una persona que con su pausada reflexión y eficaz acción puede irradiar luz sobre estas cuestiones y otras muchas más: me refiero a don Marcelino Oreja Aguirre, a quien agradezco profundamente el que haya aceptado nuestra invitación. Nos encontramos ante una persona de una excepcional trayectoria profesional y sobre todo humana, jalonado de múltiples méritos, permítanme reseñar tan solo unos pocos de ellos.
Don Marcelino es licenciado y doctor en Derecho. Ademáses doctor honoris causa por las Universidades de Zaragoza y de Sevilla. Diplomático de carrera, actualmente con la máxima categoría: Embajador de España. Ha sido ministro de Asuntos Exteriores en el Gobierno de UCD de Adolfo Suárez, de feliz memoria (1976-1980).
Nuestro ponente resulta un profundo conocedor de lo que significa la construcción de la moderna Europa, como ponen de manifiesto algunas de estas responsabilidades y reconocimientos, a modo de ejemplo: Secretario General del Consejo de Europa; europeo del Año por la Fundación Europea de la Ciencia del Arte y de la Cultura en el Palacio del Senado de la República Francesa; presidente de la Comisión Mixta Congreso-Senado en la Cortes Generales para Asuntos Europeos; parlamentario europeo y presidente de la Comisión Institucional del Parlamento; asimismo, miembro de la Comisión de las Comunidades Europeas, responsable de Transporte y Energía en calidad de comisario europeo; profesor titular de la Cátedra Jean Monnet de Instituciones Europeas en la Universidad Complutense de Madrid.
También pertenece a la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, de la que ha sido su presidente, y actualmente su presidente de Honor.
No está de más señalar que esta misma mañana ha recibido la medalla de honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). 
En la actualidad preside el Instituto de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo.
Finalmente, ha de decirse que don Marcelino también es propagandista, lo que supone todo un orgullo para nuestra Asociación contar con su persona. Resulta un auténtico ejemplo a seguir por los que somos más jóvenes porque en él se conjuga el ideal perfilado por Ángel Herrera Oria: ser hombres de acción con espíritu sobrenatural de la realidad.
Europa, vocación y destino de España. Éste es el título de la ponencia que esta tarde les ofrecemos. Don Marcelino, suya es la palabra".


Como ha quedado dicho más arriba, don Marcelino recibió esta misma mañana la medalla de honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, acto al cual asistí y que contó con la presencia del ministro de Educación don Íñigo Méndez de Vigo.

En Santander, a 29 de junio de 2016.


sábado, 25 de julio de 2015

La ACdP y sus hombres (1939-1975): de la autarquía al desarrollismo. Curso de verano ACdP en Santander 2015

Los días 22, 23 y 24 de julio de 2015 se celebró el curso de verano de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), que tradicionalmente tiene lugar en el seminario diocesano de Monte Corbán de la ciudad de Santander, este año titulado La ACdP y sus hombres (1939-1975): de la autarquía a desarrollismo, que ha estado dirigido, como en ediciones anteriores, por el Dr. Luis Sánchez de Movellán

Puedes pinchar aquí para ver la crónica y las fotografías de este interesante curso.
Incluyo también un vídeo resumen elaborado por CEU Media (la parte dedicada a Santander a partir del minunto 5:30):




Quiero destacar algunos de sus actos en los que tuve el honor de participar.

El miércoles día 22 intervine en la inauguración, en una mesa presidida por don Carlos Romero, presidente de la ACdP y de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, por don Andrés Ramos, viceconsiliario nacional de la ACdP, por don Felipe Santamaría, delegado diocesano de Apostolado Seglar, y por el director del curso. Estas fueron mis palabras de bienvenida a los asistentes venidos de toda nuestra geografía española:

"Sr. presidente, caro Carlos; Rvdmo. viceconsiliario nacional, querido don Andrés; Sr. delegado diocesano de Apostolado Seglar, estimado Felipe; Sr. director del curso, amigo Luis; compañeros propagandistas, señoras, señores, amigos todos.
Sirvan mis primeras palabras para darles la bienvenida a Santander en nombre del Centro de Santander de la ACdP. Concretamente a nuestro seminario de Monte Corbán, corazón de nuestra diócesis.
Resulta un auténtico lujo, un año más, que la ACdP elija nuestra ciudad como sede para celebrar su ya más que tradicional curso de verano. En él, propagandistas de toda la geografía nacional gozamos de la oportunidad de recibir una misma formación de extraordinaria calidad académica, y además, y si cabe más importarte, de compartir valiosos encuentros personales que nos sirvan para fortalecen nuestro mismo sentir y obrar en aquellos ámbitos de la vida pública en la que nos movemos.
En esta edición se va a considerar la acción de destacados propagandistas que, entre 1939 y 1975, participaron en la nada fácil empresa de trabajar por el progreso de nuestra sociedad española, a pesar de la difícil situación socio-política por la que atravesó España durante este periodo de nuestra Historia reciente.
Esas personas no pueden dejar de sernos perenne ejemplo de cómo “arrimar el hombro” en la necesidad y de cómo enarbolar complejas tareas sociales. Ellos carecieron de muchísimos medios materiales e, incluso, humanos. Sin embargo, sin dejar de perseverar en sus objetivos, sí disponían de unos valiosos e imponderables recursos: el entusiasmo, el vigor y, sobre todo, la certeza que proporciona la fe, con la confianza de que sus esfuerzos estaban dirigidos a alcanzar un fin si cabe mayor y que supera todo entendimiento humano.
En definitiva, no “tiraron la toalla” en su empeño de reconstruir nuestra herida España, y para ello acudieron a los luminosos criterios que proporciona la Doctrina Social de la Iglesia. Si ellos con tan poco realizaron tanto, ¿qué no podríamos nosotros ejecutar hoy en día con tantas facilidades y medios para seguir trabajando por las personas y la sociedad que nos rodea?
Permítanme rescatar unas reflexiones del siervo de Dios Ángel Herrera Oria, nuestro paisano y a la sazón primer presidente de nuestra centenaria Asociación, que pueden servirnos de acicate para estimular nuestros intelectos y orientar nuestras voluntades dentro del seno de la vida pública española, recobrando así su actualidad a pesar de haber sido pronunciadas en 1946:

“En conjunto las clases altas españolas, hoy como de ordinario en el curso de la historia, no están a la altura de las circunstancias. No veo en ellas una espontánea, honda, continua, eficaz preocupación por levantar el nivel de las clases humildes. Y cuando digo clases altas, siempre coloco en ellas la aristocracia del talento y de la cultura” (1/2/1946).

Y, tres años más tarde, en 1949, decía:

“Lo que urge es formar (…) minorías que, teniendo hambre y sed de justicia en el corazón, y mente moderna iluminada por la doctrina de la Iglesia y por el conocimiento suficiente de la ciencia social, difundan con decisión y valor, con santa libertad evangélica, ante el pueblo, un programa positivo y concreto donde puedan coincidir las innumerables fuerzas que desean en España sinceramente la implantación de un orden social cristiano” (15/3/1949).

No dudo que estas palabras, efectivamente, tocaron y enardecieron el corazón de los protagonistas del curso de verano que esta tarde comenzamos.
Finalizo, excusando la presencia del alcalde de nuestra ciudad. Esta semana se celebran una multitud de eventos con ocasión de la Semana Grande de Santander en honor del apóstol Santiago, no permitiéndole ni acompañarnos ni enviarnos a ningún concejal que le represente. También a nuestro obispo, don Manuel Sánchez Monge, no le resulta posible estar ahora con nosotros, pero sí tendremos el honor de que presida la Misa que posteriormente celebraremos en la capilla de este nuestro seminario diocesano. Quiero también agradecer al comandante naval de Santander el que haya querido estar con nosotros acompañándonos esta tarde.
Quedo a su entera disposición para lo que tengan a bien menester, y no solo durante estos días en los efectivamente trataremos que su estancia en nuestra tierruca les sea agradable y provechosa. Muchas gracias".


El Popular TV Cantabria dedicó un video noticia sobre este primer día del curso, que contiene una breve entrevista al director del curso, Dr. Luis Sánchez de Movellán:



El viernes día 24 de julio me fue encomendada la tarea de presentar al actual director de la revista Razón Española: Dr. Gonzalo Fernández de la Mora y Varela, quien dirigió una ponencia titulada Federico Silva Muñoz: eficacia política y Razón Española:


"Buenas tardes. Continúa nuestro recorrido por algunos destacados propagandistas que entre 1939 y 1975 participaron en la nada fácil empresa de trabajar por el progreso de nuestra sociedad, a pesar de la difícil situación socio-política por la que atravesó España durante este periodo de nuestra Historia reciente.


La persona sobre la que enfocaremos nuestra atención esta tarde desempeñó importantes responsabilidades como propagandista al ser elegido vicepresidente de nuestra Asociación, en la LII Asamblea de Secretarios celebrada el 17 de septiembre de 1960 durante la presidencia de don Alberto Martín-Artajo. Como ustedes ya habrán podido adivinar me estoy refiriendo a don Federico Silva Muñoz.
Don Federico no solo reservó sus talentos para nuestra Asociación, sino que también los emplearía, entre 1965 y 1970, al servicio de nuestra sociedad española desde la cartera ministerial de Obras Públicas, siendo substituido al frente de este ministerio por don Gonzalo Fernández Mora y Mon, ministro entre 1970 y 1974. La fluida cooperación política mantenida entre ambos, les permitió también fraguar una sólida amistad.
Años más tarde, a principios de 1980, don Federico Silva Muñoz constituiría la Fundación Balmes con la finalidad de “contribuir al desarrollo de una concepción del mundo: el humanismo, que es la substancia racional de la filosofía cristiana”.
Desde el seno de esta Fundación se ideó la necesidad de publicar una revista de pensamiento. La íntima relación de amistad consolidada durante las décadas anteriores, llevó a don Federico a encargar a don Gonzalo que diseñase y dirigiera esa revista de pensamiento, que a la sazón se llama: Razón Española, que editaría su primer número en el bimestre octubre-noviembre de 1983.
Así, frente a un humanismo español doctrinalmente desarmado y carente de medios de expresión Razón Española “aspira a rectificar la estrategia dialéctica del humanismo de nuestro país” –afirmará don Gonzalo−, ya que “no es la retórica oportunista y falaz, sino la verdad experimental y racional la que nos hará libres”.
Para hablarnos del protagonista de esta tarde, don Federico Silva Muñoz, a la luz de la titánica labor intelectual enarbolada por don Gonzalo Fernández de la Mora y Mon, gozamos esta tarde de la autorizada voz del hijo de éste, de quien recogió el testigo –no sin la responsabilidad que ello supone− de la dirección de la revista Razón Española tras su muerte en febrero de 2002.
Nuestro ponente, don Gonzalo Fernández de la Mora y Varela, es licenciado en Ciencias Físicas y esmeró su formación académica en Ohio (USA), donde realizó un master en Ingeniería Eléctrica.
Les destaco algunas de sus responsabilidades que ha asumido y que jalonan su trayectoria profesional: entre 1980 y 1981, director del Centro de Cálculo del Instituto Nacional de Prospectiva; entre 1982 y 2004 forja una dilatada carrera en la División Aeroespacial de SENER INGENIERÍA Y SISTEMAS, S.A.; entre 2005 y 2007 dirige la empresa SEADM dedicada a la química analítica; y actualmente dirige, desde 2007, SEDET: una empresa fundada en cooperación con la multinacional francesa SAFRAN y el Centro Tecnológico Fundación CARTIF, con el objeto de desarrollar un equipo de detección de explosivos destinado a la seguridad aeroportuaria.
Así, en la persona del actual director de Razón Española, nuestro ponente de esta tarde, se encarna la constancia del empresario hecho a sí mismo, la valentía del promotor y la audacia del director de PYME’s dedicadas a la I+D en el área de ingeniería.
No sin acierto don Gonzalo nos acercará a la figura de Federico Silva Muñoz, eficacia política y Razón Española, desde la privilegiada óptica de la amistad que mantuvo con su padre".

Finalmente, el sábado día 25 de julio participé en el acto de clausura, junto al director del curso y el secretario general de la ACdP, don Antonio Rendón-Luna y de Dueñas, interviniendo en primer lugar:



"Sr. secretario general de la ACdP, Sr. director del curso, compañeros propagandistas, amigos todos.
Finalizan, tristemente, los trabajos y las reflexiones de este intenso curso en las que hemos abordado la figura de aquellos propagandistas que se erigen en perenne ejemplo de cómo “arrimar el hombro” en la necesidad y de cómo enarbolar y sacar a delante complejas tareas sociales, tan necesarias en nuestra España de entre 1939 y 1975.
Agradezco muy sinceramente a cada uno de los ponentes sus interesantes aportaciones, sin ellas la altura académica de este Curso de Verano no se vendría consolidando año tras años; a los presidentes de mesa por sus elaboradas presentaciones y por moderar prudentemente el coloquio posterior.
Y muy especialmente les agradezco a todos ustedes su asistencia al Curso. Vienen desde nuestra rica y abigarrada geografía nacional hasta nuestra ciudad de Santander para recibir esta formación que la ACdP nos proporciona, lo que sin duda puede suponer un importante esfuerzo, causa que nos estimula para intentar hacer lo más agradable posible su estancia entre nosotros. Su particular participación personal en los coloquios, en los momentos de descanso, durante la fraternal conversación de las comidas y de las visitas fuera del horario académico permite que el tono humano que se respira sea especialmente nutritivo para cada uno de nuestras personas.
Quiero recordarles que ustedes, y un servidor, en razón de nuestro ser propagandista nos incluimos en lo que nuestro primer presidente, el siervo de Dios Ángel Herrera Oria, señalaba como “clases altas”, esto es: “la aristocracia del talento y de la cultura”.
O, lo que es lo mismo, las siempre necesarias minorías hambrientas y sedientas de justicia, que tienen como referencia de acción los criterios de la Doctrina Social de la Iglesia, y que gracias al empleo de los talentos intelectuales y sociales trabajan por acercar al momento presente “un orden social cristiano”.
En cuanto vuelvan a sus hogares, comienza de nuevo la misión en nuestros Centros y con nuestros compañeros propagandistas, bien sabemos que “Omnia possum in Eo qui me confortat”.
Reiterando mi gratitud a cada uno de todos ustedes, felicitémonos por el resultado de este Curso a la espera de otros muchos más. Buen viaje y no dejen de tener un pedacito de Cantabria en sus corazones".

Santander y 25 de julio de 2015, solemnidad del santo apóstol Santiago, Patrono de España.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

"Prefiero rabiar en mi patria, que a gusto en el extranjero". Julián Marías y España, una llamada al compromiso

El miércoles día 12 de noviembre de 2014 se celebró la conferencia “España en la vida y obra de Julián Marías, organizada por el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) –el único celebrado en Cantabria en homenaje de éste filósofo con motivo del centenario de su nacimiento–, y que fue pronunciada por el catedrático emérito de Derecho Constitucional y exvicerrector de la Universidad San Pablo CEU, Dr. José Peña González, quien repasó los distintos hitos del pensamiento de Julián Marías a propósito de la entidad de nuestra patria.
El salón de actos del Ateneo de Santander, presidido por su vicepresidente Orestes Cendrero, vivió tras la conferencia un animado debate del que disfrutaron las 140 personas que acudieron a esta convocatoria de la ACdP, entre las que se encontraban el delegado diocesano de Apostolado Seglar, el rector magnífico de la Universidad Europea del Atlántico, el comandante naval de Santander, el exeurodiputado Jesús Cabezón, miembros de la Real Sociedad Menéndez Pelayo, la Real Academia de Medicina de Cantabria y el Centro de Estudios Montañeses.
Conferencia sobre Julián Marías y España del Dr. José Peña (a la izquierda), junto con el vicepresidente del Ateneo de Santander (en el centro).
Previa a la participación del ponente tuve ocasión de introducir su intervención con las siguientes palabras:

"Autoridades políticas, académicas, militares. Señoras y Señores. Amigos todos.

El pasado 17 de junio se cumplió el centenario del nacimiento de uno de los gigantes del pensamiento español del siglo XX. Me estoy refiriendo al filósofo Julián Marías Aguilera (1914-2005).

Marías gozó como discípulo aventajado del singular magisterio de otros grandes intelectuales de nuestra historia reciente y que aún debieran resonar en nuestras Universidades: Xabier Zubiri, Manuel García Morente y, el maestro por excelencia, José Ortega y Gasset. Sin duda, Don Julián vivió aquel adaggio de “ser un enano a hombros de gigantes”, aunque en su caso se produjo una magistral evolución, ya que creció de tal manera que llegó a convertirse en uno de ellos.

Su estilo de filosofar se caracterizó por una gran facilidad narrativa, por no renunciar a reflexionar sobre la realidad desde una perspectiva cristiana, lo cual no le cerró el campo de visión sino al contrario le otorgó amplitud de miras, y, también, por su claridad expositiva, amen del consejo orteguiano que ustedes recordarán: “la claridad es la cortesía del filósofo”.

Actualmente, quién piensa que España es un concepto discutido y discutible, cuestiona la entidad de nuestra patria generalmente orientada hacia la crítica. Una actitud ésta que parece pretender formar parte del talante propio del pensamiento español contemporáneo. Aunque pese a quién le pese, lo que España metafísicamente es se ha ido configurando con el paso de los siglos y resulta una misma entidad para todos, ya sean españoles o extranjeros. Esta cuestión se enraíza en lo que académicamente se ha denominado “El problema de las Dos Españas”.

Marías apostó, como nuestro paisano Menéndez Pelayo, por una “España sin problema”, erigiéndose así en un defensor del “desacomplejamiento histórico” de España, tal y cómo él enseña, es decir, nos propone que exorcicemos los equívocos y ya viejos “fantasmas” de la Inquisición y de “la leyenda negra” y que superemos el estigma de la decadencia estructural de los siglos XVII y XVIII.

El pensamiento de Julián Marías no ha perdido perennidad ni vigencia, sino que por el contrario sus agudas e incisivas reflexiones recobran, hoy más que ayer, su actualidad y se nos ofrecen como punto de partida hacia un futuro que, no sin esfuerzo, hemos de construir entre todos nosotros.

Así, en el marco de la conmemoración del centenario del nacimiento de este filósofo vallisoletano de nacimiento aunque madrileño de corazón –tal y como él mismo se confesaba–, el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas, fundada por nuestro paisano el siervo de Dios Ángel Herrera Oria ha invitado al Dr. José Peña González para que pueda regalarnos sus siempre brillantes reflexiones que hemos sintetizado bajo el título “España en la vida y obra de Julián Marías”.

Sin detallar sus múltiples méritos señalemos que el Profesor José Peña es licenciado y doctor en Derecho, en Ciencias Políticas, en Historia y en Ciencias de la Información. Como singularidad decir que estos 4 doctorados fueron obtenidos con la calificación: sobresaliente cum laude. Posee una dilatada trayectoria académica, con más de 40 años de experiencia docente, como catedrático, ya emérito, de Derecho Constitucional de la Universidad San Pablo CEU, en donde ha desempeñado altas responsabilidades académicas, la última de ellas como director de su Instituto de Humanidades Ángel Ayala CEU. Pertenece a diversos organismos académicos como la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y la Real Academia de la Historia. Ha escrito más de 28 monografías y más 150 artículos en obras colectivas sobre sus líneas principales de investigación. En este punto no puede pasar inadvertida su obra “Julián Marías y su visión de España” (2006). Son numerosas sus colaboraciones en prensa, radio y televisión; más de mil artículos en medios digitales, como: La Opinión Digital sobre sobre arte (incluido el noble arte del toreo), crítica de libros y la realidad sociopolítica del momento).

El doctor Peña, nos honra de nuevo con su generosidad aceptando la invitación del Centro de Santander de la ACdP, el cual queda a su más entera disposición en nuestra sede: la parroquia del Santísimo Cristo, nuestra web: www.acdp.es/santander, o en santander@acdp.es.

“España en la vida y obra de Julián Marías”. Profesor, suya es la palabra. Muchas gracias".
A continuación, el ponente comenzó su intervención caracterizando a Julián Marías como uno de los sostenes más sólidos y más brillantes de la intelectualidad española contemporánea, especialmente por su coherencia personal, en su pensamiento y en su obra; un “castellano leal”; un “filósofo” de vocación con una circunstancia: España.
Marías señalará que el concepto de patria es tan profundo que está sobre nosotros y que no se encuentra “en la suela de los zapatos”. Criticará la “España peregrina” porque él entiende que en los momentos de dificultad hay que permanecer en el sitio, y mantenerse para intentar lograr resolver cuanto antes esos problemas (él lo vivió en primera persona ya que sufrió la Guerra Civil en Madrid). Nuestra tarea –afirmará el filósofo– reside en procurar conservar por todos los medios a nuestro alcance un mínimo grado que asegure la convivencia y habitabilidad de los españoles.
Ésta es la cuestión analizada como “el problema de España”, que consiste en la dramática inhabilidad que tenemos los españoles en los momentos clave para estar medianamente a gusto con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con las instituciones que tenemos. Sobre esta cuestión han teorizado las mentes más brillantes de nuestra intelectualidad española desde finales del siglo XIX. Este discípulo de Ortega y Gasset ofrece su solución a este “problema de España” cuando sostiene que la convivencia pasa por una institución política que sumase la serenidad, la gravedad y el unitarismo castellano (heredado de los reinos visigóticos) con el seny, el federalismo catalán-aragonés en una forma de simbiosis que permitiera la integración de ambas realidades distintas en una unidad política superior.
El intelectual –sostendrá Marías– se caracteriza por ser un hombre está permanentemente ha de estar en su patria. Don Julián recibió varias ofertas para marchar a universidades de los EE. UU de América, ya que no “pudo” incorporarse a la Universidad Española. Ante tales invitaciones contestaba: “Prefiero rabiar en mi patria que estar a gusto en los Estados Unidos porque creo que el papel del intelectual es ésta, la de estar aquí, en España”. El intelectual también se distingue por el hecho de que “se le cayera la lengua a golpe de hablar” porque los hombres se entienden hablando; lo que le llevó a acuñar una máxima que marcó mucho su existencia: “Por mí que no quede”. Marías –afirmaba– que estaba dispuesto a hacer lo que hiciera falta para que los españoles jamás volviéramos a una trinchera para debatir qué somos o qué dejamos de ser.
Julián Marías se confesará católico aunque muy respetuoso con otras creencias religiosas. Marías es consciente de que el ser de lo “católico” ha impregnado de siempre el ser de la patria y de la cultura española. En este punto, conviene apuntar que su altura intelectual es comparada a nivel europeo por su catolicismo con el filósofo Romano Guardini y por su liberalismo con Jean-François Revel.
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En Santander, a 12 de noviembre de 2014.