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viernes, 11 de noviembre de 2016

Decídete a ser Universidad. Una reflexión desde el magisterio filosófico de Leonardo Polo

 
Dentro de la mesa Un visión cristiana de la Universidad presento la comunicación titulada Decídete a ser Universidad. Una reflexión desde el magisterio filosófico de Leonardo Polo.
 
Sirvan estas breves líneas como modesto recuerdo del maestro de maestros Leonardo Polo Barrena (Madrid, 1919 - Pamplona, 2013): un convencido universitario que entregó toda su vida a la Universidad: catedrático de Historia de la Filosofía de la Universidad de Granada en 1952, marchando dos años después a la Universidad de Navarra para ser allí su primer profesor de Fundamentos de Filosofía, ejerciendo de manera ininterrumpida en su Facultad de Filosofía y Letras, de la cual fue el responsable de erigirla y ponerla en funcionamiento con decidido empeño.

Leonardo Polo Barrena.

La amplia producción bibliográfica de este prolífico filósofo merece catalogarse sin discusión como una de las mayores empresas intelectuales de la segunda mitad del siglo XX.
 
A continuación, quiero ofrecerte una síntesis de mi exposición en este Congreso:
 
"Los principales rankings mundiales especializados en educación universitaria no incluyen a ningún centro universitario de España entre los primeros del mundo. Permitiéndonos inferir que la Universidad en nuestro país no alcanza la excelencia académica con suficiente idoneidad y que, por consiguiente, atraviesa por un momento de crisis, a pesar de los continuos esfuerzos realizados por las autoridades universitarias frecuentemente encorsetados por una interminable burocracia.
Asimismo, no se nos oculta que este escenario resulta una consecuencia más de la seria crisis social e institucional que adolece nuestra época contemporánea, y que a su vez responde a una crisis aún más profunda, a saber: el progresivo olvido del valor de la persona y el desprecio de la dignidad de su ser.
A propósito de este asunto rescato algunas reflexiones del perenne magisterio del filósofo Leonardo Polo Barrena.
Resulta importante no olvidar que uno de los principios que fundamentan nuestra civilización occidental es la inclinación natural de la persona por buscar la verdad. Buscar la verdad es una actividad valiosa por sí misma, por lo que explica el que una persona se pueda sentir llamada a dedicarle completamente su vida.
Esta particular vocación ha sido asumida enteramente por la civilización cristiana, hasta el punto de institucionalizarla socialmente durante el siglo XIII al promover la creación de la Universidad. De esta manera la búsqueda de la verdad, ejecutada desde el ámbito universitario, se erige como un factor esencial de la trayectoria del Cristianismo dentro de la Historia de la Humanidad, que ha posibilitado además el desarrollo formal del conocimiento científico, tanto experimental como humanístico. Sin búsqueda de la verdad, sin Universidad, sin investigación científica, Occidente es incomprensible.
Todos los conocimientos en la Universidad, en rigor, se encuentran interconectados al modo del clásico “árbol del saber o de las ciencias” (las raíces son los saberes fundamentales, el tronco: los sustentantes, y las ramas: las múltiples especialidades). Sin embargo, la unidad de este “árbol” va rompiéndose a medida que los saberes absolutizan su emancipación académica, especialmente manifestada a través de posturas que únicamente consideran útiles a las ciencias experimentales mientras que totalmente prescinden de las ciencias humanas.
Estos planteamientos dificultan gravemente el crecimiento personal del ser humano y el progreso de la sociedad. “¿Cómo dirigir la marcha de la historia ‒se pregunta Polosólo con las ciencias de la naturaleza? Estamos haciendo una sociedad sin saber quiénes somos y, por tanto, estamos haciendo una sociedad sin saber para quién. Pretender dirigir la historia con esa ignorancia es un disparate”. La consecuencia inmediata de este reduccionismo en el ámbito académico es la pérdida de interdisciplinariedad entre ciencias, despreciándose así el carácter vertebrador del conocimiento humano ejercido por la Universidad. Precisamente esta falta de unidad resulta uno de los principales motivos que ha arrastrado a la actividad universitaria a su actual estado de crisis, provocando su transformación en lo que Polo llama una “pluriversidad”.
A la Filosofía y a su amorosa intencionalidad de buscar la verdad el profesor Polo encomienda la tarea de restaurar la unidad perdida del “árbol de las ciencias” ‒en donde metafóricamente se contiene el saber superior cultivado por la Universidad‒ y la de recuperar la inicial interdisciplinariedad entre los saberes.
El bien objetivo con el que la Universidad enriquece a la humanidad es el saber superior: “la cumbre del saber heredado”, que es resultado de una “larga y fecunda acumulación del saber logrado a lo largo de la historia”, y que “nunca está terminado”. Polo asigna a la Universidad una función directora sobre la vida de la persona y de la sociedad: el acceso a los saberes universitarios está totalmente justificado, pues por medio de él con mayor facilidad se podrá “evitar que la sociedad se estropee y acabe siendo ingobernable”.
Además, a la Universidad le corresponde la genuina misión de desarrollar prioritariamente el saber superior, esto es: continuar buscando la verdad e incrementar los saberes humanos (investigación), y luego tras esta primera tarea, también la de enseñarla (trasmisión) y la de extenderla a la sociedad (extensión universitaria). Conviene puntualizar que la labor de la Universidad no se limita a una cuestión de enseñanza: sería una pretensión estéril relegar la actividad universitaria a ser únicamente la cúspide del itinerario de una educación reglada.
Tras el convencimiento universitario que busca verdades existe una ética, que no admite la mentira en la propia vida de la persona. Recordando el versículo evangélico: “la verdad, os hará libres” (Jn 8, 32), Polo afirma que “la Universidad cumple su gran tarea para con la sociedad, formando hombres útiles, cuya utilidad se puede medir, sobre todo, en términos de verdad”. No hay que despistarse: la búsqueda de la verdad es el fin primario de la Universidad: Sin búsqueda de verdades superiores, no hay Universidad.
La Universidad necesita enseñar a sus alumnos a “ser universitario”, pues quien realmente sabe lo qué es ser universitario ése hace Universidad, tanto en el propio centro universitario como fuera de él. Todo alumno durante su paso por la universidad debiera experimentar cómo la Universidad efectivamente pasa por él. Éste es el objetivo que se ha de perseguir: prepararse para ser universitario “de por vida”.
“Ser universitario” es aprender a pensar, adquirir criterios propios, emplear la propia libertad responsablemente, saber tomar decisiones. “Ser universitario” se caracteriza por “estar en el extremo del saber”, y para lograrlo se ha de estudiar “sin parar, estudiando hasta que uno se muera”. “Ser universitario” requiere de “una gran paciencia” para no caer en el pesimismo ni en la desilusión, porque se trata “de dedicarse de por vida a la Universidad”, de entregarse a la búsqueda de la verdad.
Concluyendo. La superación de la crisis de la Universidad pasa por recuperar prioritariamente la unidad de sus saberes desde su misión de buscar la verdad, y por inocular eficientemente entre sus alumnos el “espíritu universitario”. Revertir esta situación se encuentra en cada uno de nosotros. Leonardo Polo recomienda: “no te limites a aprovecharte de la universidad; decídete a serla tú mismo”, así que sin demora te invito: ¡decídete a ser Universidad!".

 
Una versión completa de la comunicación aparecerá publicada en las actas de este XVIII Congreso Católicos y Vida Pública. Si tienes interés escríbeme y te la enviaré. Y, por supuesto, acepto con sumo gusto tus valoraciones.
 
En la Universidad CEU San Pablo de Madrid, a 11 de noviembre de 2016.

sábado, 28 de mayo de 2016

Adquirir criterios, vivir valores: retos de la educación. VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria


Santander acogió los días 27 y 28 de junio de 2016 las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria bajo el título: “Adquirir criterios, vivir valores: retos de la educación”, actividad organizada por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y la Fundación Universitaria San Pablo CEU.
La tarde del viernes 27 arrancó con la visita guiada del IES Santa Clara ‒institución educativa de referencia en Cantabria que este año cumple su primer centenario‒, en cuyo emblemático paraninfo se inauguraron las Jornadas por parte de su director, Rafael Ortega Benito, y por Alfredo Alonso García, consejero nacional y secretario del Centro de Santander de la ACdP (incluyo a continuación mi intervención).

"Buenas tardes. Nuestra sociedad española durante estos últimos años acumula experiencia de lo que supone sufrir en sus “propias carnes” la gravedad de la crisis económica. Y parece que el hecho de salir de ella, todavía a pesar de nuestro tenaz empeño, se nos está resistiendo.
Esta debacle de la economía global es consecuencia de una crisis de mucha mayor profundidad, desencadenada ‒entre otras causas‒ por “cantos de sirena” lanzados por el relativismo que ha logrado seducir a nuestra actual sociedad contemporánea, inoculándola sutilmente afirmaciones que propugnan la inexistencia de principios absolutos y el “todo es lo mismo”, y erigiéndose además como la manera de pensar “de moda”, sin posibilidad de que ningún otro tipo de pensamiento se le oponga, siempre que no quiera salirse de lo “políticamente correcto”.
Consecuentemente el relativismo ‒auténtica “filosofía de la sospecha”‒ ha provocado una notoria ausencia de criterios y de valores personales a cambio de la ilusoria conquista de una mayor “libertad”.
Consciente de la necesidad de imprimir un cambio de rumbo en el devenir de nuestro tiempo, el sentir unánime de nuestra sociedad considera que la educación resulta una tarea no solo importante, sino también urgente.
Esta clarividencia de la ciudadanía “de a pie” contrasta con la paradójica “ceguera” de dirigentes políticos para abordar con seriedad la dirección y gestión efectiva del entramado de la enseñanza en España.
Así queda manifiesta su incapacidad de entablar el necesario diálogo para resolver esta cuestión ‒como se ha podido comprobar hasta ahora y a pesar de llamarse “políticos”‒, al encontrarse “entretenidos” en sus intereses partidistas, sociológicamente lejos de “arrimar el hombro” ante la clamorosa demanda de padres y de docentes de un único y común modelo educativo que resuelva el problema de raíz.
Este panorama solo puede ser transformado por la riqueza que es capaz de transmitir la educación familiar y docente.
La unión de familia y “la escuela” es el genuino ámbito donde promover la conformación de principios que den sentido a la vida y de maduras pautas de actuación, cultivar las facultades intelectuales, desarrollar la capacidad del recto juicio y de una ética-moral, prepararse para la vida personal y laboral, etcétera.
La familia, en su calidad de primera comunidad social y de primera escuela, merece un especial reconocimiento.
Dentro de la familia se enseñan y se transmiten criterios y valores culturales, éticos, sociales y espirituales, se reciben los primeros afectos y seguridades, y se adquieren las primeras nociones sobre la verdad y el bien.
Todo esto resulta tan necesario como útil para estimular el crecimiento de nuestro ser personal y para comenzar a tomar contacto con el natural proceso de socialización, al que por naturaleza estamos llamados, ya que interactuar en sociedad forma parte de nuestra manera de ser.
La importancia de “la escuela” no desplazarse a un segundo plano. Nuestra civilización mantiene su progreso y su esperanza gracias a la inestimable labor de maestros y profesores de todos los niveles (colegios, institutos, universidades), y que diariamente se entregan dedicados al esmero y promoción de la formación humana y profesional de sus alumnos.
Así, la actual sociedad española se encuentra ante la crucial misión de preparar a las personas que la conforman: dotándoles de criterios y facilitándoles la adquisición de valores que permitan a hombres y mujeres vivir plenamente en libertad y sin determinantes, sin dejar por ello de reconocerse su dimensión transcendente por medio de su fe y como parte integrante natural de la persona humana.
Todos estos aspectos representan los más inmediatos retos y objetivos que a la educación se le presentan y que, en síntesis, se perfilan en torno a la formación integral de la persona.
Se vislumbra la urgente necesidad de que la comunidad educativa (padres, docentes, Administración…) reflexione y actúe cómo mejorar realmente la calidad de nuestro sistema educativo y, en consecuencia, cómo alcanzar la anhelada excelencia de los estudiantes (a la postre futuros trabajadores).
Estos desafíos han de afrontarse con rigor porque nos afectan más directamente de lo que nos creemos, motivo por el que la Asociación Católica de Propagandistas y la Fundación Universitaria San Pablo CEU quiere invitarles en esta sexta edición de las Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria a reflexionar pausadamente para una posterior eficaz actuación, a propósito de la trasmisión y adquisición de criterios y de valores, pues bien merece que no nos demoremos más, por el bien de nuestro presente pero también de nuestro futuro, sabiendo que la responsabilidad de educar y de buscar el bien común de la sociedad es una labor de todos. Muchas gracias".

Tras el acto de inauguración se disfrutó de una magistral y sugerente conferencia inaugural: “Encrucijada de la educación actual: entre el vértigo y la esperanza”, que impartió el catedrático de Filosofía de IES y consejero titular del Consejo Escolar del Estado Juan Antonio Gómez Trinidad, presentado por Antonio de los Bueis Güemes, profesor de Filosofía del propio IES Santa Clara. El evento contó con una participación de personas mayoritariamente relacionadas con la educación, con la destacada asistencia de representantes de partidos políticos, de la directora del área de Alta Inspección de Educación de la Delegación del Gobierno en Cantabria y del delegado diocesano de Apostolado Seglar.

Las Jornadas prosiguieron al día siguiente 28 de mayo con una Eucaristía presidida por el obispo de Santander, monseñor Manuel Sánchez Monge, en la parroquia de Santa Lucía: templo donde fue bautizado el siervo de Dios Ángel Herrera Oria, a la sazón primer presidente de la ACdP.

Seguidamente los actos se trasladaron al Ateneo de Santander, allí Francisco Sierra Fernández ‒intérprete de Lengua de Signos de IES‒ presentó al escritor y profesor de Antropología Filosófica de la Universidad de Navarra José Ramón Ayllón Vega, quien entusiasmó al auditorio allí congregado confiándole sus “Diez claves para la educación”.

Terminadas las dos ponencias llegó el momento para el debate, protagonizado por las mesas redondas que moderó Javier Almagro García, socio del Centro de Santander de la ACdP. La primera mesa reflexionó sobre los desafíos que se le ofrece a la actividad educativa vistos desde la óptica de los reconocidos profesionales docentes que integraban la mesa: Mª Rosa Blanco Castañeda -directora del Colegio Cumbres-, José Manuel Cabrales Arteaga -director del IES José Mª Pereda- y Fernando Etayo Gordejuela -profesor titular de la Universidad de Cantabria-.

La segunda mesa redonda estuvo compuesta por representantes de la comunidad educativa (Administración, docentes, padres): Roberto González González ‒jefe de la Unidad Técnica de Innovación Educativa del Gobierno de Cantabria‒, José Manuel Ruiz Varona ‒director del CEP Cantabria‒, Carmen López-Rendo Rodríguez ‒secretaria general de la CONCAPA Cantabria‒ y Mª Victoria Venero Gómez ‒presidenta de Escuelas Católicas Cantabria‒. Sus intervenciones, desde el rigor de sus respectivos ámbitos, ofrecieron propuestas para mejorar la práctica educativa, suscitando entre los presentes un animado coloquio, centrado principalmente en casos de nuestra Comunidad Autónoma así como en la importancia de la conformación de buenos y competentes equipos directivos que sepan conducir y armonizar la siempre compleja tarea educativa.

Las Jornadas quedaron clausuradas con las intervenciones de Rafael Ortega y de Alfredo Alonso, y con la lectura de un MANIFIESTO que reafirma el compromiso de la ACdP con la Educación, teniendo en la familia y en “la escuela” el genuino ámbito donde estimular el desarrollo de criterios y de vivir valores, sabiendo que la responsabilidad de educar y de buscar el bien común de la sociedad es una labor de todos.


MANIFIESTO DEL CENTRO DE SANTANDER DE LA ACdP TRAS LAS VI JORNADAS CyVP EN CANTABRIA DEDICADAS A EDUCACIÓN

El Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), de la que fuera su primer presidente un santanderino: el siervo de Dios Ángel Herrera Oria, tras la celebración en esta ciudad los días 27 y 28 de mayo de las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria, dedicadas a la siempre importante temática de la educación bajo el título: Adquirir criterios, vivir valores: retos de la educación, manifiesta que:
- La actual sociedad española -inmersa todavía en las consecuencias de una debacle económica de carácter global- se encuentra ante la existencia de una crisis de aún mayor profundidad: una crisis de principios y de valores personales, de la que se puede recuperar si se fortalece la perenne riqueza de la tarea educativa familiar y docente.
- La familia y “la escuela” (colegios, institutos, universidades) es el genuino ámbito donde promover la conformación de principios que den sentido a la vida, cultivar las facultades intelectuales, desarrollar la capacidad del recto juicio y de una ética-moral, y prepararse para la vida personal y laboral.
- Nos encontramos ante la crucial misión de preparar personas, de dotar de criterios y de facilitar la adquisición de valores que permitan a hombres y mujeres vivir plenamente en libertad y sin determinantes, sin dejar por ello de reconocerse su particular dimensión transcendente, por medio de su fe y como parte integrante natural de la persona humana.
- Nuestro compromiso con la sociedad cántabra, y por extensión también con la española, nos mueve a estimular toda actividad que transmita el desarrollo de criterios y de vivir valores; una labor que bien merece no demorarla más, por el bien de nuestro presente pero también de nuestro futuro, sabiendo que la responsabilidad de educar y de buscar el bien común de la sociedad es una labor de todos.


En Santander, a 28 de mayo de 2016.

sábado, 21 de mayo de 2016

Adquirir criterios, vivir valores: retos de la educación

"Nuestra sociedad española desde hace ya unos cuantos años ha sufrido en sus “propias carnes” como un auténtico drama social la gravedad de la crisis económica, y parece que salir de ella todavía se nos resiste. Esta debacle de la economía no ha sido sino consecuencia de una crisis de mucho mayor calado: la sociedad contemporánea seducida por los cantos de sirena del relativismo, que propugna tanto la inexistencia de principios absolutos como el “todo es lo mismo”, consecuentemente desembocando en una notoria ausencia de criterios y de valores personales a cambio de la ilusoria conquista de una mayor “libertad”.

Consciente de la necesidad de imprimir un cambio de rumbo en el devenir de nuestro tiempo, el sentir unánime actual de la sociedad considera que la educación resulta una tarea no solo importante sino también urgente. La clarividencia de la ciudadanía “de a pie” contrasta con la paradójica “ceguera” de dirigentes políticos para abordar con seriedad la dirección y gestión efectiva del entramado de la enseñanza en España, quedando manifiesta su incapacidad de entablar el más mínimo diálogo para resolver esta cuestión ‒como se ha podido comprobar hasta ahora y a pesar de llamarse “políticos”‒, al encontrándose “entretenidos” en sus intereses partidistas y sociológicamente lejos de “arrimar el hombro” ante la clamorosa demanda de padres y de docentes de un único y común modelo educativo que resuelva el problema de raíz.

Este panorama solo puede ser transformado por la riqueza que es capaz de transmitir la educación familiar y docente. La unión de familia y “la escuela” es el genuino ámbito donde promover la conformación de principios que den sentido a la vida y de maduras pautas de actuación, cultivar las facultades intelectuales, desarrollar la capacidad del recto juicio y de una ética-moral, prepararse para la vida personal y laboral, etcétera. La familia merece un especial reconocimiento, en su calidad de primera comunidad social y de primera escuela: dentro de ella se enseñan y se transmiten criterios y valores culturales, éticos, sociales y espirituales, se reciben los primeros afectos y seguridades, y se adquieren las primeras nociones sobre la verdad y el bien. Todo esto resulta tan necesario como útil para estimular el crecimiento de nuestro ser personal y para comenzar a tomar contacto con el natural proceso de socialización al que por naturaleza estamos llamados, ya que interactuar en sociedad forma parte de nuestra manera de ser. La importancia de “la escuela” no se puede desplazar a un segundo plano. Nuestra civilización mantiene su progreso y su esperanza gracias a la inestimable labor de maestros y profesores de todos los niveles (colegios, institutos, universidades), que diariamente se entregan dedicados al esmero y promoción de la formación humana y profesional de sus alumnos.

Así, la actual sociedad española se encuentra ante la crucial misión de preparar a las personas que la conforman: dotándoles de criterios y facilitándoles la adquisición de valores que permitan a hombres y mujeres vivir plenamente en libertad y sin determinantes, sin dejar por ello de reconocerse su dimensión transcendente por medio de su fe y como parte integrante natural de la persona humana. Todos estos aspectos representan los más inmediatos retos y objetivos que a la educación se le presentan y que, en síntesis, se perfilan en torno a la formación integral de la persona. Estos trascendentales desafíos han de afrontarse con rigor porque nos afectan más directamente de lo que nos creemos. Sin ir más lejos y como ejemplo desde donde realizar analogías, estos días pasados la Encuesta de Población Activa (EPA) revelaba el incremento de la tasa de abandono educativo temprano en Cantabria. Aunque el dato concreto se encuentra por debajo de la media española, a todas luces no es ni mucho menos para alegrarse sino que cualitativamente resulta negativo para el ámbito de la enseñanza en nuestra Comunidad Autónoma. Sin embargo, no es el momento de lamentos ni de acusaciones enfrentadas. Aceptemos esa vicisitud pero no nos conformemos con ella. Pasemos seriamente a la acción y pongamos los medios para comenzar cambiarla ya, y si son eficientes los frutos se verán en un futuro inmediato.

Se vislumbra la urgente necesidad de que la comunidad educativa (padres, docentes, Administración…) reflexione y actúe cómo mejorar realmente la calidad de nuestro sistema educativo y, en consecuencia, cómo alcanzar la anhelada excelencia de los estudiantes (a la postre futuros trabajadores). Definitivamente, la trasmisión y adquisición de criterios y de valores bien merece que no nos demoremos más, por el bien de nuestro presente pero también de nuestro futuro, sabiendo que la responsabilidad de educar y de buscar el bien común de la sociedad es una labor de todos".


Tribuna libre publicada en El Diario Montañés el 9 de junio de 2016:


Los próximos días 27 y 28 de mayo en Santander tendrán lugar las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria, precisamente dedicadas a la educación, organizadas por la ACdP y por la FUSP-CEU:

Pincha en la fotografía para ampliar.

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Todo tiempo dedicado a educación, siempre es tiempo invertido en beneficio del progreso de nuestro presente y de nuestro futuro. Su atractivo programa no puede menos que estimular nuestra participación en estas Jornadas. No dejes de saludarme si te fuera posible asistir.

En Torrelavega, a 21 de mayo de 2016.

sábado, 17 de enero de 2015

VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Burgos. La familia: solución, esperanza, futuro.

Escribo estas líneas durante mi vuelta a la tierruca desde la emblemática y noble ciudad de Burgos, cabeza de Castilla, en donde he disfrutado hoy de una intensa jornada de formación y de encuentro, que a pesar de haber comenzado ayer, día 16: las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Burgos, que en esta edición llevaban el título "La familia: solución, esperanza, futuro" (si quieres ver una crónica breve y fotografías de estas Jornadas pincha aquí).
El nivel académico de los ponentes ha sido muy alto, además de muy dotado para captar la atención del nutrido auditorio que correspondió con animados coloquios tras las respectivas conferencias. Por lo que me he marchado muy confortado por las ideas que se lanzaron en aquel salón de actos de la facultad de Teología del Norte de España.
Durante el acto de clausura, en el cual nos acompañó Mons. Francisco Gil Hellín, arzobispo de Burgos, participé en nombre del secretario general de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), organizadora de estas Jornadas, con las siguientes palabras dirigidas durante la clausura para poner en valor la institución familiar:
"Excmo. y Rvdmo. Sr. Arzobispo de Burgos, Sr. Director de las Jornadas, estimados representantes de realidades y movimientos eclesiales, ponentes y componentes de la mesa redonda, amigos todos.
Os dirijo en nombre del presidente y del secretario general de la Asociación Católica de Propagandistas mi saludo más cordial y mi vivo agradecimiento en particular a los ponentes y componentes de la mesa redonda, por el generoso servicio y eficaz que habéis realizado durante estas Jornadas.
Este fin de semana se han abordado en profundidad y desde diferentes prismas, las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Burgos con el lema: La familia: solución, esperanza y futuro.
Las Jornadas ahora llegan a su fin.
La institución familiar está padeciendo una honda transformación de consecuencias impredecibles para la sociedad humana. Además, el mundo de hoy se encuentra ante una auténtica crisis de la conciencia moral que le hace especialmente vulnerable. Por ello, queridos amigos, tenemos que empezar por fortalecer la familia.
La Asociación Católica de Propagandistas, siempre sensible a los problemas de la Sociedad y, en este caso, el familiar, ha dedicado su último Congreso Católicos y Vida Pública, que viene celebrándose anualmente, a este tema. Durante la presentación pública de este Congreso tuvimos la oportunidad de que nos acompañara el presidente del Pontificio Consejo para la Familia, Mons. Vizenzo Paglia, quién nos trasladó el marcado interés del Santo Padre por la familia.
La Europa religiosa y cristiana tiene delante de sí una gran tarea y compromiso, a saber: devolver la importancia y la grandeza que le corresponde a la familia, núcleo fundamental de la Sociedad.
Resulta importante destacar que, entre todas las instituciones nacionales e internacionales, la Iglesia Católica es la única que se implica en las cuestiones y problemas que afectan a la familia de nuestro tiempo. Como ha reiterado el papa Francisco: el Sínodo de la familia no viene a cambiar la doctrina, sino a plantear la actualización de la pastoral. Por otro lado, los valores y las virtudes de la familia son punto de fuerza sobre los que se apoya el núcleo familiar y no pueden ser puestos en discusión.
El amor conyugal persiste, a pesar de las múltiples dificultades propias de las naturales limitaciones humanas, lo que resulta uno de los milagros más bellos.
La cultura dominante no niega realmente la familia, sino que la sitúa al mismo nivel de otras nuevas formas de relación, que aparentemente son compatibles con ella, pero que, en realidad, la quebrantan.
La familia se enfrenta ante la dictadura del pensamiento único, viéndola de manera secularizada y según las modas de los tiempos. La crisis de valores, el secularismo ateo, el hedonismo y la ambición de poder erosionan a la familia y cambian los valores de unión entre el varón y la mujer.
A pesar de estas dificultades y de la cultura que impera, estoy convencido que la familia continua siendo el lugar de la vida, del misterio del ser, de la prueba y de la historia. Su unicidad la hace ser un insustituible patrimonio de la Humanidad.
La familia sigue siendo una buena noticia y los cristianos estamos llamados a vivir y a dar testimonio al mundo entero, para que todos puedan experimentar su fuerza y belleza.
En un mundo marcado por la soledad y por la violencia, el matrimonio y la familia cristiana puede realizar un nuevo humanismo del que nuestra Sociedad tiene tanta necesidad.
El punto central que hay que abordar es el modo de transmitir a las generaciones venideras el respeto hacia el misterio del amor desde su origen hasta su último destino, inscrito en la intimidad del Dios trinitario.
El Santo Padre ha manifestado recientemente que la misión de la familia cristiana es la de anunciar al mundo, con la fuerza del sacramento nupcial, el amor de Dios. Así, a partir de este mismo anuncio nace y se construye una familia viva, que pone el foco del amor en el centro de todo su dinamismo humano y espiritual.
Confío a Dios, nuestro Señor, y a la Familia de Nazaret los frutos de estas magníficas Jornadas y del próximo Sínodo dedicado a la familia de este año 2015".
Junto con el arzobispo de Burgos durante la clausura de las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Burgos.
A punto de llegar a la capital del Besaya, Torrelavega, 17 de enero de 2015.

sábado, 10 de mayo de 2014

La Evangelii Gaudium: una invitación a la audacia y la creatividad. V Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria

Los pasados días 9 y 10 de mayo de 2014 se celebraron en el salón de actos del centenario Ateneo de Santander las V Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria bajo el título La Evangelii Gaudium: una invitación a la audacia y la creatividad, organizadas por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Pincha aquí para acceder a una breve crónica, a la galería fotográfica y al audio de las intervenciones que se produjeron en ella. Rescato alguno de los momentos que vivimos durante este par de días.
 
El viernes día 9 de mayo durante el acto de inauguración, junto al viceconsiliario nacional de la ACdP y el director nacional de las Jornadas Católicos y Vida Pública y secretario nacional para la Nueva Evangelización de la ACdP, me dirigí con la siguiente bienvenida al auditorio asistente, momentos previos de la primera conferencia del Dr. Josué Fonseca:


"Buenas tardes. El Centro de Santander de la ACdP, de la que fuera su fundador y primer presidente nuestro paisano el siervo de Dios Ángel Herrera Oria se honra en darles la más cordial bienvenida a las V Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria, que en esta edición pivotarán en torno al título: “La Evangelii Gaudium: una invitación a la audacia y la creatividad”.

Sin duda, la última exhortación apostólica del Papa Francisco ha impulsado a toda la Iglesia a replantearse su misión, como mensajera del perenne y alegre mensaje evangélico de Amor y Paz que Jesucristo nos propone en aras de alcanzar una mínima Justicia Social, demandada por cada hombre durante su vida en este mundo.
Así comienza esa exhortación:
“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. (…) quiero (…), para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años” (n. 1).
Ésta es, pues, la tarea a la que el Santo Padre nos invita. Por este motivo la sociedad montañesa ha sido convocada a estas V Jornadas, para considerar y posteriormente, si cabe, aplicar en nuestra diócesis de Santander los buenos frutos que en este foro seamos capaces de cosechar.
Permítanme otra cita a la exhortación:
“La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha primereado en el amor (cf. 1Jn 4,10); y, por eso, ella sabe adelantarse, (…) [viviendo] un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva” (n. 24).
Notemos el neologismo del Papa Francisco: “primereado”, esto es: involucrarse, saber acompañar, hacer fructificar y, consecuentemente, saber festejar oportunamente.
Así pues, mi deseo para estas V Jornadas Católicos y Vida Pública es que nos atrevamos, “un poco más a primerear” socialmente en Cantabria, y si tuviéramos oportunidad al resto de la humanidad.
Finalmente, quiero agradecer ex profeso la presencia de don Andrés Ramos Castro, viceconsiliario nacional de la ACdP por acomodar sus apretadas agendas y acompañarnos esta tarde. El Centro de Santander de la ACdP quiere dar las gracias a don Felipe Santamaría García, delegado de Apostolado Seglar de nuestra diócesis, por su incondicional respaldo con altas dosis de empeño personal en la preparación de estas V Jornadas. Y dicho esto, le cedo la palabra a don Juan Caamaño Aramburu, director nacional de las Jornadas Católicos y Vida Pública y secretario nacional para la Nueva Evangelización de la ACdP, quién con su buen hacer ha cuidado de la organización de estas V Jornadas. Muchas gracias".
 
Inauguración de las V Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria, junto al viceconsiliario nacional de la ACdP y el director nacional de las Jornadas.
 

 Al día siguiente, sábado 10 de mayo, las V Jornadas continuaron con la celebración de una Misa en la parroquia de Santa Lucía de Santander presidida por el obispo de nuestra diócesis, Mons. D. Vicente Jiménez Zamora, quien dedicó en su homilía unas bellas palabras sobre el primer presidente de la ACdP, el siervo de Dios Ángel Herrera Oria.
 
A continuación, Dr. José Alberto Parejo Gamir se detuvo en considerar las cuestiones sociales que de esta exhortación apostólica emanan. Tras su interesante intervención tomaron la palabra representantes de distintos movimientos apostólicos en nuestra diócesis de Santander. A modo de introducción y de orientar el debate de la mesa redonda expuse:
 
Buenos días. Iniciamos la mesa redonda: Retos para la evangelización en la diócesis de Santander.
 
Permítanme, antes de “meternos en harina”, recordar un texto de la Evangelii Gaudium en torno a la cual giran las Jornadas: “Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan. Desde el punto de vista de la evangelización, no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discursos y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón. (…). Siempre hace falta cultivar un espacio interior que otorgue sentido cristiano al compromiso y a la actividad” (n. 262)
Elevo a esta mesa, y al posterior coloquio que mantendremos, una serie de preguntas:
- ¿En qué estado está actualmente la tarea apostólica en nuestra diócesis?
- ¿Cabe replantearse, a la luz de las enseñanzas pontificias, el modo de acometer nuestra misión de comunicar la alegre noticia del Evangelio a nuestra sociedad montañesa?
-. ¿O por el contrario, a juicio de nuestros ponentesel diagnóstico actual de las prácticas actuales de evangelización les resulta satisfactorio?
- En definitiva, ¿se abre algún nuevo reto para la evangelización en nuestra diócesis de Santander?
Dicho esto paso a presentar a los componentes de esta mesa redonda:
MOVIMIENTO CULTURAL CRISTIANO: Este movimiento de Apostolado Seglar de la Iglesia Católica está reconocido por la Conferencia Episcopal Española. Nació en 1982 y lleva trabajando en nuestra diócesis de Santander desde hace más de 20 años. Durante unos años el Aula Malagón-Rovirosa se realizó en una casa de nuestra diócesis ubicada en Unquera. El Movimiento Cultural Cristiano ofrece a la Iglesia, a las personas y familias La Militancia Cristiana de por Vida, entendiendo que la promoción de militares cristianos y la promoción de una cultura solidaria son un deber de solidaridad con los empobrecidos de toda la tierra.
CAMINO NEOCATECUMENAL EN CANTABRIA: El Camino Neocatecumenal fue definido por S. S. Juan Pablo II como “un itinerario de formación católica, válida para la sociedad y los tiempos de hoy”.
ACCIÓN CATÓLICA GENERAL: Asociación de laicos que nació con vocación de colaborar en la misión de anunciar a Jesucristo a todas las personas, de colaborar en la maduración de la fe cristiana de aquellos que dan sus primeros pasos en la Iglesia, y de establecer en todas las parroquias una propuesta estable de apostolado asociado para que la acción evangelizadora de los laicos sea más eficaz y se realice en un clima de comunión y celo apostólico.
Tras las intervenciones del animado debate que se produjo, cerré a modo de conclusión con otro fragmento de la exhortación apostólica:
"Para mantener vivo el ardor misionero hace falta una decidida confianza en el Espíritu Santo, porque Él «viene en ayuda de nuestra debilidad» (Rm 8,26). Pero esa confianza generosa tiene que alimentarse y para eso necesitamos invocarlo constantemente” (n. 280). 
 
Momento de la Mesa redonda junto con varios representantes de movimientos apostólicos de nuestra diócesis de Santander.
 
Las jornadas dieron fin con un breve acto de clausura, presidido por nuestro obispo y el secretario general de la ACdP. Antes de sus intervenciones, dirigí al auditorio las siguientes reflexiones:
 
"Nos toca hacer balance de estas V Jornadas, aunque lo importante comienza en cuanto salgamos al “mundo” y desarrollemos nuestra misión de comunicar con audacia y creatividad la alegría del Evangelio.
Recordemos que “el entusiasmo evangelizador se fundamenta [‒parafraseando la Evangelii Gaudium‒] en” nuestra convicción de que el Evangelio responde a las necesidades más profundas de las personas, porque todos hemos sido creados para lo que el Evangelio nos propone [a saber]: la amistad con Jesús y el amor fraterno” (n. 265).
El Evangelio “no pasa de moda porque es capaz de penetrar allí donde nada más puede llegar”. El Evangelio es “una respuesta que cae en lo más hondo del ser humano y que puede sostenerlo y elevarlo” siempre, motivo por el que no hay lugar para el desánimo. (n. 265)
El siervo de Dios Ángel Herrera Oria en el marco de la XXI Asamblea General de la ACdP, que precisamente se celebró en esta ciudad de Santander, pronunció las siguientes palabras que continúan conservando su actualidad, a pesar de haber sido pronunciadas hace casi 80 años (8/9/1934):
“Vamos a una nueva concepción de la sociedad (…). Late en todos la preocupación social. Con ojos humanos no podemos mirar tranquilos el porvenir. (…). La obra que hemos de realizar es muy grande. (…). No es la obra de una sola generación; pero esto no constituye motivo de desaliento, sino, por el contrario, sirve para animarnos en la tarea. No podemos perder de vista que somos en ella colaboradores de la Providencia. [Y termina D. Ángel:] Vamos a realizar cada uno una parte de su plan”. (AHO, Obras Completas, VII, 491-492).

Llega el momento de los agradecimientos. A los ponentes, a los miembros de la mesa de redonda y a sus presentadores. Su comprometida participación y testimonio nos enriquecen.

Agradezco al Ateneo de Santander su acogida durante estas Jornadas y la que nos ha procurado a lo largo del presente curso, en el que celebra su Centenario. A los medios gráficos y de comunicación social. Sin ellos los frutos de estas V Jornadas no saldrían de esta sala, y se cumpliría la afirmación de Wittgenstein: “Lo que solo sabe uno, no lo sabe nadie”. A D. Juan Caamaño Aramburu, director nacional de las Jornadas Católicos y Vida Pública por el mimo y esmero que ha demostrado en la preparación de esta edición en Cantabria. A todos ustedes les agradezco sinceramente también su asistencia y les convocamos a nuestra próxima actividad: el curso deverano “Ángel Herrera Oria y la Generación del 14”, que tendrá lugar como tradicionalmente viene siendo enel Seminario de Monte Corbán  entre el 23y el 26 de julio. Quedan todos invitados.

El Centro de Santander de la ACdP queda a su disposición para lo que tengan a bien menester, bien en nuestra sede de la parroquia del Stmo. Cristo o en nuestra web www.acdp.es/santander o escribirnos a santander@acdp.es.
Finalmente, el Centro de Santander de la ACdP quiere dar las gracias a nuestro obispo, Mons. D. Vicente Jiménez Zamora, por su presencia en estas V Jornadas, que comenzaban con la celebración de la Misa en la parroquia de Santa Lucía en un día en el que conmemoramos al santo patrón del clero español, san Juan de Ávila.
Le cedo la palabra a D. Antonio Rendón-Luna, secretario general de la ACdP, a quien le agradezco el que nos acompañe esta mañana a pesar de los compromisos que le obligaban a permanecer en Madrid. Muchas gracias".
 
Clausura de las V Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria, junto a Mons. Jiménez Zamora y el secretario general de la ACdP.
 

Quiero agradecer a Popular TV Cantabria su deferente atención  para con el Centro de Santander de la ACdP por cubrir informativamente este evento:
 
 
 
Espero tus comentarios. Agradezco particularmente a D. José Manuel Mochales sus instantáneas.
 
En Santander, a 10 de mayo de 2014.