jueves, 12 de febrero de 2009

Francisco Canals Vidal. Amante de la Verdad, devoto del Sagrado Corazón de Jesús

El pasado sábado 7 de febrero falleció el filósofo barcelonés Francisco Canals Vidal. Nosotros ya hemos realizado en este blog dos reseñas de libros suyos (Mundo Histórico y Reino de Dios y Catalanismo y Tradición catalana). Así, pues, en perenne memoria y en acción de gracias por su magisterio quiero presentar algunos de sus innumerables méritos que durante esta vida acumuló, y que tanto bien nos hicieron a nivel intelectual, personal, moral y sobrenatural.

Nació en la ciudad condal en 1922. Doctor en Filosofía (El logos, ¿indigencia o plenitud?, 1952), en Derecho (Cristianismo y Revolución, 1956) y en Teología (San José. Patriarca del Pueblo de Dios, 1981). Catedrático de Filosofía del Instituto "Jaime Balmes" de Barcelona y de Metafísica en la Universidad de Barcelona. Doctor Honoris Causa por la Universidad Abad Oliba CEU de Barcelona junto a 5 universidades internacionales más (2005). Referente mundial en lo que se refiere a la filosofía tomista, a la sazón fue miembro de la Pontificia Academia de Santo Tomás y miembro-fundador de la Sociedad Internacional Santo Tomás de Aquino, SITA. Destaco sólo 2 obras filosóficas por su interés filosófico: Sobre la esencia del conocimiento (1987) y Tomás de Aquino. Un pensamiento siempre actual y renovador (2004). De ésta última obra opino que representa el legado básico, a modo de síntesis, de sus investigaciones en filosofía tomista, y he aquí su importancia (destaca su capítulo "Unidad según síntesis").

Discípulo del P. Ramón Orlandis, SJ., que fundó en Barcelona Schola Cordis Iesu, sección del Apostolado de la Oración a la que Canals se incorporó en 1944 y desde entonces participó activamente con todas sus obras formativas y apostólicas, como la Revista Cristiandad. La fuente principal de la espiritualidad de Schola Cordis Iesu es el amor y devoción al Sagrado Corazón de Jesús, fuertemente arraigada en la fidelidad al Magisterio de la Iglesia. Uno de los medios que el P. Orlandis dispuso para el crecimiento espiritual del cristiano fue, junto con la oración, el estudio de la doctrina de santo Tomás de Aquino, en clara sintonía con la doctrina pontificia (cfr. p. ej. León XIII. Aeterni Patris, 1879). Don Francisco será impulsor decisivo del estudio del aquinate desde el ámbito de la filosofía, llegándose a constituir lo que algunos han llamado "la escuela tomista de Barcelona" con una nutrida lista de discípulos.

El Dr. Canals en su filosófica búsqueda, como amante de la Verdad que fue, acabó en la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, sin olvidar el papel que la Virgen María, medianera de todas las gracias, tuvo en la Historia de la Salvación. Porque cuando el hombre encuentra en la intimidad de su corazón al Amor de los Amores descubre la maravilla de la Misericordia Divina, que le perdona de sus pecados y miserias humanas, y que le ayuda a perfeccionar su humana naturaleza, por pura gracia divina (infinita), y no por sus méritos (finitos).

Las obras formativas y apostólicas del Doctor Canals Vidal siempre buscaron el Reino de Cristo por medio de los Corazones de Jesús y de María. Con la confianza de que él ya está gozando de ese Reino elevo una oración ante Dios por su alma. Requiem in pace. Amén.

En Barcelona celebrando a su Patrona, santa Euralia, a 12 de febrero de 2009.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Homenaje a Javier Cavada, "vixu": All Star ÑBA

Este fin de semana los amantes del baloncesto podremos disfrutar del All Star NBA y gritar públicamente I love this game! La mejor liga de baloncesto espectáculo con los mejores jugadores espectáculo del mundo mundial, entre los que se encuentran varios españoles. ¡Sí amigos, la Justicia y el reconocimiento al saber hacer existen!

La edición de este año contará con Rudy Fernández en el concurso de mates. Ojo qué es ¡el primer español! que participa en esta exhibición de la imaginación de cómo introducir una pelota en una canasta.. pero ¡también es el primer europeo! que consigue introducirse en esa lista de elegidos; y con Gasol que participará en el partido de las estrellas: Este versus Oeste. Ni que decir tiene que Pau lo tiene más que merecido a causa de la excelente temporada que está realizando en LA. Lakers.


Deseo que esta fiesta del baloncesto sea singular pórtico para homenajear al poco conocido pero el muy estimado jugador santoñés Javier Cavada "vixu", que este año pasado 2008 ha tenido que decir adiós a las pistas deportivas donde tantas y tantas veces nos hizo disfrutar con su singular esfuerzo en las canchas. Siempre hizo del baloncesto un deporte fácil, divertido y cercano para las nuevas generaciones. Su estilo destacó por su tenacidad y por su improvisación con el balón.

Los valores contenidos en su espíritu deportivo nos sirvieron como edificante ejemplo para no derrumbarnos ante las dificultades ni para detenernos en nuestros proyectos. Nos enseñaste que aún con sufrimientos se puede triunfar en esta vida. ¡Gracias por tu ejemplo de renovada esperanza! ¡Gracias por tu amor al deporte, a la vida sana y a la amistad que nos regalas!

Para ir haciendo boca y como anticipo al espectáculo del All Star NBA 2009 aquí os cuelgo este vídeo. ¡Qué lo disfrutéis!




En Barcelona, a 14 de enero de 2009.

lunes, 9 de febrero de 2009

Christifideles laici. JPII (XXV): Formarse para sí y para todos

Este lunes os ofrezco otro momento para reflexionar sobre nuestra formación desde las enseñanzas que Juan Pablo II, de feliz memoria, nos presenta en la exhortación apostólica Christifideles laici (1988). En estas líneas se nos interpela, ¿la formación es un privilegio para unos pocos o, por contra, es un derecho para todos? ¿Todos necesitamos formarnos? ¿Hasta donde debe llegar tu itinerario educativo y formativo? ¿Te basta con obtener un título que aparentemente demuestra unos conocimientos o ese diploma debe avalar tu horas y horas de reflexión sobre unos conocimientos y tu madurez personal?


La formación recibida y dada recíprocamente por todos

63. La formación no es el privilegio de algunos, sino un derecho y un deber de todos. Al respecto, (...) [se ha dicho]: «Se ofrezca a todos la posibilidad de la formación, sobre todo a los pobres, los cuales pueden ser -ellos mismos- fuente de formación para todos», y han añadido: «Para la formación empléense medios adecuados que ayuden a cada uno a realizar la plena vocación humana y cristiana».


Para que se dé una pastoral verdaderamente incisiva y eficaz hay que desarrollar la formación de los formadores, poniendo en funcionamiento los cursos oportunos o escuelas para tal fin. Formar a los que, a su vez, deberán empeñarse en la formación de los fieles laicos, constituye una exigencia primaria para asegurar la formación general y capilar de todos los fieles laicos.


En la labor formativa se deberá reservar una atención especial a la cultura local, (...): «La formación de los cristianos tendrá máximamente en cuenta la cultura humana del lugar, que contribuye a la misma formación, y que ayudará a juzgar tanto el valor que se encierra en la cultura tradicional, como aquel otro propuesto en la cultura moderna. (...). Algunas convicciones se revelan especialmente necesarias y fecundas en la labor formativa. (...)».


Además está la convicción de que cada uno de nosotros es el término y a la vez el principio de la formación. Cuanto más nos formamos, más sentimos la exigencia de proseguir y profundizar tal formación; como también cuanto más somos formados, más nos hacemos capaces de formar a los demás.


Es de particular importancia la conciencia de que la labor formativa, al tiempo que recurre inteligentemente a los medios y métodos de las ciencias humanas, es tanto más eficaz cuanto más se deja llevar por la acción de Dios: sólo el sarmiento que no teme dejarse podar por el viñador, da más fruto para sí y para los demás.


En Barcelona, a 9 de febrero de 2009

jueves, 5 de febrero de 2009

Santander-Palencia: 90 minutos. Y las normas de tráfico, ¿qué?

Esta semana pasada he leído unas declaraciones del Delegado del Gobierno de Cantabria en el Diario Montañés -el periódico decano de la prensa cántabra- que en cuanto se concluyan las obras de la Autovía de la Meseta (A-67) se podrán recorrer los 206 kilómetros que separan Santander de Palencia en 90 minutos. Por si no lo sabías la conclusión de esta autovía A-67 estaba proyectada para el pasado 2004, pero no os sorprendáis que sólo van 4 años de retraso... y 83 kilómetros por asfaltar en Palencia, porque el tramo en Cantabria, ¡por fin! se concluyó no hace muchos meses.

Me he puesto a hacer cálculos de tiempos, distancias y velocidades. Y no dejo de sorprenderme. Si entre Santander y Palencia hay 206 kilómetros, y según esta afirmación tardaremos 90 minutos, entonces la media nos dice que tendremos que cubrir con nuestro vehículo 2, 3 kilómentros en 1 minuto. Hasta aquí, todo normal, pero luego descubrí que para poder satisfacer esa distancia deberíamos ir a unos ¡137 kilómetros a la hora de media!

Seguro, que como yo, te preguntas: ¿ya no están limitadas las autovías a 120 km./h.? Que yo sepa continúan estándolo. Entonces, ¿cómo es posible la afirmación pasada? ¿Acaso nos están invitando a saltarnos los límites de velocidad? ¿No hemos de respetar las normas de tráfico? Hemos visto que existen conductores dispuestos a "quemar" el código de circulación y a conducir como si fueran ellos solos por las carreteras. Mas éste comportamiento no es el espíritu cívico ni las buenas formas que se esperan de nosotros para una fraternal convivencia. Francamente, no creo que ésta sea la intención de don Agustín Ibañez, Delegado del Gobierno, sino más bien al contrario. Es posible que, en este caso, se dejara llevar por el corazón y no por la razón.

Además, en el tramo de Cantabria de la A-67 hay tramos limitados a 100 km./h. -y no siempre en curvas y puntos negros, sino en rectas-, y también hay que considerar que se tiene que subir, y bajar, el puerto de montaña Pozazal (1.002 metros sobre el nivel de la mar) y esto sin duda retrasará notablemente la velocidad de nuestro vehículo, y por tanto, la capacidad de satisfacer la distancia estimada. Por tanto, nos parece más que imposible ir de Santander a Palencia en una hora y media por muy optimistas que seamos (sin considerar el tráfico rodado ni las condiciones climatológicas: nieve, heladas, lluvia, viento...).

Así pues, la estimación del Delegado del Gobierno, en este caso, no es realista. Por mucho que se desee no es posible ir de Santander a Palencia en 90 minutos, a menos que nos saltemos las normas de tráfico. Y ahora me pregunto, si yo en un ratuco he llegado a esta conclusión, ¿a dónde no llegarán sus asesores ingenieros de nuestro infatigable y pluscuamperfecto Ministerio de Fomento? Espero que no hayan sido ellos los que le escriban sus declaraciones sobre infraestructuras, porque si todas son así, ¡Dios nos pille confesados!

En Barcelona, a 5 de febrero de 2009.

Publicado en España liberal y en Cope.es.

lunes, 2 de febrero de 2009

Christifideles laici. JP II (XXIV): Colaboradores de la educación

El fragmento de este lunes continua con nuestra reflexión de los lunes pasados sobre la importancia de la formación intelectual y moral para nuestro propio beneficio, en razón de nuestro crecimiento personal. Hoy te presento a los colaboradores de esa, nuestra formación, tan importantes para nuestro itinerario para alcanzar la madurez personal. Pues no podemos olvidarnos que somos seres sociales por naturaleza y no podemos separar nuestra educación de nuestras relaciones en Sociedad. Así nuestros ambientes sociales, culturales, educativos, deportivos, religiosos y personales nos influyen en nuestra formación, la cual se desarrollará y se condicionará (que no determinará) en función de los ideales, principio y valores personales que se vivan en esos ambientes. El texto corresponde a la exhortación apostólica Christifideles laici de Juan Pablo II (1988). Los subrayados son míos. ¡Espero tus comentarios!


Colaboradores de Dios educador

61. ¿Cuáles son los lugares y los medios de la formación cristiana de los fieles laicos? ¿Cuáles son las personas y las comunidades llamadas a asumir la tarea de la formación integral y unitaria de los fieles laicos?


Del mismo modo que la acción educativa humana está íntimamente unida a la paternidad y maternidad, así también la formación cristiana encuentra su raíz y su fuerza en Dios, el Padre que ama y educa a sus hijos. Sí, Dios es el primer y gran educador de su Pueblo, (...) (cfr. Dt 32, 10-12; cfr. 8, 5).


La obra educadora de Dios se revela y cumple en Jesús, el Maestro, (...). La Iglesia madre está llamada a tomar parte en la acción educadora divina, bien en sí misma, bien en sus distintas articulaciones y manifestaciones. Así es como los fieles laicos son formados por la Iglesia y en la Iglesia, en una recíproca comunión y colaboración de todos sus miembros: sacerdotes, religiosos y fieles laicos. (...).


Educadora es, sobre todo, la Iglesia universal, en la que el Papa desempeña el papel de primer formador de los fieles laicos. (...). La Iglesia una y universal está presente en las diversas partes del mundo a través de las Iglesias particulares. En cada una de ellas el Obispo tiene una responsabilidad personal con respecto a los fieles laicos, a los que debe formar mediante el anuncio de la Palabra, la celebración de la Eucaristía y de los sacramentos, la animación y guía de su vida cristiana.


Dentro de la Iglesia particular o diócesis se encuentra y actúa la parroquia, a la que corresponde desempeñar una tarea esencial en la formación más inmediata y personal de los fieles laicos. Además, dentro de algunas parroquias, sobre todo si son extensas y dispersas, las pequeñas comunidades eclesiales presentes pueden ser una ayuda notable en la formación de los cristianos, (...). (...). Los sacerdotes y los religiosos deben ayudar a los fieles laicos en su formación. (...).


Otros ambientes educativos

62. También la familia cristiana, en cuanto «Iglesia doméstica», constituye la escuela primigenia y fundamental para la formación de la fe. El padre y la madre reciben en el sacramento del Matrimonio la gracia y la responsabilidad de la educación cristiana en relación con los hijos, a los que testifican y transmiten a la vez los valores humanos y religiosos. Aprendiendo las primeras palabras, los hijos aprenden también a alabar a Dios, al que sienten cercano como Padre amoroso y providente; aprendiendo los primeros gestos de amor, los hijos aprenden también a abrirse a los otros, captando en la propia entrega el sentido del humano vivir. (...).


También son lugares importantes de formación las escuelas y universidades católicas, (...), en el actual contexto social e histórico, marcado por un profundo cambio cultural, (...); hay que preparar fieles laicos que se dediquen a la acción educativa como a una verdadera y propia misión eclesial; es necesario constituir y desarrollar «comunidades educativas», formadas a la vez por padres, docentes, sacerdotes, religiosos y religiosas, representantes de los jóvenes. Y para que la escuela pueda desarrollar dignamente su función de formación, los fieles laicos han de sentirse comprometidos a exigir de todos y a promover para todos una verdadera libertad de educación, incluso mediante una adecuada legislación civil.


(...) puesto de relieve la urgente necesidad de que los fieles laicos maestros y profesores en las diversas escuelas, católicas o no, sean verdaderos testigos del Evangelio, mediante el ejemplo de vida, la competencia y rectitud profesional, la inspiración cristiana de la enseñanza, salvando siempre -como es evidente- la autonomía de las diversas ciencias y disciplinas. Es de particular importancia que la investigación científica y técnica llevada a cabo por los fieles laicos esté regida por el criterio del servicio al hombre en la totalidad de sus valores y de sus exigencias. (...).


También los grupos, las asociaciones y los movimientos tienen su lugar en la formación de los fieles laicos. Tienen, en efecto, la posibilidad, cada uno con sus propios métodos, de ofrecer una formación profundamente injertada en la misma experiencia de vida apostólica, como también la oportunidad de completar, concretar y especificar la formación que sus miembros reciben de otras personas y comunidades.


En Barcelona, a 2 de febrero de 2009.

viernes, 30 de enero de 2009

Ricardo de la Cierva. La infiltración. Fénix. Madrid, 2008

Ricardo de la Cierva. La infiltración. La infiltración marxista y masónica en la Iglesia española y Universal del siglo XX. Fénix. Madrid, 2008, 574 páginas.


Ricardo de la Cierva (Madrid, 1926) en las primeras páginas, a modo de introducción y para dejar la cuestión muy clara –creo yo–, presenta dos imprescindibles documentos de Pío XII de 1950 para comprender el tema de fondo que se quiere tratar en este libro, a saber, la fidelidad a la Tradición y al Magisterio de la Iglesia. Estos documentos la constitución apostólica Munificentissimus Deus en la que se define como dogma la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a la gloria celeste (pp. 14ss), y la carta encíclica Humani generis, sobre las falsas opiniones contra los fundamentos de la doctrina católica (pp. 31ss).


Tras la lectura de estos dos sólidos y perennes textos pontificios se nos entregan otros cuatro documentos. Son poco conocidos mediáticamente, pero han sabido captar la situación interna por la que pasaba la Compañía de Jesús a partir de la década de los 60 del siglo pasado. Sus autores, jesuitas todos, nos narran cómo la asimilación de las tesis marxistas supuso la relajación doctrinal y espiritual, y la infidelidad a la Iglesia de la Compañía de Jesús.


Del primer documento destaco la reflexión sobre la dudosa legitimidad de la “deliberación comunitaria”, ya que no responde al espíritu ignaciano (pp. 125ss).


Del segundo documento merece la pena leerse las diferencias dogmáticas y espirituales entre la Compañía “A” (fiel al espíritu ignaciano) y la “B” (progresista) (pp. 218ss); las advertencias del Papa Pablo VI a los jesuitas (p. 245); y las páginas que versan sobre la figura de Pedro Arrupe, Prepósito General de la Compañía de Jesús entre 1965-1983 (pp. 251ss).


El tercer documento sobresale -en palabras del autor- por su importancia y por su resumen de la cuestión (pp. 295ss). Los nuevos Jesuitas. Una Compañía de Jesús rebelde. Un cisma real, aunque no declarado. La corrupción del espíritu ignaciano (1997) es un texto claro y profundo en sus argumentaciones. Resaltan las consideraciones sobre los jesuitas Teilhard de Chardin (pp. 300ss), Authony de Mello (pp. 383ss), Karl Rahner (pp. 389ss), y Vergara Acebes (pp. 390ss); las llamadas de los Papas a la fidelidad a la Iglesia (pp. 307ss); y el epígafe sobre los jesuitas en contra de la cultura de la vida (pp. 405ss).


El cuarto documento es la reproducción de una serie de cartas entre un jesuita con el Padre Prepósito General Kolvenbach (1983-2008).


La lectura hasta aquí te llevará a deducir que la infiltración y naturalización de los postulados marxistas-leninistas dentro de las estructuras de la Iglesia ha sido responsabilidad de la relajación espiritual y doctrinal de la Compañía de Jesús (no olvidemos que es la Orden religiosa más importante del mundo), que ¿inconscientemente? ha seguido un plan de acción definido e intencionado. Esa intencionalidad de introducirse dentro de los cuadros jerárquicos de la Iglesia para luego, desde dentro, acabar con ella puede verse reflejada en el “endiablado” documento La Iglesia Católica y Cuba: Programa de acción. Prensa de Idiomas Extranjeros de Pekín para el Uso Exclusivo de la Sección Latinoamericana del Departamento de Enlace del Partido Comunista Chino. Pekín, 1959 (pp. 459ss). Este texto me dejó sin palabras… tan sólo me invitó a orar.


No quiero contarte más. Pero seguro que hay más cuestiones dignas de tu consideración. Te animo a que leas este libro, aunque al comienzo pueda resultarte repetitivo y, en ocasiones, pesimista pero al concluirlo tendrás una visión más amplia sobre la penosa realidad del laicismo progresista que ataca nuestras tradiciones y creencias.


En Barcelona, a 30 de enero de 2009.

miércoles, 28 de enero de 2009

Contra las filosofías que falsean la Doctrina de la Iglesia, la Humani generis recomienda el estudio de santo Tomás

El 12 de agosto de 1950, el Papa Pío XII sancionó la carta encíclica Humani generis, sobre las opiniones contra los fundamentos de la doctrina católica. En ella se apuntan las filosofías (relativismo, evolucionismo, monismo, panteísmo, idealismo, inmanentismo, pragmatismo, materialismo, existencialismo) que con sus postulados confunden los auténticos principios cristianos, y que la Iglesia defiende como verdadero legado para la salvación y felicidad del hombre.

La Iglesia nada dice sobre las afirmaciones sostenidas por estas filosofías que no afectan a su doctrina. Sin embargo, se advierten en éllas afirmaciones que afectan contrariamente a los principios nucleares de la naturaleza humana: "el verdadero y genuino valor del conocimiento humano, los inconcusos [firmes, indiscutibles] principios metafísicos (los de razón suficiente, causalidad y finalidad) y, (...) que se puede llegar a la verdad cierta e inmutable" (n. 23).

La Iglesia, como Madre y Maestra qué es, advierte que a estas cuestiones esenciales "nunca es lícito derribarla o contaminarla con falsos principios, (...). Pues la Verdad y sus expresiones filosóficas no pueden estar sujetas a cambios continuos, principalemente cuando se trate de los principios que la mente humana conoce por sí misma (...). Ninguna verdad, que la mente humana hubiese descubierto mediante una sincera investigación, puede estar en contradicción con otra verdad y alcanzada, porque Dios, la suma Verdad, creó y rige la humana inteligencia no para que cada día oponga nuevas verdades a las ya realmente adquiridas, sino para que, apartados los errores que tal vez se hayan introducido, vaya añadiendo verdades a verdades de un modo tan ordenado y orgánico como el que aparece en la constitución misma de la naturaleza de las cosas, de donde se extrae la Verdad" (n. 24).

Consecuentemente, el hombre no debe abrazar "apresuradamente y ligeramente las novedades que se ofrecen todos los días, sino que ha de examinarlas con la máxima diligencia y ha de someterlas a justo examen, no sea que pierda la verdad ya adquirida o la corrompa, ciertamente con grave peligro y daño aun para la fe misma" (n. 24).

Por ello, el Santo Padre enseña, una vez más -como hicieron sus predecesores-, que para poder descubrir y corregir a esas filosofías nos alienta a instruirnos "en las disciplinas filosóficas según el método, la doctrina y los principios del Doctor Angélico, pues por la experiencia de muchos siglos sabemos ya bien que el método del aquinate se distingue por una singular excelencia, tanto para formar (...) como para investigar la Verdad, y que, además, su doctrina está en armonía con la divina revelación y es muy eficaz así para salvaguardar los fundamentos de la fe como para recoger útil y seguramente los frutos de un sano progreso" (n. 25).

Continua la encíclica lamentando que los miembros de esas filosofías desprecien a priori la doctrina que la Iglesia defiende, especialmente cuando ésta busca el Bien para el hombre. Estas ideologías la menosprecian con apelativos de anticuada, antimoderna y de no ir con el progreso psicológico del hombre; y "pregonan que esta nuestra filosofía defiende erróneamente la posibilidad de una metafísica absolutamente verdadera; mientras ellos sostienen, por lo contrario, que las verdades, principalemente trascendentales, sólo pueden convenientemente expresarse mediante doctrinas dispares que se completen mutuamente, aunque en cierto modo sean opuestas entre sí" (n. 26).

También afirman estas ideologías "que la filosofía perenne no es sino la filosofía de las esencias inmutables, mientras que la gente moderna ha de considerar la existencia de los seres singulares y la vida en su continua evolución. Y mientras desprecian esta filosofía ensalzan otras, antiguas o modernas, orientales u occidentales, de tal modo que parecen insinuar que, cualquier filosofía o doctrina opinable, añadiéndole -si fuere menester- algunas correcciones o complementos, puede conciliarse con el dogma católico" (n. 26).

Y por si fuera poco, estas filosofías -principalmente el inmanentismo, el idealismo, el materialismo y el existencialismo- acusan a las enseñanzas tomistas, como si fuera un defecto de fondo y de forma, que en lo que al proceso del conocimiento se refiere, atienden "sólo a la inteligencia, menospreciando el oficio de la voluntad y de los sentimientos. Lo cual no es verdad. La filosofía cristiana, en efecto, nunca ha negado la utilidad y la eficiencia de las buenas disposiciones que todo espíritu tiene para conocer y abrazar los principios religiosos y morales; más aún: siempre ha enseñado que la falta de tales disposiciones puede ser la causa de que el entendimiento, bajo el influjo de las pasiones y de la mala voluntad, de tal manera, se obscurezca que no pueda ya llegar a ver con rectitud. Y el Doctor Común creee que el entendimiento puede en cierto modo percibir los más altos bienes correspondientes al orden moral, tanto natural como sobrenatural, en cuanto experimenta en lo íntimo una cierta efectiva connaturalidad con esos mismos bienes, ya sea natural, ya por medio de la gracia divina (cfr. Sto. Tomás. Summa Theologica I-II q. 1 a. 4 ad 3; q. 45 a. 2); (...)" (n. 26).

Ante esta situación Pío XII, dirige su mirada hacia los teólogos y los filósofos. A ellos encarga "la difícil misión de defender e imprimir en las almas de los hombres las verdades divinas y humanas", por lo que "no deben ignorar ni desatender estas opiniones que, más o menos, se apartan del recto camino. Aun más, es necesario que las conozcan bien, ya porque no se pueden curar las enfermedades si antes no son suficientemente conocidas; ya queen las mismas falsas afirmaciones se oculta a veces un poco de verdad; ya, por último, porque los mismos errores estimulan la mente a investigar y ponderar con mayor diligencia algunas verdades filosóficas o teológicas" (n. 5).

Pero, el Papa Pacelli no se queda en esto, llama les llama la atención diciéndoles que si los "filósofos y teólogos procurasen tan sólo sacar este fruto de aquellas doctrinas estudiadas con cautela, no tenía por qué intervenir el Magisterio de la Iglesia". Porque "no faltan quienes (...) amando la novedad más de lo debido y temiendo ser tenidos por ignorantes de los procesos de la ciencia, procuran sustraerse a la dirección del Sagrado Magisterio, y así se hallan en peligro de apartarse poco a poco e insensiblemente de la verdad revelada y arrastrar también a los demás hacía el error" (n. 6).

Así pues, para descubrir las falsas opiniones que tergiversan la doctrina de la Iglesia y de la auténtica filosofía humana hemos de procurar adquirir el hábito de la constante lectura de las obras de santo Tomás, fuente segura de una sólida formación humanísitica que nos permitirá evitar ser engañados por esas filosofías.

En Barcelona celebrando la festividad de santo Tomás de Aquino, a 28 de enero de 2009.

lunes, 26 de enero de 2009

Christifideles laici. JP II (XXIII). Aspectos de una formación integral: formación de laicos

Como el lunes pasado, os traigo un nuevo texto de Juan Pablo II (Christifideles laici, 1988) para justificarte los beneficios que tiene tu propia formación. La formación aporta unidad de vida, permite ser coherente con tus actos, y lleva a ser cuidadoso con nuestras obligaciones cívicas y sociales. Esa formación debe tocar lo espiritual, lo conceptual, lo cultural. Aquel que tenga alguna participación en la Vida Pública no deje de conocer la Doctrina Social porque le será de gran utilidad. Las negritas son mías. ¡Espero tus comentarios!


Una formación integral para vivir en la unidad

59. En el descubrir y vivir la propia vocación y misión, los fieles laicos han de ser formados para vivir aquella unidad con la que está marcado su mismo ser de miembros de la Iglesia y de ciudadanos de la sociedad humana.


En su existencia no puede haber dos vidas paralelas: por una parte, la denominada vida «espiritual», con sus valores y exigencias; y por otra, la denominada vida «secular», es decir, la vida de familia, del trabajo, de las relaciones sociales, del compromiso político y de la cultura. El sarmiento arraigado en la vid que es Cristo, da fruto en cada sector de su actividad y de su existencia. En efecto, todos los distintos campos de la vida laical entran en el designio de Dios, que los quiere como el «lugar histórico» del revelarse y realizarse de la caridad de Jesucristo para gloria del Padre y servicio a los hermanos. Toda actividad, toda situación, todo esfuerzo concreto -como p. ej., la competencia profesional y la solidaridad en el trabajo, el amor y la entrega a la familia y a la educación de los hijos, el servicio social y político, la propuesta de la verdad en el ámbito de la cultura- son ocasiones providenciales para un «continuo ejercicio de la fe, de la esperanza y de la caridad».


El Concilio Vaticano II ha invitado a todos los fieles laicos a esta unidad de vida, denunciando con fuerza la gravedad de la fractura entre fe y vida, entre Evangelio y cultura: «El Concilio exhorta a los cristianos, (...), a esforzarse por cumplir fielmente sus deberes temporales, guiados siempre por el espíritu evangélico. Se equivocan los cristianos que, sabiendo que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran por esto que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta de que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas según la vocación personal de cada uno (...). La separación entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerada como uno de los más graves errores de nuestra época». Por eso he afirmado que una fe que no se hace cultura, es una fe «no plenamente acogida, no enteramente pensada, no fielmente vivida».

Aspectos de la formación

60. Dentro de esta síntesis de vida se sitúan los múltiples y coordinados aspectos de la formación integral de los fieles laicos.


Sin duda la formación espiritual ha de ocupar un puesto privilegiado en la vida de cada uno, llamado como está a crecer ininterrumpidamente en la intimidad con Jesús, en la conformidad con la voluntad del Padre, en la entrega a los hermanos en la caridad y en la justicia. (...).


Se revela hoy cada vez más urgente la formación doctrinal de los fieles laicos, no sólo por el natural dinamismo de profundización de su fe, sino también por la exigencia de «dar razón de la esperanza» que hay en ellos, frente al mundo y sus graves y complejos problemas. Se hacen así absolutamente necesarias una sistemática acción de catequesis, que se graduará según las edades y las diversas situaciones de vida, y una más decidida promoción cristiana de la cultura, como respuesta a los eternos interrogantes que agitan al hombre y a la sociedad de hoy.


En concreto, es absolutamente indispensable -sobre todo para los fieles laicos comprometidos de diversos modos en el campo social y político- un conocimiento más exacto de la doctrina social de la Iglesia, como repetidamente los Padres sinodales han solicitado en sus intervenciones. Hablando de la participación política de los fieles laicos, se han expresado del siguiente modo: «Para que los laicos puedan realizar activamente este noble propósito en la política (es decir, el propósito de hacer reconocer y estimar los valores humanos y cristianos), no bastan las exhortaciones, sino que es necesario ofrecerles la debida formación de la conciencia social, especialmente en la doctrina social de la Iglesia, la cual contiene principios de reflexión, criterios de juicio y directrices prácticas (cfr. Congregación para la Doctrina de la Fe, Libertatis conscientia, Instrucción sobre libertad cristiana y liberación, 72). (...)».


Finalmente, en el contexto de la formación integral y unitaria de los fieles laicos es particularmente significativo, por su acción misionera y apostólica, el crecimiento personal en los valores humanos. Precisamente en este sentido el Concilio ha escrito: «(los laicos) tengan también muy en cuenta la competencia profesional, el sentido de la familia y el sentido cívico, y aquellas virtudes relativas a las relaciones sociales, es decir, la probidad, el espíritu de justicia, la sinceridad, la cortesía, la fortaleza de ánimo, sin las cuales ni siquiera puede haber verdadera vida cristiana».


Los fieles laicos, al madurar la síntesis orgánica de su vida -que es a la vez expresión de la unidad de su ser y condición para el eficaz cumplimiento de su misión-, serán interiormente guiados y sostenidos por el Espíritu Santo, como Espíritu de unidad y de plenitud de vida.


En Barcelona, a 26 de enero de 2009.

domingo, 25 de enero de 2009

Homilía de san Juan Crisóstomo sobre san Pablo

Este domingo celebramos la conversión del judío Saulo en el "Apóstol de los gentiles" Pablo. Para honrar su infatigable labor apostólica os rescato un fragmento de una homilía de san Juan Crisóstomo acerca de santo apóstol que he encontrado en la introducción de la obra de Julio Alonso Ampuero, Espiritualidad del apóstol según san Pablo, colgada en la web de la Fundación Gratis Date. ¡Que lo disfrutéis!

«Cada día se levantaba con una mayor elevación y fervor de espíritu y, frente a los peligros que lo acechaban, era cada vez mayor su empuje, como lo atestiguan sus propias palabras: «Olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacía lo que está por delante...».

En medio de las asechanzas de sus enemigos, habla en tono triunfal de las victorias alcanzadas sobre los ataques de sus perseguidores y, habiendo sufrido en todas partes azotes, injurias y maldiciones, como quien vuelve victorioso de la batalla, colmado de trofeos, da gracias a Dios, diciendo: «Doy gracias a Dios, que siempre nos asocia a la victoria de Cristo». Imbuido de estos sentimientos, se lanzaba a las contradicciones e injurias, que le acarreaba su predicación, con un ardor superior al que nosotros empleamos en la consecución de los honores, deseando la muerte más que nosotros deseamos la vida, la pobreza más que nosotros la riqueza, y el trabajo mucho más que otros apetecen el descanso que lo sigue.

La única cosa que él temía era ofender a Dios; lo demás le tenía sin cuidado. Por esto mismo, lo único que deseaba era agradar siempre a Dios.

Y, lo que era para él lo más importante de todo, gozaba del amor de Cristo; con esto se consideraba el más dichoso de todos, sin esto le era indiferente asociarse a los poderosos y a los príncipes; prefería ser, con este amor, el último de todos, incluso del número de los condenados, que formar parte, sin él, de los más encumbrados y honorables.

Para él, el tormento más grande y extraordinario era el verse privado de este amor: para él, su privación significaba el infierno, el único sufrimiento, el suplicio infinito e intolerable.

Gozar del amor de Cristo representaba para él la vida, el mundo, la compañía de los ángeles, los bienes presentes y futuros, el Reino, las promesas, el conjunto de todo bien; sin este amor nada catalogaba como triste o alegre. Las cosas de este mundo no las consideraba, en sí mismas, ni duras ni suaves.

Las realidades presentes las despreciaba como hierba ya podrida. A los mismos gobernantes y al pueblo enfurecido contra él les daba el mismo valor que a un insignificante mosquito.

Consideraba como un juego de niños la muerte y la más variada clase de tormentos y suplicios, con tal de poder sufrir algo por Cristo. Pablo, encerrado en la cárcel, habitaba ya en el cielo, y recibía los azotes y heridas con un agrado superior al de los que conquistan el premio en los juegos...».

En Santander celebrando la conversión de san Pablo, a 25 de enero de 2009.