miércoles, 29 de junio de 2016

Europa, vocación y destino de España, por Dr. Marcelino Oreja Aguirre. Conferencia ACdP Santander - Aula Ángel Herrera Oria

El Ateneo de Santander acogió el miércoles 29 de junio de 2016 la conferencia organizada por el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP): Europa, vocación y destino de Europa, impartida por el propagandista Marcelino Oreja Aguirre, ex ministro de Asuntos Exteriores y actual presidente del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad San Pablo CEU.


El presidente del Ateneo Manuel Ángel Castañeda ofreció la bienvenida al nutrido público congregado que superó las 190 personas, entre las que se encontraban el obispo de Santander monseñor Manuel Sánchez Monge, el comandante naval de Santander, el director de la sección de Desarrollo Rural de la Fundación Botín, representantes de las delegaciones diocesanas de Apostolado Seglar y de Familia y Vida, y miembros de la junta directiva del Ateneo, del Centro de Estudios Montañeses, de la Fundación Torres Quevedo y de la Real Sociedad Menéndez Pelayo.

M. A. Castañeda, M. Oreja, mons. M. Sánchez y A. Alonso

Tras presentación realizada por el consejero nacional y secretario del Centro de Santander de la ACdP Alfredo Alonso García -que se incorpora más abajo-, el conferenciante comenzó desgranando el título de su ponencia, justificando con sólidos argumentos tanto históricos como políticos el genuino engarce de España con Europa y viceversa.

Al hilo de su exposición se detuvo singularmente en la figura de Ángel Herrera Oria, a la sazón primer presidente de la ACdP, para destacar su indudable "carácter europeizador" -al decir de Pedro Laín Entralgo-, un firme convencimiento que procuró irradiar en las múltiples obras que promovió durante su vida.

Marcelino Oreja, haciéndose eco de la actualidad política europea, ofreció al atento auditorio una rigurosa reflexión a propósito de la reciente decisión del Reino Unido de separarse de la Unión Europea: el brexit. Todo ello suscitó un animado coloquio posterior, finalizando la conferencia con un prolongado aplauso.


Siguen a continuación las palabras de presentación del ponente:



"Buenas tardes. Giovanni Reale a lo largo de su libro Las raíces culturales y espirituales de Europa (Herder, 2003)presenta persuasivos y sólidos argumentos de la profunda necesidad de que Europa inicie cuánto antes un nuevo proceso de “renacimiento”: un proceso que permita al ciudadano europeo de hoy redescubrir sus orígenes y reconocer la grandeza del legado del cual es directo custodio, a saber: la filosofía griega, el derecho romano y la fe en Jesucristo. Además, cualquier manifestación de repulsa a tan magna herencia -subraya el eminente filósofo italiano-, representa una clara negación del esperanzador horizonte que siempre ha enarbolado el común proyecto de Europa.

Al hilo de estas ideas, permítanme recuperar la figura de un paisano nuestro: el santanderino Ángel Herrera Oria, a la sazón primer presidente de nuestra asociación: la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP).
Ángel Herrera fue muy consciente del relevante papel de Europa y lo que ella representaba para España, una postura que reconoció públicamente Pedro Laín Entralgo, quien destacó de él ‒entre otras facetas‒ su “carácter europeizador”.
Veamos dos fragmentos de sus pensamientos que ejemplifican este convencimiento.
El 22 de enero de 1926 durante un discurso en el Centro escolar y mercantil de Valencia, Herrera Oria mientras desgranaba nuestra tradición histórica expuso que “España, en los siglos XV y XVI, fue grande porque actuó con un espíritu verdaderamente europeo”.
Y, un par de años después, el 8 de diciembre de 1928 el Centro de Cádiz de la ACdP celebró un círculo de estudios extraordinario en la Academia de Santa Cecilia de la ciudad gaditana, entre los ponentes, su presidente, Ángel Herrera, quién se dirigió al auditorio con una charla titulada Una cultura unánime y total; en ella se incidió en la necesidad de la formación de personas selectas con capacidad de dirección. Cito un extracto:

“Pocas cosas hacen tanta falta como una minoría selecta, unida por un pensamiento claro y común sobre puntos fundamentales. Hay que volver a reconstruir algo […] hoy perdido: una cultura unánime y total. No nos damos cuenta del enorme sentido social y expansivo que tenían las cosas todas, cuando Europa tenía un mismo lenguaje espiritual, una misma cultura cristiana. Hoy las almas hablan lenguaje diferente. Entre espíritus que piensan de modo vario y distinto acerca de las nociones fundamentales autoridad, familia, religión, patria– no hay diálogo posible […] es preciso empezar por el principio, por reconquistar lo perdido, por reconstruir la claridad de las nociones”. Hasta aquí las palabras de Herrera Oria.

La actualidad vuelve a poner a Europa en nuestros labios, invitándonos a repensar el ser de Europa, cómo fortalecerla y qué direccionalidad ha de tomar la común alianza entre los países que la conforman.
Así pues, el Centro de Santander de la ACdP se honra en presentar esta tarde a una persona que con su pausada reflexión y eficaz acción puede irradiar luz sobre estas cuestiones y otras muchas más: me refiero a don Marcelino Oreja Aguirre, a quien agradezco profundamente el que haya aceptado nuestra invitación. Nos encontramos ante una persona de una excepcional trayectoria profesional y sobre todo humana, jalonado de múltiples méritos, permítanme reseñar tan solo unos pocos de ellos.
Don Marcelino es licenciado y doctor en Derecho. Ademáses doctor honoris causa por las Universidades de Zaragoza y de Sevilla. Diplomático de carrera, actualmente con la máxima categoría: Embajador de España. Ha sido ministro de Asuntos Exteriores en el Gobierno de UCD de Adolfo Suárez, de feliz memoria (1976-1980).
Nuestro ponente resulta un profundo conocedor de lo que significa la construcción de la moderna Europa, como ponen de manifiesto algunas de estas responsabilidades y reconocimientos, a modo de ejemplo: Secretario General del Consejo de Europa; europeo del Año por la Fundación Europea de la Ciencia del Arte y de la Cultura en el Palacio del Senado de la República Francesa; presidente de la Comisión Mixta Congreso-Senado en la Cortes Generales para Asuntos Europeos; parlamentario europeo y presidente de la Comisión Institucional del Parlamento; asimismo, miembro de la Comisión de las Comunidades Europeas, responsable de Transporte y Energía en calidad de comisario europeo; profesor titular de la Cátedra Jean Monnet de Instituciones Europeas en la Universidad Complutense de Madrid.
También pertenece a la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, de la que ha sido su presidente, y actualmente su presidente de Honor.
No está de más señalar que esta misma mañana ha recibido la medalla de honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). 
En la actualidad preside el Instituto de Estudios Europeos de la Universidad CEU San Pablo.
Finalmente, ha de decirse que don Marcelino también es propagandista, lo que supone todo un orgullo para nuestra Asociación contar con su persona. Resulta un auténtico ejemplo a seguir por los que somos más jóvenes porque en él se conjuga el ideal perfilado por Ángel Herrera Oria: ser hombres de acción con espíritu sobrenatural de la realidad.
Europa, vocación y destino de España. Éste es el título de la ponencia que esta tarde les ofrecemos. Don Marcelino, suya es la palabra".


Como ha quedado dicho más arriba, don Marcelino recibió esta misma mañana la medalla de honor de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, acto al cual asistí y que contó con la presencia del ministro de Educación don Íñigo Méndez de Vigo.

En Santander, a 29 de junio de 2016.


sábado, 28 de mayo de 2016

Adquirir criterios, vivir valores: retos de la educación. VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria


Santander acogió los días 27 y 28 de junio de 2016 las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria bajo el título: “Adquirir criterios, vivir valores: retos de la educación”, actividad organizada por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y la Fundación Universitaria San Pablo CEU.
La tarde del viernes 27 arrancó con la visita guiada del IES Santa Clara ‒institución educativa de referencia en Cantabria que este año cumple su primer centenario‒, en cuyo emblemático paraninfo se inauguraron las Jornadas por parte de su director, Rafael Ortega Benito, y por Alfredo Alonso García, consejero nacional y secretario del Centro de Santander de la ACdP (incluyo a continuación mi intervención).

"Buenas tardes. Nuestra sociedad española durante estos últimos años acumula experiencia de lo que supone sufrir en sus “propias carnes” la gravedad de la crisis económica. Y parece que el hecho de salir de ella, todavía a pesar de nuestro tenaz empeño, se nos está resistiendo.
Esta debacle de la economía global es consecuencia de una crisis de mucha mayor profundidad, desencadenada ‒entre otras causas‒ por “cantos de sirena” lanzados por el relativismo que ha logrado seducir a nuestra actual sociedad contemporánea, inoculándola sutilmente afirmaciones que propugnan la inexistencia de principios absolutos y el “todo es lo mismo”, y erigiéndose además como la manera de pensar “de moda”, sin posibilidad de que ningún otro tipo de pensamiento se le oponga, siempre que no quiera salirse de lo “políticamente correcto”.
Consecuentemente el relativismo ‒auténtica “filosofía de la sospecha”‒ ha provocado una notoria ausencia de criterios y de valores personales a cambio de la ilusoria conquista de una mayor “libertad”.
Consciente de la necesidad de imprimir un cambio de rumbo en el devenir de nuestro tiempo, el sentir unánime de nuestra sociedad considera que la educación resulta una tarea no solo importante, sino también urgente.
Esta clarividencia de la ciudadanía “de a pie” contrasta con la paradójica “ceguera” de dirigentes políticos para abordar con seriedad la dirección y gestión efectiva del entramado de la enseñanza en España.
Así queda manifiesta su incapacidad de entablar el necesario diálogo para resolver esta cuestión ‒como se ha podido comprobar hasta ahora y a pesar de llamarse “políticos”‒, al encontrarse “entretenidos” en sus intereses partidistas, sociológicamente lejos de “arrimar el hombro” ante la clamorosa demanda de padres y de docentes de un único y común modelo educativo que resuelva el problema de raíz.
Este panorama solo puede ser transformado por la riqueza que es capaz de transmitir la educación familiar y docente.
La unión de familia y “la escuela” es el genuino ámbito donde promover la conformación de principios que den sentido a la vida y de maduras pautas de actuación, cultivar las facultades intelectuales, desarrollar la capacidad del recto juicio y de una ética-moral, prepararse para la vida personal y laboral, etcétera.
La familia, en su calidad de primera comunidad social y de primera escuela, merece un especial reconocimiento.
Dentro de la familia se enseñan y se transmiten criterios y valores culturales, éticos, sociales y espirituales, se reciben los primeros afectos y seguridades, y se adquieren las primeras nociones sobre la verdad y el bien.
Todo esto resulta tan necesario como útil para estimular el crecimiento de nuestro ser personal y para comenzar a tomar contacto con el natural proceso de socialización, al que por naturaleza estamos llamados, ya que interactuar en sociedad forma parte de nuestra manera de ser.
La importancia de “la escuela” no desplazarse a un segundo plano. Nuestra civilización mantiene su progreso y su esperanza gracias a la inestimable labor de maestros y profesores de todos los niveles (colegios, institutos, universidades), y que diariamente se entregan dedicados al esmero y promoción de la formación humana y profesional de sus alumnos.
Así, la actual sociedad española se encuentra ante la crucial misión de preparar a las personas que la conforman: dotándoles de criterios y facilitándoles la adquisición de valores que permitan a hombres y mujeres vivir plenamente en libertad y sin determinantes, sin dejar por ello de reconocerse su dimensión transcendente por medio de su fe y como parte integrante natural de la persona humana.
Todos estos aspectos representan los más inmediatos retos y objetivos que a la educación se le presentan y que, en síntesis, se perfilan en torno a la formación integral de la persona.
Se vislumbra la urgente necesidad de que la comunidad educativa (padres, docentes, Administración…) reflexione y actúe cómo mejorar realmente la calidad de nuestro sistema educativo y, en consecuencia, cómo alcanzar la anhelada excelencia de los estudiantes (a la postre futuros trabajadores).
Estos desafíos han de afrontarse con rigor porque nos afectan más directamente de lo que nos creemos, motivo por el que la Asociación Católica de Propagandistas y la Fundación Universitaria San Pablo CEU quiere invitarles en esta sexta edición de las Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria a reflexionar pausadamente para una posterior eficaz actuación, a propósito de la trasmisión y adquisición de criterios y de valores, pues bien merece que no nos demoremos más, por el bien de nuestro presente pero también de nuestro futuro, sabiendo que la responsabilidad de educar y de buscar el bien común de la sociedad es una labor de todos. Muchas gracias".

Tras el acto de inauguración se disfrutó de una magistral y sugerente conferencia inaugural: “Encrucijada de la educación actual: entre el vértigo y la esperanza”, que impartió el catedrático de Filosofía de IES y consejero titular del Consejo Escolar del Estado Juan Antonio Gómez Trinidad, presentado por Antonio de los Bueis Güemes, profesor de Filosofía del propio IES Santa Clara. El evento contó con una participación de personas mayoritariamente relacionadas con la educación, con la destacada asistencia de representantes de partidos políticos, de la directora del área de Alta Inspección de Educación de la Delegación del Gobierno en Cantabria y del delegado diocesano de Apostolado Seglar.

Las Jornadas prosiguieron al día siguiente 28 de mayo con una Eucaristía presidida por el obispo de Santander, monseñor Manuel Sánchez Monge, en la parroquia de Santa Lucía: templo donde fue bautizado el siervo de Dios Ángel Herrera Oria, a la sazón primer presidente de la ACdP.

Seguidamente los actos se trasladaron al Ateneo de Santander, allí Francisco Sierra Fernández ‒intérprete de Lengua de Signos de IES‒ presentó al escritor y profesor de Antropología Filosófica de la Universidad de Navarra José Ramón Ayllón Vega, quien entusiasmó al auditorio allí congregado confiándole sus “Diez claves para la educación”.

Terminadas las dos ponencias llegó el momento para el debate, protagonizado por las mesas redondas que moderó Javier Almagro García, socio del Centro de Santander de la ACdP. La primera mesa reflexionó sobre los desafíos que se le ofrece a la actividad educativa vistos desde la óptica de los reconocidos profesionales docentes que integraban la mesa: Mª Rosa Blanco Castañeda -directora del Colegio Cumbres-, José Manuel Cabrales Arteaga -director del IES José Mª Pereda- y Fernando Etayo Gordejuela -profesor titular de la Universidad de Cantabria-.

La segunda mesa redonda estuvo compuesta por representantes de la comunidad educativa (Administración, docentes, padres): Roberto González González ‒jefe de la Unidad Técnica de Innovación Educativa del Gobierno de Cantabria‒, José Manuel Ruiz Varona ‒director del CEP Cantabria‒, Carmen López-Rendo Rodríguez ‒secretaria general de la CONCAPA Cantabria‒ y Mª Victoria Venero Gómez ‒presidenta de Escuelas Católicas Cantabria‒. Sus intervenciones, desde el rigor de sus respectivos ámbitos, ofrecieron propuestas para mejorar la práctica educativa, suscitando entre los presentes un animado coloquio, centrado principalmente en casos de nuestra Comunidad Autónoma así como en la importancia de la conformación de buenos y competentes equipos directivos que sepan conducir y armonizar la siempre compleja tarea educativa.

Las Jornadas quedaron clausuradas con las intervenciones de Rafael Ortega y de Alfredo Alonso, y con la lectura de un MANIFIESTO que reafirma el compromiso de la ACdP con la Educación, teniendo en la familia y en “la escuela” el genuino ámbito donde estimular el desarrollo de criterios y de vivir valores, sabiendo que la responsabilidad de educar y de buscar el bien común de la sociedad es una labor de todos.


MANIFIESTO DEL CENTRO DE SANTANDER DE LA ACdP TRAS LAS VI JORNADAS CyVP EN CANTABRIA DEDICADAS A EDUCACIÓN

El Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), de la que fuera su primer presidente un santanderino: el siervo de Dios Ángel Herrera Oria, tras la celebración en esta ciudad los días 27 y 28 de mayo de las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria, dedicadas a la siempre importante temática de la educación bajo el título: Adquirir criterios, vivir valores: retos de la educación, manifiesta que:
- La actual sociedad española -inmersa todavía en las consecuencias de una debacle económica de carácter global- se encuentra ante la existencia de una crisis de aún mayor profundidad: una crisis de principios y de valores personales, de la que se puede recuperar si se fortalece la perenne riqueza de la tarea educativa familiar y docente.
- La familia y “la escuela” (colegios, institutos, universidades) es el genuino ámbito donde promover la conformación de principios que den sentido a la vida, cultivar las facultades intelectuales, desarrollar la capacidad del recto juicio y de una ética-moral, y prepararse para la vida personal y laboral.
- Nos encontramos ante la crucial misión de preparar personas, de dotar de criterios y de facilitar la adquisición de valores que permitan a hombres y mujeres vivir plenamente en libertad y sin determinantes, sin dejar por ello de reconocerse su particular dimensión transcendente, por medio de su fe y como parte integrante natural de la persona humana.
- Nuestro compromiso con la sociedad cántabra, y por extensión también con la española, nos mueve a estimular toda actividad que transmita el desarrollo de criterios y de vivir valores; una labor que bien merece no demorarla más, por el bien de nuestro presente pero también de nuestro futuro, sabiendo que la responsabilidad de educar y de buscar el bien común de la sociedad es una labor de todos.


En Santander, a 28 de mayo de 2016.

sábado, 21 de mayo de 2016

Adquirir criterios, vivir valores: retos de la educación

"Nuestra sociedad española desde hace ya unos cuantos años ha sufrido en sus “propias carnes” como un auténtico drama social la gravedad de la crisis económica, y parece que salir de ella todavía se nos resiste. Esta debacle de la economía no ha sido sino consecuencia de una crisis de mucho mayor calado: la sociedad contemporánea seducida por los cantos de sirena del relativismo, que propugna tanto la inexistencia de principios absolutos como el “todo es lo mismo”, consecuentemente desembocando en una notoria ausencia de criterios y de valores personales a cambio de la ilusoria conquista de una mayor “libertad”.

Consciente de la necesidad de imprimir un cambio de rumbo en el devenir de nuestro tiempo, el sentir unánime actual de la sociedad considera que la educación resulta una tarea no solo importante sino también urgente. La clarividencia de la ciudadanía “de a pie” contrasta con la paradójica “ceguera” de dirigentes políticos para abordar con seriedad la dirección y gestión efectiva del entramado de la enseñanza en España, quedando manifiesta su incapacidad de entablar el más mínimo diálogo para resolver esta cuestión ‒como se ha podido comprobar hasta ahora y a pesar de llamarse “políticos”‒, al encontrándose “entretenidos” en sus intereses partidistas y sociológicamente lejos de “arrimar el hombro” ante la clamorosa demanda de padres y de docentes de un único y común modelo educativo que resuelva el problema de raíz.

Este panorama solo puede ser transformado por la riqueza que es capaz de transmitir la educación familiar y docente. La unión de familia y “la escuela” es el genuino ámbito donde promover la conformación de principios que den sentido a la vida y de maduras pautas de actuación, cultivar las facultades intelectuales, desarrollar la capacidad del recto juicio y de una ética-moral, prepararse para la vida personal y laboral, etcétera. La familia merece un especial reconocimiento, en su calidad de primera comunidad social y de primera escuela: dentro de ella se enseñan y se transmiten criterios y valores culturales, éticos, sociales y espirituales, se reciben los primeros afectos y seguridades, y se adquieren las primeras nociones sobre la verdad y el bien. Todo esto resulta tan necesario como útil para estimular el crecimiento de nuestro ser personal y para comenzar a tomar contacto con el natural proceso de socialización al que por naturaleza estamos llamados, ya que interactuar en sociedad forma parte de nuestra manera de ser. La importancia de “la escuela” no se puede desplazar a un segundo plano. Nuestra civilización mantiene su progreso y su esperanza gracias a la inestimable labor de maestros y profesores de todos los niveles (colegios, institutos, universidades), que diariamente se entregan dedicados al esmero y promoción de la formación humana y profesional de sus alumnos.

Así, la actual sociedad española se encuentra ante la crucial misión de preparar a las personas que la conforman: dotándoles de criterios y facilitándoles la adquisición de valores que permitan a hombres y mujeres vivir plenamente en libertad y sin determinantes, sin dejar por ello de reconocerse su dimensión transcendente por medio de su fe y como parte integrante natural de la persona humana. Todos estos aspectos representan los más inmediatos retos y objetivos que a la educación se le presentan y que, en síntesis, se perfilan en torno a la formación integral de la persona. Estos trascendentales desafíos han de afrontarse con rigor porque nos afectan más directamente de lo que nos creemos. Sin ir más lejos y como ejemplo desde donde realizar analogías, estos días pasados la Encuesta de Población Activa (EPA) revelaba el incremento de la tasa de abandono educativo temprano en Cantabria. Aunque el dato concreto se encuentra por debajo de la media española, a todas luces no es ni mucho menos para alegrarse sino que cualitativamente resulta negativo para el ámbito de la enseñanza en nuestra Comunidad Autónoma. Sin embargo, no es el momento de lamentos ni de acusaciones enfrentadas. Aceptemos esa vicisitud pero no nos conformemos con ella. Pasemos seriamente a la acción y pongamos los medios para comenzar cambiarla ya, y si son eficientes los frutos se verán en un futuro inmediato.

Se vislumbra la urgente necesidad de que la comunidad educativa (padres, docentes, Administración…) reflexione y actúe cómo mejorar realmente la calidad de nuestro sistema educativo y, en consecuencia, cómo alcanzar la anhelada excelencia de los estudiantes (a la postre futuros trabajadores). Definitivamente, la trasmisión y adquisición de criterios y de valores bien merece que no nos demoremos más, por el bien de nuestro presente pero también de nuestro futuro, sabiendo que la responsabilidad de educar y de buscar el bien común de la sociedad es una labor de todos".


Tribuna libre publicada en El Diario Montañés el 9 de junio de 2016:


Los próximos días 27 y 28 de mayo en Santander tendrán lugar las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria, precisamente dedicadas a la educación, organizadas por la ACdP y por la FUSP-CEU:

Pincha en la fotografía para ampliar.

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Todo tiempo dedicado a educación, siempre es tiempo invertido en beneficio del progreso de nuestro presente y de nuestro futuro. Su atractivo programa no puede menos que estimular nuestra participación en estas Jornadas. No dejes de saludarme si te fuera posible asistir.

En Torrelavega, a 21 de mayo de 2016.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Laudato sí. El medio ambiente y el bien común universal, por Dr. Antonio de Martín Puerta. Conferencia ACdP Santander - Aula Ángel Herrera Oria

El 9 de marzo de 2016 el Centro de Santander de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) celebra en el Ateneo de Santander una conferencia del Aula Ángel Herrera Oria titulada Laudato sí. El medio ambiente y el bien común universal impartida por el director del Instituto de Humanidades Ángel Ayala CEU y socio del Centro de Madrid de la ACdP, Dr. Antonio de Martín Puerta.



Introduje la conferencia del doctor Martín Puerta con estas palabras:

"Buenas tardes. En primer lugar agradecer al Ateneo de Santander la siempre cálida acogida que ofrece a los actos organizados por el Centro de Santander de la ACdP.
Esta tarde les queremos invitar a que su intelecto deguste una conferencia que versa sobre un asunto que afecta directamente a cada uno de ustedes; un asunto ante el que no pueden permanecer indiferentes, que necesariamente les impele y al que están vinculados desde su nacimiento cómo habitantes de este mundo terreno y que la ciencia experimental ha denominado planeta Tierra.
Me estoy refiriendo a la cuestión de nuestra interactuación con el Medio Ambiente, y de nuestra responsabilidad individual y cómo colectivo social de conservarlo para nuestro propio disfrute presente y el de las generaciones futuras, y que hoy englobamos dentro de la rama del conocimiento de la Ecología.
Este asunto fue puesto “de moda” en las últimas décadas del siglo XX pasado gracias a la notoriedad social alcanzada por distintas corrientes ecologistas, si bien es verdad que llegaron a ofrecer postulados absolutistas, erigiéndose en poseedores de afirmaciones como si fueran los primeros de la Historia de la Humanidad en inquietarse por preservar el planeta.
Sin embargo la sensibilidad de la persona humana, mucho antes que esas recientes corrientes ecologistas, ya reconoció su interés por salvaguardar la Naturaleza. Así su conocimiento no sólo es abordado por las ciencias experimentales, sino que también pertenece a la Doctrina Social de la Iglesia el preocuparse por el Medio Ambiente.
Consciente de su vital importancia, el magisterio pontificio vuelve hoy a dirigir nuestra atención sobre ésta cuestión, esta vez la llamada procede de la pluma del actual papa Francisco, quien el pasado 24 de mayo entregaba su carta encíclica Laudato sí.
Esta carta encíclica, en armonía con la Doctrina Social de la Iglesia y teniendo en cuenta que la Tierra es “esencialmente una herencia común” (Laudato si n. 93), nos “invita a tener presente que los bienes de la tierra han sido creados por Dios para ser sabiamente usados por todos”, por lo que han ser “equitativamente compartidos, según la justicia y la caridad” (Compendio Doctrina Social de la Iglesia n. 481). De manera que -y cito la encíclica- “todo planteo ecológico debe incorporar una perspectiva social que tenga en cuenta (…) el principio de la subordinación de la propiedad privada al destino universal de los bienes” (Laudato sí n. 93).
Para reflexionar sobre estos principios y sus inmediatas consecuencias, nadie mejor que nuestro ponente de esta tarde, el doctor Antonio de Martín Puerta, a quien agradezco haya aceptado la invitación del Centro de Santander de la ACdP.
Nuestro invitado, orgullosamente gusta decir que está casado y es padre de tres hijos, y uno de ellos, el mayor, recientemente ordenado sacerdote.
Licenciado en Economía esmeró su formación académica, lo que le valió obtener el grado de doctor en Historia. Actualmente imparte docencia como profesor agregado de Filosofía Moral en la Universidad San Pablo CEU, en donde también desempeña la importante responsabilidad de dirigir el Instituto de Humanidades Ángel Ayala CEU. Nuestro conferenciante también ha ejercido enseñanza como Profesor Investigador en las universidades de París y de Oxford.
Su producción bibliográfica incluye numerosos artículos y capítulos en libros sobre Historia y sobre Doctrina Social de la Iglesia. No me resisto a mencionarles alguna de sus monografías: Ortega y Unamuno en la España de Franco (2009) (esencial); Historia de la ACdP. 1953-1965 (2010); Manual de Doctrina Social de la Iglesia para universitarios (2015).
Don Antonio es socio activo, por no decir “super-activo”, de la ACdP, y no es la primera vez que conferencia en este salón, es posible que recuerden su interesante disertación (Ángel Herrera y la práctica de la Doctrina Social de la Iglesia) en diciembre de 2011 durante el ciclo de conferencias que nuestro Centro de Santander de la ACdP organizamos como motivo del 125º aniversario del nacimiento del siervo de Dios Ángel Herrera Oria, paisano nuestro y a la sazón primer presidente de la ACdP.
No quisiera finalizar sin preanunciarles el próximo acto público que el Centro de Santander de la ACdP ha organizado para los próximos 27 y 28 de mayo: las VI Jornadas Católicos y Vida Pública en Cantabria, que dedicaremos al siempre importante tema de la educación, y que se celebrarán en este mismo salón de actos del Ateneo de Santander. ¡Espero poder verles a todos!
Agradeciendo nuevamente a don Antonio el que haya aceptado la invitación del Centro de Santander de la ACdP, doctor, suya es la palabra: Laudato sí. El medio ambiente y el bien común universal".

“El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Quien se apropia algo es sólo para administrarlo en bien de todos” (Laudato sí, n. 95).

En Santander, a 9 de marzo de 2016.

jueves, 3 de marzo de 2016

Ángel Ayala, S.I., de Francisco Cervera. Recensión

Cervera, Francisco (2009), Ángel Ayala, S. I., Prólogo de Mons. César Franco Martínez, Madrid, CEU Ediciones, Colección Centenario Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) nº 3, 508 pp.
P. Ángel Ayala

Nos encontramos ante la reedición de la biografía del jesuita Ángel Ayala y Alarcó (1867-1960) escrita por Francisco Cervera Jiménez-Alfaro titulada Padre Ángel Ayala. Biografía (Euroamérica, 1975). Aunque en esta ocasión está editada por CEU Ediciones para la colección conmemorativa Centenario de la ACdP (1909-2009), con prólogo de monseñor César Franco Martínez, obispo auxiliar de Madrid y también consiliario nacional de la ACdP (I-III).

La Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNdP, hoy ACdP), encargó la redacción de esta biografía a Francisco Cervera (1893-1984) en razón de su cercana relación con el P. Ayala, gracias a su condición de propagandista desde 1924.

El autor ha sabido ensamblar minuciosamente cada una las facetas del P. Ángel Ayala, presentándonoslas exhaustivamente a medida que avanzamos en la lectura de esta obra, iniciada con una Introducción: “Medio siglo de acción orientadora en España” (V-XV), para desglosar seguidamente, en nueve partes, la fructífera vida del P. Ayala: I) Presentación (1-44), II) Orígenes y formación. 1866-1903. La ciudad natal del Padre y España en la década 1866-1877 (45-99), III) Años de transición y obras principales (101-166), IV) Otras dos fundaciones (1911-1912) (167-232), V) Renovación de actividades (1918-1938) (233-257), VI) Actividades Finales del P. Ayala (259-296), VII) Diez años de lúcida ancianidad (297-338), VIII) Homenajes y cincuentenarios (1953-1959) (339-390), y IX) Fallecimiento, exequias y conmemoraciones (1960-1964) (391-415). Esta profusa biografía acaba con unos Apéndices (417-481).

La Introducción nos adelanta en apretada síntesis los principales rasgos de la vida del P. Ayala, definido como un “hombre-institución” que se adelantó medio siglo a sus coetáneos al servicio de la Iglesia y de España (VI); rasgos que se ampliarán gracias a la nutrida y ordenada recopilación de datos y testimonios con los que se reconstruye la personalidad del jesuita ciudadrealeño.

La primera parte de la biografía se detiene en el perfil moral del P. Ayala, quien procuró vivir conforme a su ideal del religioso no llamando la atención en nada y buscando ser santo por la perfección de las obras ordinarias (3). Se exponen las sobresalientes facetas humanas del jesuita, por las que fue referente para muchas personas: profesor, educador y conservador; confesor, consejero y director espiritual; escritor; organizador y superior; y fundador de obras y asociaciones apostólica (11-33). Y, se nos confía el “secreto” de su apostolado: felicidad y alegría.

La segunda parte dibuja sucintamente el marco social y económico de su municipio natal: Ciudad Real (47-50), y el momento político “bisagra” que España vivía entre el fin del reinado de Isabel II y la implantación de La Restauración borbónica (51-56). Se recorre el meticuloso itinerario formativo realizado desde su infancia en Ciudad Real (56-66); pasando por sus primeros estudios con los padres jesuitas en Orihuela (Alicante) (67-71), su formación universitaria en Valladolid y Deusto (71-86); hasta sus años de noviciado en la Compañía de Jesús en Murcia y Granada (86-99) y su ordenación sacerdotal en 1903.

La tercera parte se fija en el delicado contexto histórico y social por el que atravesó España entre 1897 y 1931, caracterizado por la “liquidación de nuestras colonias” de ultramar; el anticlericalismo sistemático de los sectores sociales liberales; la oposición política al gobierno de Maura; la dictadura de Primo de Rivera; y, finalmente, la instauración de la IIª República. Será en medio de esta situación social, en Madrid y a partir de 1908, cuando el P. Ayala desarrolle sus obras principales (125-166): la dirección del Colegio de Areneros y la de la Congregación de San Luis; la erección del Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI) para la educación de la juventud obrera; y cómo varios de aquellos “luises”, orientados por el P. Ayala, fraguaron en 1909 una magna obra apostólica nacida bajo el nombre de Asociación Católica Nacional de Jóvenes Propagandistas (ACNdJP, después ACNdP, hoy ACdP), con Ángel Herrera Oria como su primer presidente.

La cuarta parte considera ampliamente otras dos fundaciones que entre 1911 y 1912 impulsó el P. Ayala, a saber: el seminario menor de san Ignacio de Loyola en Ciudad Real, el cual se ubicaría en la casa familiar del propio P. Ayala (169-219) y el diario católico El Debate, colocando a su frente a Ángel Herrera Oria (1911-1933) (221-232).

La quinta parte recoge su intensa actividad entre 1918 y 1938 (237-251), aludiendo a sus responsabilidades como rector del Colegio de Areneros, maestro de novicios en Granada y en Aranjuez. Incluye también cómo el P. Ayala vivió la aciaga Guerra Civil (253-257).

La sexta parte se centra en presentar sus principales publicaciones: Formación de selectos, Educación de la libertad, Ignacianas y Exámenes prácticos (262-267), todas ellas “rebosantes de sentido común y de experimentada doctrina” (261). La BAC ha editado sus Obras Completas entre 1999 y 2002. También se cuenta cómo participó en la erección de la Congregación de las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús (1941) (275-282), y en la organización social de los estudiantes (Confederación Nacional de Estudiantes Católicos) y de los obreros (Instituto Social Obrero, ISO; y el Sindicato Obrero).

La séptima parte del libro está reservada a la ancianidad del P. Ayala caracterizada por “la inocencia o candor de niño que siempre conservó; sin amarguras, sin caer en el pesimismo, sin derrotismo ni enconos”. El autor, distingue en la vida del P. Ayala dos momentos: una más larga, “de una bondad exteriormente enjuta y grave”, y una segunda, “de preocaso, en que la alegría y la capacidad de aceptar y seguir la broma, constituía su mayor encanto”, que corresponden a sus 10 últimos años de despierta y lúcida ancianidad (300).

La octava parte se centra en enumerar los homenajes que el P. Ayala recibió en vida. En 1953 con motivo de su nombramiento como hijo predilecto de su ciudad natal, concediéndosele también la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio (344-354). La Congregación Misionera del Sagrado Corazón de Jesús (1954) (355-356). En 1959 con ocasión del 50º aniversario de su creación se rindieron homenajes a su fundador: el Colegio de Areneros (359-360) y la ACNdP, en el que intervinieron el expresidente de la ACNdP, Fernando Martín Sánchez-Juliá (372-378), el presidente Francisco Guijarro (379-384) y, finalmente, el obispo de Ciudad Real, monseñor Hervás (385-386).

La última y novena parte describe las exequias del P. Ayala, quien falleció el 20 de febrero de 1960 en Madrid (393-402). Durante su funeral el obispo de Málaga realizó una oración fúnebre (394-397), recordó consejos del jesuita, a modo de testamento: “¿Qué nos pedía? (…). Abnegación individual y colectiva. Unión entre vosotros mismos. (…). Audacia cristiana; (…). Hay que ser hombre de oración y también hombres de fe, hombres de sacrificio (…)” (397). Seguidamente, sus restos se trasladaron a Ciudad Real para ser enterrado junto con sus padres en lugar que fue su hogar familiar, que en su momento el mismo P. Ayala cedió a la Compañía de Jesús para erigir allí una iglesia (397-398).

Esta profusa biografía finaliza con unos Apéndices que contienen una selecta “Correspondencia” y unos novedosos “Apuntes Inéditos” de un proyecto de libro que el P. Ayala dejó inconcluso al que intitularía Si yo fuera Ministro… Si yo fuera Ministro.

En definitiva, este trabajo de Francisco Cervera es una pluscuamperfecta obra para introducirse en la rica vida de Ángel Ayala, cargada de pequeños detalles biográficos y de múltiples testimonios que nos acercan a su afable y ejemplar figura humana, que no dejó en ningún momento de tener a Jesucristo en el centro de su vida, causa primera y última que le motivó a volcarse en la promoción de múltiples obras sociales, que redundaron claramente en beneficio de toda la sociedad española.


Alfredo Alonso García - Universidad de Cantabria

Publicado en Biblioteca CEU (3 de marzo de 2016).

viernes, 26 de febrero de 2016

Pemán, cronista político del tardofranquismo (1960-1981), de José Peña González. Recensión.

Peña González, José, (2013), Pemán, cronista político del tardofranquismo (1960-1981), Prólogo de José Manuel Cuenca Toribio, Madrid, CEU Ediciones, Colección Asociación Católica de Propagandistas nº 13, 500 pp.
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José Peña González nuevamente nos abruma con un brillante y completo trabajo científico, que bebe de una de sus cuatro tesis doctorales, concretamente la correspondiente a Ciencias de la Información, y que considera la labor periodística de una de las figuras literarias imprescindibles de la historia intelectual reciente de España, a saber: José María Pemán y Pemartín.

El estudio cuenta con un elogioso prólogo del eminente historiador José Manuel Cuenca Toribio, que antecede a un apartado introductorio a modo de justificación de la presente investigación. En un segundo capítulo presenta una semblanza biográfica de Pemán con especial referencia a sus dimensiones como académico y político. Un tercer episodio, se centra en trazar las líneas principales de su pensamiento político.

El grueso del estudio se recoge en los capítulos 4, 5 y 6, donde conjugando el análisis y la síntesis se muestran las crónicas políticas desde el ocaso del franquismo hasta la muerte de Pemán, distinguiendo tres momentos: “La década prodigiosa” (1960-1970), “El ocaso de un Régimen” (1971-1975) y “Del tardofranquismo al postfranquismo” (1976-1981). Y, para terminar, nos ofrece sus conclusiones junto con una selecta bibliografía.

El primer capítulo persigue exponer la actitud de Pemán como cronista político del tardofranquismo, la etapa final del Régimen franquista, en la Pemán vivió una “época dorada como columnista político. La gran aportación de José María  Pemán ‒sostiene Peña González‒ es que su propia biobibliografía colaboró para forjar un “cambio de actitud de un gran sector de la sociedad española”, ayudando a crear el ambiente necesario en España para hacer posible “el cambio político tras la muerte de Franco y el advenimiento de la democracia” (19). Por otro lado, y no menos importante, se denuncia que apenas 25 años después de su muerte, su figura resulta prácticamente desconocida para la intelectualidad contemporánea.

El segundo episodio es muestra de un colosal ejercicio de síntesis al comprimir la rica y dilatada biografía de Pemán (Cádiz, 8/5/1897-19/7/1981) en unas breves páginas. Son rescatados para nuestra memoria los momentos más representativos de la vida del gaditano al tiempo que se reflexiona sobre ellos. Su vida, fundamentada sobre los pilares del catolicismo auténtico y de la defensa a ultranza de la monarquía, le permitió ser un hombre con una personalidad plena, comprometida, fiel a sus principios y de una manifiesta coherencia vital. Jurista de formación, ejerció la abogacía pero pronto colgó la toga para entregarse a las letras, especialmente a la poesía, aunque cultivó todos los géneros literarios. Su mejor registro lo encontraremos en periodismo. Especial mención de esta sección merecen los hechos dedicados a resaltar sus dimensiones académica y política.

El tercer capítulo desgrana el pensamiento político de Pemán, en quién se encarnaba el modelo de intelectual católico, monárquico, de formación tradicional y conservadora, dedicado a volcarla en ensayos y obras de gran contenido doctrinal. Sin embargo, pronto pasó a plasmarla en prensa y en obras literarias. También desempeñó la presidencia del consejo privado del heredero de la Corona Española encargándose de ser su interlocutor con el general Franco con el único fin de reinstalar la monarquía en España, tarea a la cual se consagró preparando el terreno para que el sucesor del caudillo fuera un rey. Su pensamiento político se sostendría sobre el trípode: Catolicismo, España y Monarquía. Peña González nos alcanza un par de referencias claves para introducirse en el pensamiento político de Pemán, a saber: el artículo “Mi toma de posesión” (El Debate, 23/2/1930), y los ocho artículos publicados en 1934 en la revista Acción Española bajo el título “Cartas a un escéptico en materia de forma de gobierno”. El poeta gaditano confió que el Movimiento Nacional, tras la Guerra Civil, devolvería a su lugar a monarquía tras la fatal experiencia republicana, pero lo que se instauró fue un régimen dictatorial que se alargó hasta la muerte de Franco. Por lo que Pemán se propuso la tarea de “reconquistar para Cristo la sociedad y el estado” (67). Así, en su condición de intelectual y negándole a la izquierda española el monopolio sobre la cultura, rescataría y actualizaría los postulados de la España tradicional sintetizados por Menéndez Pelayo. El contenido de estos dos últimos capítulos (2 y 3) resulta necesario para comprender su posterior tarea como cronista periodístico durante el tardofranquismo.

Los siguientes capítulos 4, 5 y 6 relacionan cronológicamente y uno a uno, en un claro ejercicio de análisis y síntesis, los más de 700 artículos periodísticos nacidos de la pluma del poeta gaditano durante el tardofranquismo. Al principio de los apartados 4 y 6 se incluyen unas breves introducciones históricas. La mirada pemaniana atravesó por toda clase de asuntos. Indiquemos los ejemplos más significativos: 70º aniversario de ABC, Adolfo Suárez, anticlericalismo, Carrero Blanco, Cataluña, cine, críticas y homenajes lite-rarios y teatrales, cultura, defensa ante sus críticos, derechos laborales, desigualdades sociales, economía, escenas costumbristas, Mercado Común, ética laboral, Europa, familia, fe y razón, Gibraltar, hispanidad, Iglesia, jesuitas, Kennedy, necrológicas de personalidades, Opus Dei, paganismo, política internacional, Semana Santa, sistemas democráticos internacionales, televisión, toros, turismo, Unamuno, universidad, etc. Aunque el poeta gaditano se centró principalmente en cultivar aquellos temas relacionados con sus principios (el catolicismo y la monarquía). Así, dedicó múltiples artículos a los Papas, al Concilio Vaticano II y la Doctrina Social de la Iglesia. Con frecuencia expondrá argumentos a favor de la restauración monárquica y sus valores, o sobre la idoneidad de que a Franco le suceda un rey. También trató la oportunidad del alzamiento nacional, como medio necesario para derrocar la República y restaurar la monarquía, reconoció las labores de gobierno de Franco, y criticó el devenir gubernativo de la pasada República. Pemán dedicó alguna crónica a la ACdP en la persona de Herrera Oria, cuando reconoció su labor en pro de la justicia social o cuando le crearon cardenal de la Iglesia, lo que entendemos de justicia mencionar, al incluirse esta investigación dentro de una colección dedicada a esta asociación.

Finalmente, las conclusiones del trabajo de Peña nos conducen resueltamente a afirmar que entre 1960 y 1981 Pemán fue un escritor que prestó su pluma al servicio de sus dos creencias básicas, a saber: su fe católica y su pasión monárquica. Su desilusión tras ver que el general Franco no reinstauró la monarquía tras la Guerra Civil, no le hicieron resignarse, sino que consagró su labor periodística a narrar el día a día de la sociedad española bajo el régimen franquista con el objetivo de crear un clima intelectual capaz de “convencer a amplios sectores de la población de la necesidad de evolucionar desde el franquismo a la monarquía democrática” (496).

Una vez más el Dr. Peña entrega a la comunidad académica una investigación rigurosa con múltiples notas al pie de página cargadas de utilísimos datos y referencias, circunstancia de especial interés para aquellos profesionales interesados en profundizar en la figura de José María Pemán, especialmente en lo que se refiere a su faceta periodística. Aunque la claridad expositiva y el ritmo narrativo que jalonan sus páginas permiten que este trabajo esté al alcance de cualquier lector, experiencia que le resultará muy gratificante al llegar a su conclusión y le llevará a recomendar su lectura.

Alfredo Alonso García – Universidad de Cantabria

Publicado en Biblioteca CEU (26 de febrero de 2016).