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sábado, 23 de julio de 2016

Acciones, no lamentos. Pautas para la vida pública. Curso de verano de la ACdP en Santander 2016

Los días 22 y 23 de julio de 2016 se celebró el curso de verano de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), que tradicionalmente tiene lugar en el seminario diocesano de Monte Corbán de la ciudad de Santander, este año titulado Acciones, no lamentos. Pautas para la vida pública, y dirigido por el secretario general de la ACdP, don Antonio Rendón-Luna y de Dueñas

Quiero destacar seguidamente algunos de los momentos en los que tuve el honor de participar. Para una crónica completa y un buen número de fotografías puedes pinchar aquí.

Ana González Pescador, Carlos Romero Caramelo, monseñor Manuel Sánchez Monge, Alfredo Alonso.




El viernes día 22 de julio intervine en el acto de inauguración, en una mesa presidida por don Carlos Romero, presidente de la ACdP y de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, acompañado de monseñor Manuel Sánchez Monge, obispo de Santander, y de  doña Ana María González Pescador, concejal y teniente de alcalde del excelentísimo ayuntamiento de Santander. Estas fueron mis palabras de bienvenida a los asistentes venidos de toda nuestra geografía española:


"Gracias presidente. En primer lugar darles a ustedes la bienvenida a Santander, y disculpar la presencia en esta mesa de don Antonio Rendón-Luna, nuestro secretario general y director de estas jornadas estivales de formación de la ACdP.
Mi papel como secretario de Centro, como la de años precedentes, se dirige a colaborar en todo aquello que la secretaría general precise para las sesiones académicas, y también las de convivencia entre propagandistas, resulten lo más provechosas posibles. Así que si en algo les puedo ayudar no duden en decírmelo.
Este “curso de verano”, que lleva por título Acciones, no lamentos. Pautas para la vida pública es un llamamiento a cada uno de todos ustedes, hermanos propagandistas, a ser realistas y a que pisemos el suelo que marca la actualidad social, pues sólo así podremos vivir el momento presente tan necesitado como está de nuestra eficaz inoculación de principios y de criterios, y de ese buen hacer que los hombres de espíritu con capacidad de dirección saben imprimir entre sus coetáneos.
Aunque ciertamente podríamos pararnos a deleitarnos y regodearnos en lamentarnos, y en señalar solamente aquello que no nos parece acerado, sin poner además nada de nuestra parte para arreglarlo y reconducirlo, ésta actitud, en rigor, es un comportamiento pesimista, quietista y que no conduce a nada.
Sin embargo, el propagandista no es una persona así. Si no que actúa con positividad siendo sus acciones orientadas por una finalidad que tiene su horizonte en las pautas enseñadas en el Evangelio, siempre luminoso y esperanzador.
Cómo habrán podido comprobar en el programa, se abordarán diversas temáticas de la vida pública: el ámbito natural en el que se desenvuelve el propagandista. Así, se repasarán nociones y se adquirirán herramientas sobre economía, actualidad social, mass media, acción social, Doctrina Social de la Iglesia y acción política. En esto, y en mucho más ha de estar un propagandista.
Confío en que sus expectativas no quedarán defraudadas".

El sábado día 23 de julio la actividad académica de las jornadas de formación de la ACdP se trasladó a Mazcuerras -reconocido como uno de los "pueblos más bonitos de Cantabria"-, allí los alumnos fueron recibidos en la casa gótica, en donde se ofreció un recorrido por la interesante y bella arquitectura civil de este municipio a cargo del historiador local don Francisco Javier González Rebanal, autor del libro Pedro Fernández Campa y su  proyecto en Mazcuerras.
A continuación se celebró la segunda y última mesa redonda programada del curso de verano: Reverdecer la acción política actual, ¿un reto imposible?, compuesta por don José Peña González, catedrático emérito de Derecho Constitucional de la Universidad San Pablo CEU, don Javier Puente Redondo, ingeniero y exdiputado en Cortes en la X Legislatura, y don Ildefonso Calderón Ciriza, médico y diputado en el Parlamento de Cantabria, y moderada en esta ocasión por mi. A modo de introducción dirigí las siguientes reflexiones (omito las presentaciones de los ponentes):
Momento del intenso debate de la mesa redonda en la Casa Gótica del Ayuntamiento de Mazcuerras.




"Buenas tardes. En primer lugar dar las gracias al Excmo. Ayto. de Mazcuerras por la generosa y cálida acogida que ofrece hoy a la ACdP en ésta su casa gótica.
Llegamos al último de los actos académicos de estas jornadas estivales de formación de la ACdP. Tras repasar otros ámbitos de actuación propios de la vida pública, nos vamos a centrar en la acción política, una dedicación definida recientemente por el papa Francisco como “una de las formas más altas de caridad”.
Hace unas semanas, en otro foro académico –al menos tan respetable e ilustre como éste-, un importante dirigente de un histórico partido político español desahogaba su ideologizada falta de altura de miras afirmando sin rubor alguno que “el catolicismo contamina la esencia del ser español”. Aseveraciones como éstas –si ustedes me lo permiten- denotan una notable falta de madurez histórica y una insondable ignorancia de la historia de nuestro país. Asimismo así resulta patente el obstinado objetivo de borrar de nuestra memoria el significativo papel que la Religión católica jugó en la edificación de lo que hoy por hoy todavía denominamos España, demonizando y desprestigiando mediáticamente a sus protagonistas.
Actitudes como éstas, sumadas a otros escandalosos comportamientos muy alejados de la prudente virtud política, están alejando a la “clase política” de la ciudadanía, provocando que pierdan el interés por lo público acabando en situaciones totalmente idiotas, si atendemos al riguroso significado etimológico griego.
La preocupación por “lo público” es una cuestión de primer orden y de primera necesidad. El monopolio de “lo político”, por parte de aquellos estrictamente ocupados en su propio interés particular en lugar del bien común, está causando que para la ciudadanía la política sea una actitud caduca y muy separada de sus prioridades reales.
Esta mesa redonda, lejos de posiciones pesimistas, quiere reflexionar si es posible reverdecer la acción política actual, y en tal caso cómo realizarlo.
Afortunadamente contamos con unos ponentes que, tanto pos sus conocimientos como por su experiencia, pueden ofrecernos sugerentes líneas de consideración y acertados criterios para refortalecer el tejido socio-político de España, tan necesitado de regeneración educativa, política e institucional".

Tras casi dos horas de interesantes reflexiones por parte de los ponentes y de un sugerente debate posterior a raíz de las atinadas preguntas de los presentes, llegó el momento del acto de clausura presidido conjuntamente por don Francisco Javier Camino Conde, alcalde de Mazcuerras, don Antonio Rendón-Luna, secretario general de la ACdP y director de estas Jornadas; antecediéndoles en el uso de la palabra expresé estas palabras de agradecimiento y de despedida:
A. Rendón, F. J. Camino y A. Alonso en la Casa Gótica del Ayuntamiento de Mazcuerras.


"Llegamos al término de la actividad académica de estas jornadas estivales de formación de la ACdP.
Es el momento de agradecer el abnegado trabajo de todas las personas que han participado en su desarrollo. Gracias a los ponentes, a sus presentadores y a los moderadores de mesa. Gracias al buen hacer de la secretaría general, y a nuestro secretario general y director de estas Jornadas, don Antonio Rendón-Luna. Yo, como secretario del Centro de Santander, he intentado colaborar en lo que se me ha pedido, como así realicé en ediciones anteriores.
Y, gracias a ustedes especialmente. Sin su asistencia y activa participación este curso de verano, este encuentro –marcado por la altura de miras y una clara vocación de servicio por el bien común- no cumpliría su finalidad, a saber: ampliar nuestra formación e incrementar nuestra unidad asociativa, un objetivo de primera necesidad dentro de nuestra organización.
Quiero rescatarles un breve fragmento de la oración fúnebre dirigida por Ángel Herrera Oria, ya obispo de Málaga, durante el funeral de nuestro fundador: el padre Ángel Ayala, que considero recobra su actualidad en el momento presente. Dice en aquel momento monseñor Herrera Oria:

“En el desorden de principios de siglo [XX], nada le entristecía tanto [al padre Ayala] como la inacción de los católicos, más dados a la crítica y a la murmuración que a la acción eficaz y profunda”.

Es el momento para la acción, compañeros propagandistas. Ésta es la consigna que Ángel Herrera entrega esta tarde a cada uno de todos nosotros.
Aunque nuestra acción ha de estar precedida y acompañada por los siempre necesarios momentos de oración, si queremos que nuestra acción sea eficaz y eficiente.
Además, nuestra acción –nos recomienda Herrera- no puede realizar concesiones al pesimismo ambiental, el cual arrastra a la crítica fácil y a las quejas.
Confío que ya a la vuelta, en sus respectivas ciudades, enardecidos sus corazones y estimuladas sus voluntades, trasladen este sano propósito y positiva actitud ante la ingente labor apostólica que nos trae el día a día dentro de nuestra participación en la vida pública.
Lo repito una vez más: Acciones, no lamentos. Buen viaje".

Aprovechando nuestra presencia en Mazcuerrras, alumnos y ponentes nos acercamos al monumento que en esta localidad se erige en honor a los foramontanos, aquellos que en tiempo de La Reconquista demostraron la valentía de partir a repoblar el resto de la península Ibérica (en este mismo blog le dedicamos un post en octubre de 2012), por lo que con orgullo puede decirse: "Hispania hic íncipit - Aquí comienza España".
Participantes de las jornadas de formación de la ACdP ante el monumento de los foramontanos (Mazcuerras).










martes, 26 de enero de 2016

El evangelio de la misericordia en el papa Francisco, por Dr. Gerardo del Pozo Abejón. Conferencia ACdP Santander - Aula Ángel Herrera Oria

El 26 de enero de 2016 el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) celebra en el Ateneo de Santander una conferencia del Aula Ángel Herrera Oria, dentro de los actos en honor a san Pablo, su santo Patrono, titulada El evangelio de la misericordia en el papa Francisco impartida por el decano de la Facultad de Teología de la Universidad San Dámaso y consiliario del Centro de Madrid de la ACdP, Dr. Gerardo del Pozo Abejón.
Popular TV Cantabria dedicó una breve vídeo-noticia:



Tras una breve salutación del presidente del Ateneo, don Manuel Ángel Castañeda, intervine para presentar al ponente de manera formal al numeroso auditorio congregado en ese salón de actos:

"Buenas tardes. Sirvan mis primeras palabras para agradecer al Ateneo de Santander la siempre cálida acogida que dispensa a los actos públicos organizados por el Centro de Santander de la ACdP. No puedo menos que agradecer también el que nuestro obispo –nuestro pastor, don Manuel Sánchez Monge– haya tenido la deferente atención de querer acompañarnos esta tarde.
Todos ustedes ya saben que nos encontramos en el Año de la Misericordia en virtud de la bula Misericordiae vultus, que el papa Francisco promulgó el pasado 11 de abril de 2015. Quiero rescatarles un fragmento de su segundo artículo:

Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es condición para nuestra salvación. (…). Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida”.

Permítanme una breve reflexión a propósito de este texto, antes de presentar al ponente de esta tarde.
No sé si lo han notado.
El papa nos está advirtiendo de una imperiosa necesidad que nuestra sociedad actual reclama, a saber: personas que interioricen y vivan al tiempo precisamente el misterio de la misericordia, y lo que de él se deriva.
O dicho con otras palabras. Nuestro mundo, hoy, requiere de personas que caigan en la cuenta de que su felicidad, su auténtico bienestar depende de su comprensión sobre lo que representa poseer un corazón misericordioso, condición –ésta última– indispensable para una fructífera relación con el resto de los seres humanos.
Si lográsemos percibir esta verdad adoptaríamos una disposición vital bien distinta, frente a aquellos que deciden optar por la esterilidad de aptitudes individualistas y relativistas, y por una vida interior que no reconoce el rico hontanar que emana de la vida divina, que se nos hace accesible por medio de Jesucristo y su Evangelio.
¿Resulta posible construir cada una de las esferas de la vida pública de nuestra sociedad, si las personas que las integramos no poseemos una clara vocación de servicio ni nos encontramos motivados por el motor de la búsqueda del Bien Común? Principios, ambos, inherentes a la actividad que proporciona profundizar en el misterio de la misericordia.



Pues bien, para acercarnos e introducirnos en la inmensidad del misterio de la misericordia, en el contexto de este Año de la Misericordia, nadie más idóneo que el conferenciante que nos acompaña: Dr. Gerardo del Pozo Abejón, quien tan amablemente ha vuelto a aceptar la invitación del Centro de Santander de la ACdP.
Nuestro ponente es natural de nuestra vecina tierra burgalesa, en donde recibió el orden presbiteral y desempeñó su ministerio sacerdotal hasta 1993, año en el que se desplazó a la diócesis de Madrid, atendiendo pastoralmente en este momento como capellán del monasterio de Ntra. Sra. de la Visitación de Madrid –más popularmente conocido como el de las Descalzas Reales–, y como consiliario del Centro de Madrid de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) desde 2008.
Su formación académica resulta realmente extraordinaria. Además de sus estudios eclesiásticos, culminados con el grado de doctor en Teología, posee las licenciaturas en Filología Hispánica y en Germanística.
Resulta oportuno destacar que don Gerardo pertenece a la Academia Pontificia de Teología, con sede en la Ciudad del Vaticano.
Su faceta docente e investigadora se encuentra plenamente acreditada. Comenzó a desarrollarla en la Facultad de Teología del Norte de España, Sede de Burgos, pasando, posteriormente, a la Facultad de Teología de la Universidad San Dámaso en Madrid, en donde compagina sus labores como catedrático de Teología Sistemática con sus responsabilidades como decano de la Facultad de Teología. Asimismo, ha sido profesor invitado en la Universidad Lateranense de Roma (1998), y en el Instituto de Humanidades Ángel Ayala de la Universidad CEU-San Pablo (2007-).
Su conocimiento de la ciencia teológica resulta realmente amplio. Ha impartido muy diversas asignaturas. Aunque principalmente se ha dedicado a aquellas disciplinas de la Teología que analizan la antropología y la moral de la persona humana, además de la Doctrina Social de la Iglesia, la Mariología, y la Escatología.
El ámbito de su producción bibliográfica del doctor Del Pozo Abejón tampoco resulta menor. Nos encontramos ante un prolífico investigador con 10 libros y más de 70 artículos publicados en revistas especializadas.
Ha escrito de “casi” de todo. Un breve relación temática: sobre san Agustín de Hipona, el papa Benedicto XVI, santa Edith Stein, el papa Francisco, el filósofo Francisco de Suárez, Joseph Ratzinger, san Juan de Ávila, santo Tomás de Aquino; sobre Concilio Vaticano II, diálogo intercultural e interreligioso, Doctrina Social de la Iglesia, Ética y Derecho, Fe y Cultura, Fe y Razón, gracia, inviolabilidad de vida humana, Libertad-Verdad-Bien, libertad religiosa, matrimonio, místicos, Teología bíblica de la creación, Teología y espiritualidad, y un largo etcétera.
Solo les recordaré cuatro títulos: Lex evangelica. Estudio histórico-sistemático del paso de la concepción tomista a la suareciana (1988) (un clásico); Comentarios a la “Veritatis Splendor” (BAC, 20022); Hacia una teología de los santos en J. Ratzinger: Teresa de Lisieux (Universidad San Dámaso, 2013) (de deliciosa lectura); y Fe cristiana y ateísmo en el siglo XXI (2015) (como quién dice recién salido del “horno”, junto a otros eminentes investigadores).
Sin duda, sus sabias palabras, al más puro estilo paulino, permitirán enardecer nuestros corazones animándonos a penetrar más aún si cabe en El evangelio de la misericordia en el papa Francisco. Don Gerardo suya es la palabra. Muchas gracias".



En Santander, a 26 de enero de 2016.

lunes, 29 de junio de 2015

Presentación en Santander del libro "Democracia y caridad. Horizontes éticos para la donación y la responsabilidad", de Agustín Domingo Moratalla

El martes 29 de junio de 2015 el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y la editorial santanderina Sal Terrae organizaron conjuntamente el acto de presentación en Santander del libro Democracia y caridad. Horizontes éticos para la donación y la responsabilidad, el último del filósofo y socio del Centro de Valencia, Dr. Agustín Domingo Moratalla, celebrado en el Ateneo de Santander.




Popular TV Cantabria dedicó una vídeo-noticia a esta presentación:


El acto fue introducido por el presidente del Ateneo de Santander, don Manuel Ángel Castañeda, tras él intervine con las palabras que incluyo más abajo, siguiéndome el rector magnífico de la UIMP, Dr. César Nombela Cano, cediéndole posteriormente la palabra a monseñor Manuel Sánchez Monge, obispo de Santander, y ya finalmente el autor del libro: Dr. Agustín Domingo Moratalla.
 
M. A. Castañeda, A. Domingo, Mons. Sánchez, C. Nombela y A. Alonso


"Buenas tardes. En primer lugar, dar las gracias al Ateneo de Santander por acoger la presentación del libro de Agustín Domingo Moratalla: Democracia y caridad. Horizontes éticos para la donación y la responsabilidad, en este acto organizado conjuntamente por la editorial Sal Terrae y por el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP).
 
Además del autor del libro, tengo el privilegio de que compongan esta mesa: monseñor don Manuel Sánchez Monge, obispo de Santander, y el doctor don César Nombela Cano, rector magnífico de la UIMP. A ambos mi sincera gratitud por su generosidad al aceptar nuestra invitación y acompañarnos esta tarde.

Permítanme unas breves palabras para presentarles al autor del libro, y una breve reflexión sobre el libro.
 
Agustín Domingo Moratalla es catedrático acreditado de Filosofía Moral y Política de la Universidad de Valencia. Actualmente dirige la muy diversa actividad académica de la UIMP en su sede de Valencia, y además es socio del Centro de Valencia de la ACdP.
 
Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad Pontificia de Comillas, completando su formación académica como Fellow en la Cátedra Hoover de Ética Social y Económica de la Universidad Católica de Lovaina (Francia) y en el Centro para la Cultura y los Valores de la Universidad Católica de América (Washington, USA).
Ha sido catedrático de Bachillerato en Ávila y Salamanca, y profesor encargado de cátedra en la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), en donde puso en marcha la Facultad de Comunicación. Participó también en la implantación de la titulación en Ciencias Políticas y de la Administración de la Universidad Cardenal Herrera CEU, que tiene su sede en Valencia. Su alto sentido del servicio en busca del Bien común le han llevado a desempeñar responsabilidades políticas como director general de la Familia, Menor y Adopciones en la Generalidad Valenciana (2001-2003).
 
Don Agustín es también responsable de una rica producción bibliográfica, que ha merecido el galardón de varios premios nacionales otorgados tanto por el Ministerio de Cultura como por la institución Manos Unidas.
 
Rescato solo cuatro títulos de su obra filosófica: Un humanismo del siglo XX. El personalismo (Madrid, 1985); Ética de la vida familiar. Claves de ciudadanía comunitaria (Bilbao, 2006); Posee numerosos estudios sobre Ética. Les cito sólo uno: Ética. Todo lo que usted estudió y nunca debió olvidar (Madrid, 2001); o, de más reciente publicación: El arte de cuidar: atender, dialogar y responder (2013).
 
El doctor Agustín Domingo Moratalla parte en su análisis, en este su último libro, desde el hondo significado que emana de los conceptos de “Democracia” y de “Caridad” para repensar la urdimbre del tejido social y político actual empleando las categorías éticas de donación y de responsabilidad, para señalar la irrenunciable dignidad de la persona humana y su vocación para implicarse en el logro del Bien Común.
 
La perennidad y actualidad filosófica del personalismo comunitario y la herméutica filosófica de Paul Ricoeur y Hans-Georg Gadamer serán los hilos conductores por los que discurrirá la argumentación de este riguroso trabajo académico.
 
Quiero subrayarles la importancia de “la donación” porque de ella emana la capacidad de la persona para escuchar, prestar atención y de ser receptiva a otras personas. A juicio del autor urge recuperarla como categoría moral porque “la vida humana no solo es concebida como proyecto y construcción, sino que la vida de la persona también es descubrimiento y donación”. Además, los actos morales propios de “la donación” han de imbricarse con las consecuencias de la “lógica de la sobreabundancia y del don”, la cual nos abre al mundo del per-don, que no significa un “hacer” sino un “dejar hacer en nosotros”.
 
La ética socio-politica sobre la que construimos los espacios públicos de deliberación -denunciará don Agustín- no pueden alimentarse exclusivamente de argumentos políticos, que desde una lectura reduccionista y estrictamente racional se identificarían con “el sistema político democrático”; sino que necesitan también nutrirse de la variedad de los argumentos éticos, culturales y teológicos, siendo así, desde esta riqueza humana, donde aparece la “lógica del don” y que podríamos englobar bajo el concepto de “caridad”. Aquí es dónde se plantea la necesidad de la existencia de una responsabilidad que considere la persona como sujeto ético, capaz de pensar conjuntamente el valor de las convicciones, la solidaridad y el perdón.
 
Nuestro autor no dudará en entrar a reflexionar y responder a las cuestiones más candentes de nuestra actualidad socio-política. Entre ellas la necesidad de una regeneración ética y política de las instituciones y de los poderes públicos, la cual “pasa por la revisión de criterios de promoción interna dentro de los partidos y la regulación del ejercicio de la actividad política por ciudadanos competentes y con capacitación profesional”.
 
El autor en su análisis de la regeneración política introduce tres sugerentes conceptos que merecen nuestra atención y que considero esenciales para adentrarnos en la argumentación que nos presenta:
[1] dinamizar (nutrir de energía moral la vida de las instituciones),
[2] hermeneutizar (redescubrir el horizonte normativo, esto es, el entramado jurídico y de costumbres sobre el que se fundamenta nuestra Socidad), y
[3] cordializar (construir la caridad en la verdad).

También acompaña a su exposición un interesante “decálogo político” que bebe del magisterio pontificio del Papa Francisco desde donde repensar la política, que podría resumirse en conocidas expresiones suyas: “atender a las periferias”, “economía del descarte”, “atención amante”, “espacios sanadores y motivadores”, etc.

Finalizo con una breve alusión al primer presidente de la ACdP, el santanderino Ángel Herrera Oria, que como bien saben, parte de su intensa vida púbica la dedicó a ser director del periódico El Debate, el más influyente de la primera mitad del siglo XX. Pues bien, en un editorial de 13 de enero de 1928, se pregunta lo mismo que hoy nosotros nos cuestionamos, y que efectivamente se pregunta el doctor Agustín Domingo Moratalla: “¿Hay hombres preparados para la política?”. Afirma el editorial:

“Se dice frecuentemente que no hay hombres para los cargos públicos. ¿Se ha pensado en la causa de ese hecho? No hay hombres en gran parte, porque no hay ideas, no hay principios, no hay cultura fundamental. Esta relación entre la Ciencia primera [–la Metafísica–] y el arte de la política es un pensamiento repetido a cada paso en todos los maestros (…)”.

Y, citando un fragmento de un discurso de nuestro también paisano, don Marcelino Menéndez Pelayo, de 1891, el editorial de Herrera Oria de El Debate completa su reflexión y da un remedio:

“A semejante mal, sólo se ve un remedio: recordar al arte de la política, su dependencia de la ciencia política; recordar a la ciencia política su dependencia de la ciencia moral; recordar a la ciencia moral su dependencia de la Metafísica, raíz, al mismo tiempo que complemento, de todas las ciencias humanas”.

Esta obra que hoy presentamos del doctor Agustín Domingo Moratalla posee un completo conjunto de análisis filosófico que resulta “un soplo de aire fresco” para el entramado intelectual que sostiene la acción político-social, enriqueciendo -además- la reflexión de la Doctrina Social de la Iglesia. No cabe duda, que el autor desde la solidez de su formación académica y de su dilatada experiencia profesional aborda un imprescindible estudio de necesaria lectura con respuesta a problemas actuales y que nos preocupan sobremanera, entregándonos claves y criterios desde donde interpretar y afrontar las debilidades adolecidas en el vigente sistema socio-político.

No les anticipo más. Es momento en que ustedes mismos lo comprueben por sí mismos e inicien su lectura".

En el Ateneo de Santander, a 29 de junio de 2015.

martes, 17 de febrero de 2015

Libertad y soberanía de la familia: desafíos y amenazas. Elio A. Gallego García

Esta tarde, martes 17 de febrero arrancó la Semana Diocesana de la Familia 2015: La alegría del evangelio en la familia, organizada conjuntamente por la Delegación Diocesana de Familia de la diócesis de Santander y el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP).
La conferencia inaugural la impartió Elio A. Gallego García, director del Instituto de Estudios de la Familia de la Universidad San Pablo CEU bajo el título Libertad y soberanía de la familia: desafíos y amenazas.
El también propagandista del Centro de Madrid invitó al numeroso auditorio -unas 90 personas-, congregado en el salón de Actos del Ateneo de Santander, a no perder la esperanza en la familia y a perseverar en la conservación de las bondades que posee esta institución, en aras de continuar construyendo nuestra Sociedad a pesar de ideologías individualistas que tan perjudicialmente la erosionan.
Dr. Elio Gallego durante su conferencia durante la Semana Diocesana de la Familia en Santander
Encargado de introducir al ponente, pronuncié las siguientes palabras:
"Vayan mis primeras palabras en agradecimiento al Ateneo de Santander por su siempre amable acogida.

La conferencia, que a continuación va a tener lugar, es la primera del ciclo que la delegación diocesana de Familia y el Centro de Santander de la ACdP hemos organizado conjuntamente con ocasión de la Semana Diocesana de la Familia: La alegría del evangelio en la familia. La siguiente sesión les recuerdo que continuará el próximo miércoles 4 de marzo en la Casa de la Iglesia a esta misma hora.

Los signos de los tiempos nos invitan a retornar nuestra mirada sobre una de las realidades más nucleares de la existencia de la persona humana, con una clara finalidad, a saber, ponerla en valor y devolverla al lugar que socialmente por naturaleza le corresponde.
Todos ustedes ya habrán podido intuir que me estoy refiriendo a la familia. La primera sociedad natural, titular de unos derechos propios y que, según concluye nuestra humana razón e ilumina el mensaje bíblico, por naturaleza tiende a cimentar el centro de la vida social.
Excluir a la familia del lugar que le compete, provoca un manifiesto perjuicio al crecimiento de la Sociedad en la que estamos integrados, ya que la familia posee una específica y original dimensión social, en cuánto que es el lugar primario en donde se fraguan el tono y el estilo de las relaciones interpersonales.
La familia es cuna de la vida y del amor, y en ella la Sociedad recibe el regalo de una nueva persona, llamada desde su intimidad –en razón de su humana naturaleza– a la comunión y a la entrega para con los demás.
Una Sociedad construida a medida de la familia resulta la mejor garantía contra toda ideología individualista o colectivista, porque en ella en la familia, la persona es siempre el centro de la atención en cuanto fin y nunca como medio.

Pues bien, ante la amalgama de desafíos y amenazas que actualmente nuestra Sociedad contemporánea tolera sobre la institución de la familia y en el marco de esta Semana Diocesana de la Familia, esta tarde contamos con el privilegio de contar con la autorizada presencia delDr. Elio Alfonso Gallego García, profesor en la Universidad San Pablo CEU, además de director del Instituto de Estudios de la Familia en esta misma Universidad.
Respetado auditorio, nos encontramos ante una reconocida autoridad académica, que en su faceta como ponente divulga como pocos su dilatada experiencia y reflexión sobre el bien de la institución familiar. Baste sólo recordarles, el buen recuerdo que aún permanece vivo de su última visita a Santander como conferenciante: las pasadas IV Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria en 2012, que precisamente se dedicaron a la familia.

El Centro de Santander de la ACdP, de la que nuestro paisano el siervo de Dios Ángel Herrera Oria fuera su primer presidente, conmemora este año 2015 el 50º aniversario de su creación como cardenal de la Iglesia, que celebraremos, Deo volente, este próximo domingo 22 en durante la Misa de las 13 horas en la Parroquia del Stmo. Cristo. Están todos ustedes invitados.

Agradeciendo la generosidad del doctor Gallego al aceptar nuestra invitación a participar en esta Semana Diocesana de la Familia, Profesor, suya es la palabra: Libertad y soberanía de la familia: desafíos y amenazas".

Incluyo a continuación la vídeo-noticia preparada por Popular TV Cantabria:

En Santander, a 17 de febrero de 2015.

domingo, 11 de mayo de 2014

La guerra justa


El portavoz de la Santa Sede, a principios del pasado mes de abril, hizo pública la impactante noticia sobre el cruel asesinato a sangre fría del sacerdote jesuita holandés, Frans Van der Lugt, en la ciudad de Homs (Siria). Le ofrecieron abandonar la ciudad a causa del hambre y de los frecuentes bombardeos militares en razón de la situación de guerra civil en la que continua este país desde hace tres años, pero decidió permanecer junto al pueblo sirio, a quien le dedicó su vida y sus atenciones espirituales desde 1966, a pesar de la delicada situación bélica que finalmente le condujo al martirio, ofreciéndonos testimonio de amor cristiano, a saber, aquel que da su vida hasta el final.
El Papa Francisco ‒aludiendo a este hecho‒ exhortó: “Ruego que se silencien las armas, que se ponga fin a la violencia. No más guerra, no más destrucción. (…). Su brutal asesinato me ha llenado de profundo dolor y he vuelto a recordar a toda la gente que sufre y muere en ese atormentado país, presa de un conflicto sangriento (…) que sigue cosechando muerte y destrucción”. E invitando a orar por la paz concluyó: “Hay que respetar los derechos humanos, atender a la población que necesita ayuda humanitaria y llegar a la deseada paz a través del diálogo y la reconciliación”. El eco de estas palabras del Santo Padre al resonar en nuestros corazones provoca que nuestro entendimiento se cuestione sobre la sinrazón de la guerra. ¿Tiene algún sentido? ¿Puede existir alguna guerra justa? ¿Resultaría lícita? ¿En qué condiciones? ¿Los gobernantes están legitimados para declararla aunque se atentara contra la dignidad humana? ¿No somos capaces de encontrar otro recurso que la evite?
Las consideraciones sobre el binomio guerra-justicia podrían remontarse al comienzo de la humanidad. Sin embargo, una reflexión seria sobre la “guerra justa” como concepto comenzó a desarrollarse sistemáticamente por algunos filósofos de la emblemática Escuela de Salamanca durante los siglos XVI y XVII, quienes bebieron generosamente de la sabiduría del pensamiento católico medieval representada en síntesis por Tomás de Aquino. Así, Francisco de Vitoria, Domingo de Soto, Luis de Molina, Diego de Covarrubias y Francisco Suárez aportaron enseñanzas fundamentales que conforman la vigente versión secular del ius bellum, como una parte importante de nuestro Derecho Internacional aplicado en las directivas de Naciones Unidas a las que teóricamente están sometidas todos los países, y que regulan la legalidad del recurso a la guerra de acuerdo con los criterios: causa justa, autoridad legítima, recta intención, razonable esperanza de éxito, proporcionalidad y último recurso. El Magisterio pontificio también ha tratado el drama de la guerra ‒fracaso de todo auténtico humanismo‒, y sostiene la paz como su única solución, la cual representa la plenitud de la vida. La encíclica Pacem in Terris (1963) del pontífice san Juan XXIII resulta paradigmática.
La teoría sobre “la guerra justa” afirma, en síntesis, que la guerra es moralmente rechazable como un medio legítimo para resolver conflictos ordinarios, sin embargo puede tolerarse como último recurso para defenderse de una agresión injusta (paralelo social del derecho individual a la legítima defensa). Una guerra justa requiere previamente que su causa también lo sea, y sólo lo es cuando se erige en respuesta de una guerra ofensiva (paralelo social de la legítima defensa personal). La autoridad legítima en una guerra defensiva ha de velar por los bienes que le son propios a la humanidad (verdad, justicia, libertad) y evitar que la población civil se vea afectada por sus nefastas consecuencias, preservando, así, el bien de la paz.

En Santander y mayo de 2014.

Publicado en Boletín de la ACdP 1.774 Año XC (mayo 2014).

lunes, 27 de mayo de 2013

Los católicos y la política a la luz del Concilio Vaticano II y el Magisterio postconciliar. Ciclo conferencias ACdP Vaticano II


El salón de actos del Ateneo de Santander recibió el lunes 27 de mayo de 2013 al Dr. Teófilo González Vila, quién pronunció la segunda de las conferencias del ciclo organizado por el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) dedicado al 50º aniversario del comienzo de los trabajos del Concilio Vaticano II (1962-1965) y 20º de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica (1992), bajo el título "Los católicos y la política a la luz del Concilio Vaticano II y el Magisterio postconciliar" (para vera una reseña y fotografías pincha aquí). La mesa presidencial contó, además del ponente, con don Felipe Santamaría, delegado diocesano de Apostolado Seglar, y el Dr. Joaquín Mantecón, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado y ex subdirector general de Asuntos Religiosos del gobierno de España (1966-2000. 2002-2005), quién realizó la presentación del conferenciante, y con un servidor que introdujo el acto así:

 Buenas tardes. El pasado lunes 13 de mayo abríamos este ciclo de conferencias dedicado al 50º aniversario de los comienzos de los trabajos del Concilio Vaticano II y el vigésimo de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. Para ello recordábamos unas palabras del papa Juan XXIII que conservan su actualidad: La Iglesia asiste en nuestros días a una grave crisis de la humanidad”.
El Centro de Santander de la ACdP, de la que fuera su primer presidente el siervo de Dios Ángel Herrera Oria, fiel a su vocación de aportar a las venas de la Humanidad la virtud perenne, vital y divina del Evangelio -en palabras del propio Juan XXIII-, quiere continuar ofreciéndoles esta tarde enseñanzas e ideas que enardezcan sus corazones y estimulen sus inteligencias, como ya hicimos el pasado lunes 13 conel Dr. Gerardo del Pozo, decano de la facultad de Teología de la Universidad San Dámaso y como haremos el próximo lunes 3 de junio connuestro obispo, Mons. Jiménez Zamora.
Hoy contamos con el catedrático de Filosofía y socio de la ACdP, Dr. Teófilo González Vila, a quien agradezco sinceramente el que haya aceptado tan generosamente la invitación del centro de Santander. Para su presentación tenemos el honor de contar con la presencia del catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado y ex subdirector general del Asuntos Religiosos del gobierno de España, Dr. Joaquín Mantecón Sancho, a quién también le doy las gracias por aceptar nuestra invitación.
El Centro de Santander de la ACdP tiene su sede en la parroquia del Santísimo Cristo. Allí nos tienen a su disposición. Y sin más, Dr. Mantecón, tiene usted la palabra. Gracias.

La brillante ponencia del catedrático de Filosofía y socio de la ACdP comenzó señalando al auditorio que a ejemplo de los primeros cristianos estamos llamados a participar en la vida pública política por el Bien común, en razón de nuestra propia fe y conforme al Plan de Dios. Poseemos el derecho y el deber de participar en la política, aunque no todos actúan de la misma manera sino que depende de las circunstancias y responsabilidades de cada persona, correspondiendo las tareas propiamente "políticas" a aquellos que realizan actividades dirigidas a ordenar la comunidad social y que afectan estrictamente al ámbito del "poder". Aunque de todas las maneras, de cualquiera de todas las maneras posibles en las que se actúe en política, siempre ha de estar presente "la preocupación por el Bien común". Cada una de todas las personas ha de responsabilizarse en su búsqueda. La óptima dedicación a la política conserva perenne éste concepto clave. D. Teófilo partiendo de la apostólica afirmación de san Pedro, "Hay que obedecer a Dios, antes que a los hombres" (Hch 5,29), destacó que el político católico tiene que trabajar para comunicar humanamente el amor de Dios para con el prójimo por medio de su actividad legislativa y ejecutiva.
Dr. Teófilo González Vila (a la izquierda), el delegado diocesano de Apostolado Seglar (en el centro), y el catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado (a la derecha, a mi izquierda).
 
Agradezco particularmente la fotografía de don José Manuel Mochales.
 
En Santander a 27 de mayo de 2013.

miércoles, 6 de octubre de 2010

"El desarrollo de los pueblos y la técnica", capítulo VI, y "Conclusión" de la Caritas in Veritate de Benedicto XVI

Os quiero presentar algunas de las ideas principales del capítulo VI de la encíclica Caritas in Veritate de Benedicto XVI: "El desarrollo de los pueblos y la técnica", y de su "Conclusión", por si puede serte útil para su lectura, reflexión y discusión. Las negritas son mías.
CAPÍTULO VI
Se abordan distintos temas: Introducción, Técnica y desarrollo, Paz, Mass media, Bioética, Psicologismo y Materialismo.

Introducción
68. Benedicto XVI comienza este capítulo VI recordando el que sería el leit motiv de esta encíclica: LA PERSONA HUMANA TIENDE POR NATURALEZA A SU PROPIO DESARROLLO, no sólo el material, sino también el espiritual, aunque no siempre esté garantizado. El desarrollo de los pueblos está unido necesariamente al desarrollo de cada hombre.
El desarrollo al que está vocado el hombre no es aquel que puede variar a merced de su capricho. Porque EL HOMBRE COMO TAL ES UN DON y no el resultado de su propia autogeneración, es decir, el hombre no es autor de sí mismo. De tal manera su desarrollo personal debe estar en consonancia con la naturaleza del DON que le caracteriza. Es decir, el desarrolo del hombre ha de esar en sintonía con los principios y fines de la Creación, que en último extremo son conocer y amar al Señor, nuestro Dios, con todo el alma, con todas las fuerzas y con todo el ser, y buscar el Reino de Dios y su Justicia. El resto se da por añadidura.

Cada persona construye su propio “yo” sobre la base de un “sí mismo” que nos ha sido dado por puro DON del Creador, por ello cada hombre posee una libre singularidad para dirigir y desarrollar su propio desarrollo personal. Sin embargo, el desarrollo de la persona y de los pueblos se degrada cuando éstas pretenden ser las únicas creadoras de sí mismas y cuando creen que pueden recrearse usando los “prodigios” de la tecnología. Llegados a este punto debemos afirmar que EL "DESARROLLO" NO ES UN PRODUCTO ARTIFICIAL, sino que está fundamentado en un “plus”, en “un algo más” que no es exclusivamente humano y que cada hombre debe descubrir por sí mismo en el interior de su conciencia, a saber, las normas básicas de la LEY MORAL NATURAL inscritas en el corazón de cada hombre en virtud de su humana naturaleza.

Técnica y desarrollo
69. En la actual el problema del desarrollo está unido al “progreso tecnológico” y sus aplicaciones en el campo de la Biología.

El concepto “técnica” procede del griego "tecné" (técnica, arte). Desde antiguo está asociado al trabajo manual, pero no como un trabajo manual cualquiera: el resultado de la “técnica humana” es elevado a la categoría de “Arte”. Porque para desarrollar una auténtica técnica, con toda su valía, no basta el mero trabajo físico sino que también es necesario que el espíritu del trabajador (su alma, su conocimiento, su manera de ser) impregne el fruto de sus manos, de modo que no queda como algo meramente material, sino que se erige como un “producto humano” con toda su plenitud, lo que es propio del “Arte”.

Continua el Papa: “La técnica es un hecho profundamente humano, vinculado a la autonomía y libertad del hombre. En la técnica se manifiesta y confirma el dominio del espíritu sobre la materia (…)”. Así, la técnica permite dominar la materia y mejorar las condiciones de vida, y por tanto responde a la misma vocación que el trabajo humano posee: la técnica al ser “vista como una obra del propio talento, el hombre se reconoce a sí mismo y realiza su propia humanidad”. La técnica es el aspecto objetivo del actuar humano, cuyo origen y razón de ser está en el elemento subjetivo, por eso la técnica nunca es solo técnica, sino que manifiesta quién es el hombre.

“Los cristianos deben buscar y gustar las cosas de arriba, lo cual en nada disminuye, antes lo contrario, aumenta la importancia de la misión que les incumbe de trabajar con todos los hombres en la edificación de un mundo más humano. En realidad, el misterio de la fe cristiana ofrece (…) valiosos estímulos (…) para cumplir con más intensidad su misión y (…) para descubrir el sentido pleno de esa actividad que sitúa a la Cultura en el puesto eminente. (…). El hombre con el trabajo de sus manos o con ayuda de los recursos técnicos cumple personalmente el plan mismo de Dios de someter la tierra y perfeccionar la Creación (…)” (Vaticano II. Gaudium et spes n. 57, de la secc. 2ª del cap. II: "Algunos principios para la sana promoción de la cultura").

70. La técnica nace de la creatividad humana como instrumento de la libertad de la persona, por lo que puede llegar a entenderse como elemento de una libertad absoluta, alimentando, eventualmente, así, la idea de "autosuficiencia" e "independencia del Creador" cuando el hombre se pregunta sólo por el “cómo” y no por los “porqués” y “paraqués” que le impulsan a actuar.

El proceso de GLOBALIZACIÓN puede exponer a la humanidad al RIESGO de erigir a la TÉCNICA misma en una IDEOLOGÍA, “un deslizamiento hacia un nuevo positivismo –afirma Pablo VI–: la técnica universalizada como forma dominante del dinamismo humano, como modo invasor de existir, como lenguaje mismo, sin que la cuestión de su sentido se plantee realmente” (Pablo VI. Octogesima adveniens n. 29.).

Esta visión ideológica refuerza la mentalidad “tecnicista” al hacer coincidir la verdad con lo factible (Pragmatismo neokantiano, Utilitarismo), donde el único criterio de verdad es la eficiencia y la utilidad. Por lo que se niega automáticamente el “desarrollo”, y se genera una frontal contradicción con la finalidad originaria de la actividad técnica y tecnológica, a saber, el pleno desarrollo humano. El verdadero desarrollo no consiste solo en el hacer, sino que su clave está en la inteligencia capaz de entender la técnica desde su dimensión humana, al considerar la globalidad del ser de cada persona. Para lo cual es preciso ejercitar la actividad técnica desde la responsabilidad moral. “De ahí la necesidad apremiante de una formación para un uso ético y responsable de la técnica”, recuperando el verdadero sentido de la libertad humana, a saber, “en todo servir y amar a Dios, nuestro Señor”.

Paz
71. La desviación de la mentalidad técnica de su originario humanismo afecta en los procesos de paz entre los pueblos, hasta tal punto que se ha tecnificado que actualmente se considera el desarrollo y paz de los pueblos como mero “un problema de ingeniería financiera” y como una cuestión exclusivamente “técnica”, en lo que lo humano no tiene nada que decir.

Sin embargo, el auténtico desarrollo nunca estará plenamente garantizado ni por las leyes del mercado ni por las políticas internacionales -por mucha ideología tecnológica que haya, y a las injusticias sociales mundiales nos remitimos-, si entre sus diseñadores y ejecutores no cuentan con hombres rectos que sientan fuertemente en su conciencia la llamada al Bien común. Para esos menesteres es inexcusablemente necesaria -si es que realmente queremos el desarrollo de los pueblos- que exista una preparación profesional y técnica y una coherencia moral. Sin ésta última, predomina la absolutización de la técnica, con su consecuente confusión entre fines y medios.

72. En esta línea, además, el desarrollo y la paz de los pueblos corre el riesgo de ser considerados como un producto exclusivo de la técnica, fruto del humano acuerdo entre los intereses particulares de los gobiernos. “Es cierto que la construcción de la paz necesita de una red constante de contactos diplomáticos (…), no obstante, para que estos esfuerzos produzcan efectos duraderos, es necesario que se substenten en valores fundamentados en la verdad de la vida”, es decir, que tengan en cuenta las necesidades de los pueblos afectados.

Mass media
73. El Papa denuncia la decisiva y perniciosa influencia que los mass media poseen sobre la configuración socio-política y cultural de una sociedad, que en muchas ocasiones, en virtud de la ideología tecnicista global, ofrecen criterios únicamente humanos para afrontar el auténtico desarrollo de los pueblos y de cada persona. Por ello “se hace necesaria una seria reflexión sobre su influjo, especialmente sobre la dimensión ético-cultural de la globalización y el desarrollo solidario de los pueblos”. Así, “el sentido y finalidad de los medios de comunicación debe buscarse en su fundamento antropológico”, siendo ocasión de humanización de la sociedad cuando informan en verdad conforme a la realidad y cuando se organizan y se orientan bajo la luz de una imagen de la persona y el Bien común que refleje sus valores universales. Es necesaria, por ello, que los mass media estén centrado en la dignidad de las personas, estén animados por la caridad y se pongan al servicio de la Verdad, del Bien y de la fraternidad natural y sobrenatural (Ej.: el diario El debate dirigido por Herrera Oria).

Bioética
74. La Bioética es un campo prioritario y crucian en la lucha cultural actual entre el absolutismo y la técnica y la responsabilidad moral, en el que está en juego la posibilidad del desarrollo humano integral, y se plantea la cuestión fundamental de si el hombre es un producto de sí mismo o si depende de Dios.

Los descubrimientos científicos, influidos por la IDEOLOGÍA PRAGMATISTA, IMPONEN una disyuntiva excluyente de elegir entre o una Razón abierta a la trascendencia o una Razón encerrada en la inmanencia. Sin embargo, una racionalidad del quehacer técnico centrada solo en sí misma se revela como irracional porque comporta un rechazo firme del sentido y del valor. FE Y RAZÓN HAN DE IR JUNTAS AL UNÍSONO. “La razón sin la fe se ve avocada a perderse en al ilusión de su propia omnipotencia. La fe sin la razón corre el riesgo de alejarse de la vida concreta de las personas” (Cfr. Congregación para la Doctrina de la Fe. Dignitas personae 8/IX/2008).

75. La cuestión social bioética se ha convertido radicalmente en una cuestión antropológica, [pero ¿ha dejado alguna vez de serlo?] ante la “Cultura actual del desencanto total”, que cree haber desvelado cualquier misterio, gracias a que la técnica ha llegado “aparentemente” ya a la raíz de la vida por la vía tecnológico-científica. ESTA "CULTURA DEL DESENCANTO" ES "CULTURA DE LA MUERTE" que defiende el aborto y la eutanasia, escondiendo detrás de estas realidades planteamientos que niegan la dignidad humana, lo que supone una concepción materialista y mecanicista de la vida humana.

Psicologismo
76. El actual espíritu tecnicista es propenso a considerar las cuestiones relacionadas con la vida interior desde el punto de vista psicológico y neurológico. La interioridad del hombre se vacía y el ser conscientes de la consistencia ontológica del alma humana.

El problema del desarrollo está estrechamente relacionado con el concepto que tengamos del alma del hombre ya que nuestro "yo" se puede ver reducido muchas veces a la "psyqué", y la salud del alma se confunde con el bienestar emotivo”. Así, el desarrollo del hombre debe abarcar, además de un progreso material, uno espiritual porque el hombre es “uno en cuerpo y alma” (Concilio Vaticano II. Gaudium et spes n. 14.). De este modo el ser humano se desarrolla cuando crece espiritualmente, cuando su alma se conoce a sí misma, en esta línea afirma san Agustín, “tuve que entrar en mí para encontrarle a Él”.

Una sociedad de bienestar, materialmente desarrollada, pero que oprime al alma, no está en sí misma bien orientada hacia un auténtico desarrollo. No hay desarrollo pleno si no hay bien espiritual y moral de las personas.

Materialismo
77. El absolutismo de la técnica tiende a producir una incapacidad de percibir todo aquello que no se explica con pura materia, haciendo caer al hombre en la equívoca ideología del Materialismo. Conocer no es un solo acto material, porque lo conocido siempre es algo que va más allá del mero dato empírico, siempre hay un “plus” inmaterial que precisamente da sentido al conocimiento objetivo de la realidad. Así, en todo acto de conocer y de amar, el alma del hombre experimenta un “más” que se asemeja al DON recibido por el hombre por su Creador.

Son necesarios unos ojos nuevos y un corazón nuevo, que superen la visión materialista de los acontecimientos humanos y que vislumbren en el desarrollo ese “algo más” que la técnica no puede ofrecer por si sola. El único criterio orientador existente es la Caridad en la Verdad.

CONCLUSIÓN
78. Sin Dios, el hombre no sabe dónde ir ni tampoco logra entender quién es. Por ello Jesucristo viene en auxilio del hombre: “Sin mí no podéis hacer nada” (Jn 15, 5); “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final del mundo” (Mt 28, 20). Ante el ingente trabajo que queda por hacer, la fe en la presencia de Dios nos sostiene: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta” (Flp 4, 13). El hombre no es capaz de gobernar por sí mismo su propio progreso, porque él solo no puede fundar un verdadero humanismo. Necesita acoger el don permanente de Dios. El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano. Solamente un humanismo abierto al Absoluto nos puede guiar en el auténtico desarrollo de las formas de la vida social y civil, protegiéndonos del riesgo de quedar apresados por las modas ideológicas del momento.
79. El progreso integral del hombre necesita cristianos conscientes de que el auténtico desarrollo procede de Dios, y que no es el resultado exclusivo del esfuerzo humano, sino que es un don que procede de lo alto.
En Santander, a 6 de octubre de 2010.