martes, 10 de junio de 2008

El teléfono de la Ministra Bibiana Aído

El teléfono de la Ministra Bibiana Aído está dando mucho que hablar... Los medios de comunicación se han hecho eco de su primera comparecencia pública en la que presentó el "superteléfono" del Ministerio de Igualdad (¿para cuando el de Libertad y el de Fraternidad?) que resolverá todos los problemas de "violencia de género", el machismo y los otros despropósitos a los que la naturaleza humana masculina degenera. ¿Y porqué sólo los masculinos? ¿Las mujeres no tienen derecho a resolver sus problemas sexistas?

Ya me lo estoy imaginando: "Consultorio de Bibiana Aído, ¿dígame? ¿Qué problema tiene? Tenemos todo tipo de terapias para corregir sus neuras y sus comportamientos machistas. No se preocupe si usted es agresivo o tiene la debilidad de denigrar pública o privadamente a su pareja, nosotros le ayudaremos a canalizar su tergiversada masculinidad para reconvertirle en el hombre que nuestra sociedad necesita; no lo dude, déjese asesorar por nosotros y le ayudaremos a ser ignorante, aborregado, metrosexual, políticamente correcto, reacio a la realidad transcendente y, sobre todo, enemigo de sentarse a pensar en silencio... no vaya a ser que descubra los engaños de nuestro Gobierno y no quiera vivir como nosotros le digamos".

Señora Ministra, con toda la consideración que me merece su persona y su responsabilidad política, ¿por qué no dedica su "valioso" tiempo (valioso porque su nómina no es "mileurista", ¿verdad?) a promocionar aquello que erradicará eso que precisamente su "superteléfono" quiere contener? ¡Ah!, ¿qué no sabe cuál es esa extraordinaria solución? La respuesta es obvia, basta un poco sentido común: ¡dedique la potestas que todos los españoles legítimamente le hemos otorgado para impulsar las HUMANIDADES! Sí, Sra. Ministra, invierta en educación humanística: teatro, arte, literatura, filosofía, historia, idiomas y, ¿por qué no?, hágale también un hueco a la teología, que intentar dar respuesta sobre el Absoluto no es contraproductivo para la búsqueda del sentido de la vida del hombre.

Permitir que todos los hombres, especialmente las nuevas generaciones, se impregnen de la humanidad del Humanismo les ayudará a valorar a las personas que tengan a su alrededor y a descubrir en ellas la belleza que emana de sus vidas y de sus obras. El cultivo de las Humanidades les hará capaces de crear obras de arte, desarrollar su ingenio y su imaginación para escribir novelas o poemas que estimule el espíritu de los hombres que les lean, reflexionar críticamente sobre todo aquello que nos rodea intentando aportar soluciones, evitar repetir los errores que la actualidad reproduce, al conocer los del pasado, y además, uno de los principales frutos de poseer una formación humanística es la disposición para vivir y convivir con el máximo respeto a la libertad de las personas que nos rodean, que es justo lo que Usted, Sra. Ministra persigue con ese "superteléfono". ¿Para qué inventar un medio para "dar soluciones" cuando ya existe el quicio que forma hombres auténticos? No lo dude. Impulse la lectura de los clásicos del Siglo de Oro (por poner un ejemplo, porque la buena Literatura es ingente), fomente el respeto a la Lengua y a la Gramática (¡y déjese de "miembras"), haga propaganda de los acontencimientos históricos que hicieron a de la Cultura española internacional, enseñe a comprender el lenguaje artístico, etc., y verá como las personas se escucharán más, se ayudarán más, y sobre todo, se querrán más porque verán a los hombres que les rodean son dignos de respeto.

Una pregunta, ¿creará su Ministerio también un "superteléfono" para combatir el feminismo aberrante que discrimina a los hombres y propone iniciativas lejos del sentido común y que a priori desconfía de la naturaleza humana masculina? ¡Ah, por cierto! ¿Las personas que atiendan ese "superteléfono" trabajarán las 40 horas o no les quedará más remedio, por imposición de Europa, que estirar la jornada a 65 horas a la semanas?

En Barcelona, a 11 de junio de 2008.

domingo, 8 de junio de 2008

Permíteme tu tiempo

Para Cristina.

Permíteme tu tiempo

será tan solo un momento.

Permíteme tu tiempo,

te lo prometo.

Permíteme tu tiempo

para decirte, Cristina, te quiero.
Alfredo

En Barcelona, muy cerquita del Tibidabo, a 8 de junio de 2008.

sábado, 7 de junio de 2008

El Padre Elías. M. D. O'Brien. LibrosLibres, Madrid, 2006.

Para don Miguel Subirachs.

Fue él, don Miguel Subirachs, quien me recomendó este libro de M. D. O'Brien (Ottawa, Canadá, 1948): El Padre Elías (LibrosLibres, Madrid, 2006) a las pocas semanas de mi llegada a la Ciudad Condal, una de las ciudades más secularizadas, según dicen, pero no sé qué pensar después de casi dos meses de lluvia en estas terras catalanas posiblemente provocada por las oraciones que el cardenal-arzobispo de Barcelona pidió a la feligresía catalana..

Hoy os presento una breve reseña sobre El Padre Elías, del que no me he podido desenganchar de su lectura hasta acabarlo porque sus páginas poseen todo lo que un lector pide, a saber: una historia interesante desarrollada con un lenguaje fluido y que al tiempo forme el espíritu y el entendimiento. Este objetivo es alcanzado plenamente en este bestseller que se enmarca dentro de la serie de novelas del mismo autor, tituladas Hijos de los últimos días, con las que el autor se ha dado a conocer internacionalmente.


Las páginas de este libro nos cuentan cómo un sacerdote carmelita es introducido en el exclusivo círculo de poder del máximo dirigente político del mundo, en quien se condensa, lógicamente, un gran poder humano. Este hombre busca usar sus influencias para acabar con la presencia de la llamada del hombre a lo transcendente para substituirla por una respuesta inmanente de la vida, es decir, para buscar su sentido a partir de uno mismo. El Padre Elías, entre obscuras muertes y manipulaciones de los mass media, buscará por todos los medios transmitirle las palabras que le convezcan de que la felicidad no se puede alcanzar en uno mismo sino en aquello que nos lleva a Dios.

Buscar el sentido de la vida en uno mismo está reflejado en una de las expresiones relativistas más puras y antiguas de la filosofía griega: "el hombre es la medida de todas las cosas". Esta afirmación contenida en el Protágoras de Platón quiere decir que habrá tantas explicaciones de la realidad como hombres haya. Esto significa que habrá múltiples razonamientos y, por tanto, múltiples verdades. Y, en consecuencia, ninguna Verdad única que explique la realidad de las cosas. Hablando en plata: defender la validez de todas las opiniones posibles nos condena a la ausencia del diálogo, a la confusión entre los hombres y, a lo que es peor, a la anarquía social. Y, esto está muy lejos de la Sociedad Democrática en la que vivimos, defendemos y que, paradójicamente, promueve entre las instituciones sociales los perniciosos paradigmas ideológicos del relativismo moral y social.

Volviendo a la novela. O'Brien nos permite viajar en esta páginas con gran exactitud por aquellos lugares en las que se desarrolla la novela (Haifa, Roma, Varsovia, Asis, la Umbría, Capri, la costa de Éfeso), de manera que el lector puede sentirse bilocado por unos minutos a esos lugares como un miembro más de la acción. Las reflexiones que El Padre Elías provocan en el lector son del más alto nivel espiritual, pues se inician desde un gran conocimiento del Magisterio de la Iglesia y del Nuevo Testamento (especialmente de los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las cartas de san Pablo y el Apocalipsis). Estas reflexiones nos llevarán a la oración, momento culmen, consecuencia de la lectura de estas páginas, que además relatan con profundidad como la figura del Papa sufre ante las infidelidades de los cristianos y la secularización laicista (que no laica) de la Sociedad. Te invito a que este libro comparta contigo unas tardes de tu vida porque gozarás con su lectura, y es más, reconocerás entre sus páginas una radiografía más o menos acertada de la sociedad actual mundial (aunque esto lo conseguirás en función de tu mayor o menor conocimiento histórico, social y religioso, pero, con todo, también puede servirte de estímulo para aumentarlos). Un primer paso puede ser visitar la página no-oficial, creada por fans del autor, de El Padre Elías. ¡Qué la disfrutes!

En Barcelona, a 7 de junio de 2008.

domingo, 18 de mayo de 2008

Catalanismo y Tradición catalana. F. Canals Vidal. Scire. Barcelona, 2006.

Catalanismo y Tradición catalana (Scire. Barcelona, 2006). Este es el título de uno de los últimos libros del prolífico filósofo Francisco Canals (Barcelona, 1922) que recoge una serie de artículos -todos ellos fabulosos- que derraman abundante "luz" sobre la delicada, compleja y, a veces, en consecuencia de ello también obscura cuestión de rabiosa actualidad que confunde el tradicionalismo político y el nacionalismo de corte catalán.



























No voy resumir aquí el contenido de los ocho artículos, tan solo quiero presentar alguna de sus desveladoras enseñanzas para que cuando después de haberlas leído obtengas tus propias conclusiones.
La lectura de sus páginas, querido lector, te permitirá comprender adecuadamente uno de los pasajes esenciales de la Historia Contemporánea de España. Concretamente aquel que "marca" su comienzo, a saber: la Guerra de Sucesión entre los Austrias (el archiduque Carlos de Austria) y los Borbones (Felipe de Anjou, futuro Felipe V) por la Corona Española (1700-15), considerando el trascendental papel que jugó Cataluña en la defensa de los valores y tradiciones que caracterizó al pueblo español hasta ese momento frente a las perversiones morales e institucionales que el cambio de dinastía provocaría. La lectura de este libro puede ser realmente útil para aquellos alumnos de Bachillerato que estudien este periodo de la Historia de España porque les aclarará algunos "porqués" que los libros de texto, y desgraciadamente algunos profesores, nunca explican.

Entre este selecto elenco de artículos quiero destacar la comparación entre los partidarios de los Austrias y de los Borbones en Cataluña en el ámbito académico intelectual (que lógicamente tuvo su manifestación en las costumbres y tradiciones de la Sociedad catalana de la época -s. XVIII-). Los catalanes tradicionalistas -fieles a la dinastía de los Habsbugo- en las universidades de la época (los Estudios Generales) tuvieron como modelo de enseñanza la doctrina de santo Tomás de Aquino. Mientras que los catalanes botiflers -fieles a Felipe de Anjou- siguieron las enseñanzas de Francisco Suárez.

Antes de continuar, a modo de paréntesis, aclaremos qué significa "botifler". Es el nombre que designaba al partidario de Felipe V en Cataluña. Los botiflers, generalmente aristócratas y nobles catalanes, apoyaron el cambio de dinastía, ganándose su favor, para aumentar su poder. Para los amantes de la etimología decir que este término deriva del francés belle fleur (bella flor) aludiendo a la flor de lys plateada sobre fondo azul que compone el escudo de armas borbónico. Actualmente este término es usado por los nacionalistas catalanes, a mi juicio erróneamente porque no se emplea con su significado original, para denominar a los catalanes, que según ellos, están próximos al "nacionalismo español".


¿Qué consecuencias tienen esta división de autoridades filosóficas en las tradiciones? Expliquémoslo brevemente. Santo Tomás de Aquino (1225-74) fue el filósofo y teólogo dominico que enseñó, como nadie lo ha hecho hasta ahora, con sus iluminadoras obras las respuestas a los grandes "porqués" del hombre. Con él el eficaz método pedagógico escolástico llegó a su plenitud. Su doctrina fundamenta las costumbres y las tradiciones guiadas por la recta razón en el ejercicio de las virtudes. Francisco Suárez (1548-1617) fue un filósofo y teólogo jesuita. Su filosofía, que desgraciadamente "edulcora" la doctrina tomista, fue adoptada por aquellos que quisieron desmarcarse de la "voz" de la razón, y por tanto, de las buenas costumbres, para abandonarse en la "voz" de su propia voluntad. Hablando en plata: aquellos que querían hacer lo que les daba la gana, para autojustificarse dieron mayor autoridad al suarismo, que toleraba una interpretación de la realidad no tan objetiva como el tomismo enseña, y por tanto, menos exigente en la rectitud de las costumbres. Así, abandonando las enseñanzas tomistas se dio rienda suelta a una filosofía subjetivista, que se materializó en una revisión de las costumbres y de las tradiciones de los siglos posteriores, revisión que se acentuó con la filosofía cartesiana y con filosofías posteriores.

La filosofía suarista y sus consecuencias en las "rectitud" de las costumbres y de las tradiciones impregnaba los ambientes académicos e intelectuales de la sociedad francesa (pensar que las Disputaciones metafísicas de Suárez fueron el "libro de texto" de las universidades de la época). De manera que la oposición de Cataluña al pretendiente francés al trono español no era gratuita, sino porque con ella se quiso preservar la "liberarización" (para mal) de tradiciones y de costumbres que el futuro rey podría permitir a la Sociedad. En el fondo, la "lucha" no estaba centrada por el poder político sino por la defensa de la integridad y la bondad de las tradiciones. Este hecho, precisamente, me parece clave para poder entender este pasaje de la Historia. Lo cual me lleva a pensar, ¿qué tiene de importante la rectitud de las costumbres en la sociedad que es capaz de provocar su oposición -llevada incluso a la guerra- cuando una entidad ajena la pone en peligro?


Otra idea sugerente, y en la que no voy a entrar, es el sutil matiz que Canals introduce al manifestar que el Nacionalismo catalán actual no es más que la continuación de las tradiciones que los Borbones introdujeron pero adoptando el nombre de Catalanismo, para hacernos creer que vuelve a la defensa y recuperación de la Cataluña tradicional. Sin embargo, esto no es así. Si no, ¿por qué afirma Prat de la Riba, padre del Nacionalismo catalán actual, que a los defensores de las tradiciones en aquella gesta heroica -singularizada en el sitio de Barcelona hasta el 11 de septiembre de 1714- hay honrarles y admirarles pero no imitarles? (cfr. su artículo La Veu de Catalunya, 1901).

En Barcelona, a 18 de mayo de 2008

miércoles, 14 de mayo de 2008

Otra víctima más de la sinrazón

Otra víctima más de la sinrazón. :-(

Ha ocurrido esta madrugada en un pequeño y bello pueblo alavés (Legutiano), donde han estallado entre 100 y 300 kilogramos de explosivos (!!!). Aunque no podamos dar crédito (siempre cuesta aceptar la muerte de una persona..), es verdad: un guardia civil (otro más) ha fallecido (D. E. P.), en un último acto de servicio por el pueblo, al cual entregó involuntariamente su vida en testimonio del Orden y de la Paz que todos deseamos para nuestra Sociedad. Tampoco me quiero olvidar de los heridos que el atentado ha provocado. A ellos, víctimas de la sinrazón, nuestro apoyo incondicional.

Esta misma tarde los grandes partidos que nos representan parece que han alcanzado la determinación para unirse (por fin!!!!) para exterminar la lacra del terrorismo. Hacia años que no escuchaba palabras tan sensatas desde los escaños del Congreso de los Diputados. Espero que esta voluntad de "luchar" juntos sea el acicate definitivo que logre la Paz y la Libertad para España (especialmente para el País Vasco en el que actualmente no se vive con estos Derechos democráticos mínimos de nuestra Sociedad).

En Barcelona, a 14 de mayo de 2008.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Calvo-Sotelo o la discreción del Político

"No seas siempre riguroso ni siempre blando, y escoge el medio entre dos extremos; que en esto esta el punto de la discreción".
Cervantes.


A todos nos pilló de sorpresa el inesperado fallecimiento Leopoldo Calvo-Sotelo, segundo Presidente del Gobierno de nuestra época democrática, el pasado sábado 3. Todas las personas que me acompañaban, todas al menos tan jóvenes como yo, nos quedamos sin palabras y con los ojos como platos en cuanto nos comunicaron la fatal noticia.

No dejamos de hablar de él durante un largo rato. Cada uno aportaba lo "poco" que sabía de él y de su aportación para el bien de nuestra patria durante su Presidencia del Gobierno de una España que salía de una impactante y violenta crisis democrática (protagonizada por el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y resuelta hábilmente por el Rey). Os confieso que no llegamos a recordar muchas de sus actuaciones políticas. La única explicación que justifica tal ignorancia es que cuando gobernó (a penas 20 meses, entre 1981 y 1982) nosotros éramos muy niños. Pero, además, también lo justifica el que a lo largo de nuestro inicial periodo educativo tampoco se nos explicó mucho su papel en el entramado político español. Sin embargo, aún recuerdo el énfasis que ponían nuestros profesores de Historia para que aprendiésemos quiénes eran Adolfo Suárez y Felipe González y cuáles eran sus labores de gobierno. Conclusión histórica: si en las clases de Historia de nuestras aulas a penas se nos enseñó quién fue Calvo-Sotelo, entonces podremos afirmar que pasó por el panorama político español con una Discreción mayúscula, pues ha sido tan sigilosa su labor a favor de la democracia española, que si los periódicos no nos hubiesen informado de su repentina muerte nos habríamos olvidado de hasta de su existencia.

Y es que Calvo-Sotelo era así: discreto, no llamó la atención, supo estar en su lugar y a la altura que la realidad histórica-política le reclamó en servicio a España y a su normalización democrática. Todos los artículos y valoraciones que he leído durante estos días sobre él coinciden en caracterizarlo así, con discreción. Todos excepto las valoraciones de un partido político, utilizando sus declaraciones para alimentar su desenfocada ideología nacionalista radical, pero no merece la pena considerar sus palabras.

La sobresaliente virtud con que se caracterizó don Leopoldo, la discreción, es hoy motivo de mi breve reflexión. Es tan excelente esta manera de proceder que debería ser norma de vida para toda persona que quisiera ejercer cualquier servicio público. Todo político ha de disponer de unas cualidades notables para ejecutar satisfactoriamente su servicio a la Sociedad, pero su gestión sería sobresaliente, y con matrícula de honor, si dispone de los beneficios de la virtud de la discreción. Pues
ser discreto conlleva -si se sabe ejercitar, pues como toda virtud se debe practicar- ser reservado, cauto, respetuoso, comedio, sensato, agudo y cabal, entre otras cosas. El Diccionario de la Real Academia define discreción como la sensatez para formar juicio y tener tacto para hablar y obrar; también como el don de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad; y, por último, ser discreto conlleva ser reservado, prudente y circunspecto. Y, no nos escandalicemos pero estas habilidades sociales son de gran necesidad y de gran utilidad en el noble ejercicio de la Política.

Te podrás preguntar, ¿y por qué es necesario que el político sea discreto? Voy a intentar ser breve y conciso. Es conocido por todos que el ejercicio del poder y su posesión, aunque sea temporal, presenta la a veces irresistible tentación de la ambición desenfrenada para el beneficio de los intereses personales. Pues bien, la virtud que libra de la ambición política mal entendida es la de la discreción. Un político discreto dispondrá de los elementos de juicio que le permitirán anteponer los intereses generales a los particulares. Y esta honrosa disposición de servir primero a la Sociedad le convertirá en un buen político -por lo que será recordado e imitado- y una excelente persona. Ejemplo de esto, de la discreción frente a la ambición política, fue el santo Patrón de los políticos: Tomás Moro (1478-1535). Fue el Lord Canciller en el reino de Enrique VIII (1491-1547), que gobernó con prudencia pues se entregó a su pueblo y no se enriqueció a costa de él. Fue precisamente su disposición discreta para rechazar toda riqueza y privilegio humano y material que le ofreció el rey, lo que le hizo ganarse su confianza. Sin embargo, fue también su buen juicio lo que no le hizo plegarse a los ambiciosos caprichos del rey de Inglaterra, muestras de su humano poder, lo cual acabó con el trágico final de su muerte pero dejándonos su ejemplar testimonio de servicio político.

Calvo-Sotelo supo vivir el ejercicio de la Política, de la cual se supo retirar tras concluir su servicio a la tarea que la Historia de España "le encomendó" durante sus pocos meses de gobierno: supo concluir la Transición democrática dando el testigo de gobierno al ganador de las elecciones de 1982. Y una vez entregada la cartera de Presidencia del Gobierno al socialista Felipe González desapareció del panorama político. Entre comillas "nunca más se supo de él", prefiriendo estar en segunda o tercera línea trabajando intensamente por nuestra integración en Europa, la cual se hizo efectiva en 1986. Ahora, si un político se marcha de la primera línea sigue llenando portadas de periódicos, siguiéndose hablando de él, porque se ha marchado a la empresa privada por contratos millonarios (como son los casos recientes de Zaplana a Telefónica y de Taguas, a Seopan, de dudosa incompatibilidad, pues ha renunciado a liderar la Oficina Económica de Presidencia de Gobierno). La discreción también supone saberse retirarse de la Vida Pública en su momento para beneficio de la Sociedad, y, por qué no, también de uno mismo.

Sugiero que cuando a alguien lo quieran caracterizar en el campo de la Política como un político prudente y discreto lo califiquen como una persona "calvo-sotelo".

Una persona muy cercana a él confesaba que en estos último años don Leopoldo se detuvo aún más a preparar su alma y espíritu con el piadoso ejercicio de la oración a Dios. Este es una característica más del hombre discreto, a saber: que no se tiene a sí mismo como un ser absoluto sobre el que giran los demás, sino que tiene un referente y se dispone a él en servicio a los demás. Deseo que la esperanza de don Leopoldo se haya materializado plenamente y que nosotros la lleguemos a ver dentro de muchos muchos años.

En Barcelona, a 8 de mayo de 2008.

domingo, 27 de abril de 2008

Kôt. Rafael Ábalos. Montera. Barcelona, 2007.

Para Changel y Javichu

Kôt. Éste es el intrigante título del último libro de Rafael Ábalos (Montera, Barcelona, octubre 2007). Fueron mis buenos amigos, Changel y Javichu, los que me lo hicieron llegar para que les diese una opinión sobre esta obra literaria. Así pues, aquí ofrezco mi valoración de Kôt.

Lo primero que quiero destacar de este libro es su sugerente manera de narración. Se cuentan tres historias al tiempo, que a medida que avancemos nuestra lectura se irán entrecruzando, divididas en capítulos a lo largo de las tres partes en las que se estructura esta obra literaria. Posee una prosa rápida, un lenguaje muy asequible iluminado eventualmente por algún cultismo
, y una complicidad con el lector que siente como se va enganchando de tal manera hasta desear ardientemente llegar al desenlace de esta genial trama en la que nos sumerge Ábalos a lo largo de las 571 páginas de las que se compone el libro.

Otra característica, digna de destacar, es el detallado conocimiento de la isla de Manhattan de New York (USA), por la cual discurrirá casi toda la historia, además de otras ciudades de los Estados de New York y de Florida.

A partir de tres narraciones aparentemente diferentes y sin relación (la recreación de una mazmorra medieval, una singular investigación policial y unos adolescentes alumnos del programa espacial de la NASA) el autor, inteligentemente, las entrecruza hasta contarnos finalmente una misma historia en la cual se esconde una confrontación entre la Ciencia (los buenos) y la Religión, aunque en el fondo se refiere a las Sectas (los malos), que actualmente no tiene razón de ser porque es inexistente. De sobra es conocido que el conocimiento científico y el religioso forman e informan al hombre de realidades distintas, unas más particulares y otras más transcedentales, respectivamente. Y ni que decir tiene que ambos conocimientos son necesarios para que el hombre encuentre su explicación de cómo es su vida y aquello que le rodea.

Y es aquí en donde encuentro el único "peligro" de la lectura de esta obra literaria. En un fragmento se caracteriza el concepto de Religión en la actualidad como si fuese el propio de la Edad Media, y esto es un craso error. Esta falta de sensibilidad histórica puede acarrear confusión en aquellos lectores que no sepan contextualizar la obra y sus contenidos conceptuales. Parece que se quiere pretender identificar a la Religión Cristiana (en razón de nuestra Cultura, con los recelos que ello puede provocar) con los despropósitos de la Secta satánica protagonista de las sinrazones que se narran a lo largo del libro. Pues la única "religión" que se presenta en el libro es la de la secta. Esto es una falacia (y espero que no sea premeditada), pues confunde al lector. Una cabeza poco analítica puede pensar que la Religión es algo malo en sí, pues es la que propugna las aberraciones que llevan a cabo la secta satánica en cuestión. Confundir Religión con Secta sería nefasto para la formación intelectual y espiritual del lector. No se puede equiparar en ningún momento los irracionalismos y los fanatismos de una secta con una religión, la cual se caracteriza de lo contrario: una religión busca racionalmente el Absoluto a partir de su revelación, y no conlleva fanatismos ideológicos.

En conclusión. La lectura de esta obra de Ábalos te hará disfrutar a lo largo de toda la obra. Así que recomiendo su lectura, pero con la importante salvedad que hemos mencionado (no confundir la bondad natural de la necesaria Religión con las sinrazones ideológicas de las sectas) para poder entender el contexto entre Ciencia y Religión, para lo cual es importante una formación previa.

En Barcelona, a 27 de abril de 2008.

lunes, 7 de abril de 2008

Las dos lágrimas que se deslizaron por mis mejillas

Para María.

Sus pequeñas manos agarraban mis brazos para "liberar" el intenso sufrimiento que invadía su pequeño y débil cuerpo. Su agitada respiración parecía calmarse cada vez que constataba que estaba a su lado. Sus gritos descontrolados me alertaban de que debía seguir a su lado. Mi amor por ella hizo que todo mi ser se enterneciera. Y cuando al fin se quedó dormida entre mis brazos, consecuencia del lógico cansancio corporal al que somete todo dolor, mi emoción se materializó en las dos lágrimas que se deslizaron por mis mejillas.

En Santander, a 7 de abril de 2008.

viernes, 4 de abril de 2008

"La verdad os hará libres"

"La verdad os hará libres". Este el lema escogido para las II Jornadas de Católicos y Vida Pública que se celebrarán los próximos viernes 11 y sábado 12 de este mes de abril en el Centro Cultural de Caja Cantabria (c/ Tantín, 25) de Santander.

Estas Jornadas son el consecuente reflejo en Santander de los congresos que la Fundación Universitaria San Pablo CEU, obra de la Asociación Católica de Propagandistas, organiza -¡ya llevan 9 años!- en Madrid (generalmente en el mes de noviembre) dedicados a analizar, debatir y considerar la necesaria presencia de los católicos en la vida pública de nuestra querida España.

Los objetivos de estos congresos -afirman sus organizadores- son claros: 1) Examinar, a la luz del Evangelio, los grandes retos de la sociedad actual. 2) Ser un lugar de encuentro de todos los cristianos que se sienten urgidos a revitalizar la presencia cristiana en todos los aspectos centrales del orden social. Y, 3) Atraer a los jóvenes para que se sientan protagonistas de la sociedad, despertando en ellos la vocación hacia la "Res Pública" [tan denostada actualmente y con una "malísima" prensa a las espaldas].

Entre los conferenciantes que acudirán a estas Jornadas santanderinas encontramos a Ignacio Sánchez Cámara, catedrático de Filosofía del Derecho; a José Mª Legorburu Hortelano, doctor en Periodismo; a Miguel Ángel Velasco Puente, director de Alfa y Omega, entre otros.

Sin duda serán unos encuentros en el que la necesidad de "arrimar el hombro" y de la ayuda mutua para mejorar todo el tejido social de nuestra Sociedad estará presente, desde la eficacia y la eficiencia personal y profesional, y desde el "plus" de ayuda que la gracia divina (siempre necesaria) otorga en aquellos que se encomiendan y se ofrecen a Jesucristo. Desde estas líneas os invito a acudir. Espero poder saludaros personalmente a cada uno de vosotros.

En Santander, a 4 de abril de 2008.

martes, 1 de abril de 2008

"El momento de la verdad"

"El momento de la verdad", momento en el que el cliente y el vendedor coinciden en la realización de un servicio -de acuerdo con la jerga empresarial-, ha llegado con la elección del nuevo Presidente del Congreso de los Diputados, José Bono (hay que destacar que es el primer Presidente del Congreso en ser elegido en la segunda votación.., ¿es que nuestros representantes en la Cámara Baja no fueron capaces de ponerse de acuerdo a la primera? Mal empezamos para ser el primer día de "cole"..).

"El momento de la verdad" ha llegado: nuestros políticos desde hoy comienzan el servicio público al que se han comprometido con el pueblo por los próximos 4 años. Y la legislatura promete, así que: ¡Señoras y Señores no pierdan ripio porque las sesiones de las Cortes comienzan de nuevo!

Hay que agradecer a los dos grandes líderes políticos de nuestra querida y no siempre ponderada España, Rodríguez Zapatero y Rajoy, que se hayan atrevido a innovar (a pesar de las reticencias internas que siempre se encuentran), a realizar cambios, a dar otro color en la política parlamentaria.
Nos referimos, como ya habrás podido intuir, a los nombramientos como portavoces parlamentarios por el lado socialista de Alonso y por el lado popular de Sáenz de Santamaría.

Y es necesario innovar en nuestra política a nivel nacional (¡y autonómico y local!) si no quiere acabar siendo denostada y más despreciada por los ciudadanos. Porque no podemos negar que actualmente "la política" es vista por una gran parte de la población como algo con la que no tienen que ver y con la que no quieren vincularse. Y por innovación hemos de entender cualquier acción que inventa, descubre, crea, renueva o reforma "algo", en este caso "la vida política". Así que espero, mejor, todos esperamos que con estos dos nuevos importantes nombramientos presenciemos muchos "momentos de la verdad" con
intensos e inteligentes debates y con el intercambio de sutiles, incisivos y pluscuamperfectos argumentos de hasta "lo que vale un peine", si fuera necesario, para hacer valer la bondad y la veracidad de su postura política, como si de un duelo de titanes se tratase, y en cierto modo lo son porque estos dos nuevos portavoces representan a nada más y nada menos que al casi 84% de la población española.

"El momento de la verdad" ha llegado. Nosotros responsablemente fuimos a ejercer el derecho (y el deber) del voto con que elegimos a nuestros representantes. Nosotros hemos cumplido con nuestra parte. ¡Ahora les toca a ellos!

En Santander, a 1 de abril de 2008.