Estoy perplejo de la habilidad política de los "jóvenes póliticos" de ERC durante la negociación de la financiación autónomica. Desde el principio Ridao y Puigcercós tuvieron claro lo qué querían alcanzar (tenían marcado un objetivo: conseguir para Cataluña el máximo posible, y un poco más, de la partida económica en la financiación autonómica) y cómo alcanzarlo (tenían un plan diseñado: presionar al Presidente del Gobierno amenazándole con no apoyarle en la próxima votación de la Ley de Presupuestos del Estado -¡qué sepamos!-). Ellos no perdían "nada", saben que el Presidente del Gobierno necesita apoyos cómo sea para sacar a delante sus proyectos legislativos (especialmente desde que el PNV le apartó su confianza). Y nuestro Presidente está dispuesto a "comprar" esos votos aunque sea dotando de mayor partida económica a Cataluña en proporción con el resto de España. ¡Ojo!, que para nada me parece ilegítima la estrategia de Ridao. Él lucha y pelea por lo que considera suyo: lo mejor para Cataluña. Negocia. Hace uso de las palabras. Utiliza democráticamente los medios que tiene a su alcance -los votos- para obtener su objetivo. ¡Esto es loable! Pero lo malo es que sólo piensa en una Cataluña independiente de España.
Estoy admirado por ser los líderes de ERC, y no los de la Generalidad de Cataluña, los que directamente negocian con el Gobierno de nuestro país sobre la financiación autónomica (entiendo que la que afecta a Cataluña). Pero lo sorprendente es que una vez que ERC y el Presidente del Gobierno se ponen de acuerdo TODA la financiación autonómica estatal se resuelve y está lista para ser pública y acordada por todas las Comunidades Autónomas. ¿Puede un partido político como ERC, que sólo tiene presencia en una Comunidad Autónoma, poner en jaque la política económica del España? Parece que sí, o al menos nuestro Gobierno le está otorgando esa responsabilidad.
Estoy entristecido porque nuestro Presidente del Gobierno ha cedido a las pretensiones de ERC. Estoy entristecido porque el líder de nuestra nación se ha "dejado" engañar y presionar por "un puñado de votos". Estoy entristecido porque consideraba que "Solbes era el problema" (¿acaso Salgado era la solución?, ¿el déficit público es mejor estrategia que el equilibrio presupuestario?). Estoy entristecido porque al parecer con sus decisiones, nuestro Presidente, no busca el Bien común, ni siquiera el Bien general, sino satisfacer sus propios intereses y pretensiones políticas.
Estoy indignado porque la financiación autonómica, "satisface" (es un decir, porque la saca de las Comunidades Autónomas no tiene fondo...) a unas pocas Autonomías (entre Andalucía y Cataluña se llevan el 56% del "pastel"). Menos mal que ninguna de ellas votó en contra en la última reunión de la Mesa de Política Financiera Autonómica, porque ir contra este Proyecto de Financiación Autonómica era quedarse sin financiación, o ¿era quedarse sin las migajas del banquete?
En Barcelona, a 22 de julio de 2009
Publicado en cope.es.
