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sábado, 14 de marzo de 2015

Acciones militares y gestiones de guerra. Cantabria (1808-1814)



https://play.google.com/store/books/details/Alfredo_Alonso_Garc%C3%ADa_Acciones_militares_y_gestion?id=2ezpBgAAQBAJ
Portada del e-book Acciones militares y gestiones de guerra. Cantabria (1808-1814).

Tengo el gusto de presentarte mi último trabajo de investigación dedicado, en esta ocasión, al desarrollo de la Guerra de la Independencia  en Las Montañas de Santander, denominación con la que también se conocía a este territorio del Norte de España correspondiente a nuestra actual Comunidad Autónoma de Cantabria: Acciones militares y gestiones de guerra. Cantabria (1808-1814) (pincha en el link si quieres ver una muestra gratuita de esta publicación editada en formato e-book de CEU Ediciones).
 
Este libro está prologado por José Manuel Cuenca Toribio, catedrático emérito de la Universidad de Córdoba, y presentado por Tomás A. Mantecón Movellán, profesor titular de la Universidad de Cantabria; todo un privilegio y un honor para quién subscribe en razón del prestigio profesional y académico de ambos historiadores.
 
A modo de presentación, te rescato las palabras insertadas en la contraportada de este libro:
"La presente publicación, editada en los umbrales del bicentenario del fin de la Guerra de la Independencia (1808-1814), recorre los acontecimientos que la jalonaron en Cantabria y que subrayan el alto valor estratégico que este territorio del Norte de España gozó durante el transcurso de este momento histórico, clave para entender la mutua interactuación entre el Antiguo y el Nuevo Régimen de nuestra historia.

El lector, sin pérdida de rigor científico, podrá introducirse en el devenir de este conflicto bélico en Cantabria –aún no lo suficientemente estudiado–, al encontrar entre sus páginas las principales accionesmilitares (ilustradas con una serie de mapas inéditos, que incluyen el fenómeno “guerrillero”); los abusos que sufrió la población civil por parte de los ejércitos de ambos bandos ‒josefinos y fernandinos‒; y las excepcionales circunstancias que rodearon a la gestión de los recursos económicos, una temática fundamental de este estudio porque sin financiación ninguna guerra puede ser posible".

Si tienes oportunidad de leerlo, agradeceré y mucho tus comentarios y valoraciones.

No es la primera vez, ni la última, que en este blog nos hemos dedicado a la Guerra de la Independencia. En entradas pasadas ya nos detuvimos también a considerar momentos de este decisivo momento histórico de nuestra nación: Bicentenario del fin de la Guerra de la Independencia en Cantabria, y Bicentenario de la Constitución de Cádiz en Las Montañas de Santander.

En Santander y 14 de marzo de 2015.

lunes, 26 de octubre de 2009

"Ni está ni se le espera", Fernández Campo dixit.

Ésta es una de las pocas frases que han jugado un papel relevante y revelador en el devenir de la Historia de nuestra patria. Recordarás que fue la respuesta que recibió el general José Juste -jefe de la División Acorazada Brunete nº 1 de Madrid-, cuando le preguntó al general Sabino Fernández Campo -secretario general de la Casa de S. M. el Rey- por si ya había llegado al palacio de La Zarzuela el general Alfonso Armada -segundo jefe del Estado Mayor del Ejército- para a asesorar a S. M. el Rey en la gestión de la paranoia del golpe del Estado del 23 de febrero de 1981.
Aún resuenan en la Historia reciente de España el eco de sus palabras: "Ni está ni se le espera". Relevantes palabras porque gracias a ellas el general Juste constató y se convenció que el golpe de Estado no fue iniciativa de la Casa Real, provocando, definitivamente, el que ordenase que las unidades de la División Acorazada Brunete nº 1 distribuidas por Madrid se volvieran al cuartel. Y, fueron reveladoras porque detrás de la pregunta de Juste se ha querido ver al general Armada como aquella la autoridad militar que se iba a enviar desde La Zarzuela, el "Elefante blanco", y que el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero, esperaba en el Congreso de los Diputados durante aquella larga y controvertida noche del 23-F.

Detrás de estas contundentes palabras se encontraba la personalidad del general Fernández Campo, que destacó por su prudencia y discrección. Éstas son virtudes propias -entre otras- de la vocación militar y de todo aquel que asuma la responsabilidad de dirigir a otras personas que desarrollen un servicio para el Bien Común de la Sociedad. Siempre reservado, el conde de Latores sabía perfectamente cuándo tenía que hablar y cuándo era el momento justo para revelar una u otra información. Su vida fue ejemplar al retrotraer su propio interés personal y profesional en aras de que prevaleciera en la Sociedad el valor de la libertad por medio de su constante servicio a la Casa de S. M. el Rey, como máximo garante de ese valor, amparado en un régimen político democrático. Muesta de ello fueron los muchos años (1977-92) que estuvo al servicio como secretario general y después como jefe de la Casa Real. Exquisito en el trato, denotaba una sólida formación intelectual, moral y espiritual -fortalecida por su fe católica-, tuvo siempre en el horizonte la necesidad de la educación y formación de un auténtico espíritu cívico de las nuevas generaciones de jóvenes.
Sirvan estas breves palabras como homenaje y como mi reconocimiento personal a su persona el día que alcanza plenamente el status de personaje histórico con su fallecimento, hoy 26 de octubre de 2009. Este asturiano de nacimiento -ovetense para más señas, enamorado de La Montaña, según me confesó personalmente-, sirvió singularmente como militar a los más altos intereses de España y cumplió como hombre con su misión de ciudadano español: colaborar en que la Sociedad española sea mejor. ¡Eso sí qué es ejemplo! ¡Tomemos nota!
En Barcelona, dónde le conocí, a 26 de octubre de 2009 (Descanse en paz).
Os dejo un vídeo-resumen de su vida.